Un reclamo genuino de los gobernadores, expresado en proyectos de ley que se debatieron el jueves en el Senado, derivó en una estrategia de polarización política extrema de cara a las elecciones de octubre.
Está claro que el Gobierno no hizo ningún esfuerzo para negociar, no hubo un intento de acercamiento real con los gobernadores que venían reclamando desde hace tiempo otra distribución de los recursos que creen corresponderles. Los jefes provinciales se sintieron desoídos y avanzaron con sus iniciativas y además decidieron vaciar el acto en Tucumán al que fueron convocados por el Presidente para festejar el 9 de julio. Tiempo atrás era impensable que los gobernadores hubiesen tenido esa actitud lo que dejó en claro el deterioro de la relación. Además, habrán evaluado algunos de ellos, que mostrar diferencias con Milei tiene ahora menos costo político que antes.
El Gobierno no quería que se realizase la sesión del jueves en el Senado, trató de impedirla. Y de inmediato anunció que recurrirá al veto en primera instancia y a la judicialización en una segunda. Como si el conflicto le fuese funcional a su estrategia en esta etapa.
Pero a mediano plazo la estrategia tiene sus riesgos. Por más que LLA obtenga un triunfo en las elecciones de octubre, estará muy lejos de contar con un número de legisladores suficientes para impulsar sus proyectos sin acuerdos con otras fuerzas políticas. Seguirá necesitando del apoyo de los gobernadores. ¿Por qué confrontar con todos ellos sin distinción? Muchos fueron decisivos para aprobar proyectos clave del Gobierno y contribuyeron a sostener los vetos.
En su discurso en la Bolsa de Comercio, Milei destacó todas las transformaciones que había concretado a pesar de contar con solo el 15% de los diputados. Se trata de una afirmación correcta desde lo formal teniendo en cuenta a quienes integran el bloque de LLA. Pero no lo es desde el punto de vista de la dinámica política real del Congreso porque los legisladores del PRO, algunos de los partidos provinciales y de la UCR se comportaron a la hora de votar como integrantes del bloque oficialista.
Pero la estrategia electoral del Gobierno apunta a una polarización sin matices. Claro que lógica binaria de "ellos o nosotros" funciona cuando "ellos" son pocos y están desprestigiados. No es el caso de los gobernadores, ya que todos sostienen el mismo reclamo a la Nación y la mayoría cuenta con una evaluación positiva por parte de los ciudadanos de sus provincias como lo vienen demostrando las elecciones locales. Además, con muchos gobernadores se sentarán el mes que viene para acordar las listas de legisladores nacionales para octubre.
La respuesta de los mercados oscilará entre la preocupación que genera el enfrenamiento del Presidente con todos los gobernadores y la satisfacción que provoca haber utilizado este conflicto para ratificar el compromiso con el superávit fiscal.
