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Elecciones provinciales y la carrera presidencial: no mezclar peras y manzanas
Panorama

Elecciones provinciales y la carrera presidencial: no mezclar peras y manzanas

Extrapolar resultados locales a la carrera presidencial parece ante todo un ejercicio inútil y que puede llevar a extraer lecturas equivocadas

Ignacio Labaqui 17 abril de 2023

Los comicios para gobernador de Neuquén y Río Negro marcaron el inicio de un cargado cronograma electoral que concluirá el 22 de octubre o, en caso de no haber un ganador en la primera vuelta presidencial, el 19 de noviembre.

Quince de las 22 provincias que eligen autoridades este año han desdoblado la elección provincial, en tanto que se espera que Entre Ríos haga lo propio en breve. 

Aunque algunas provincias aún no han oficializado la fecha de los comicios locales se espera que sean 6 los distritos que elegirán sus autoridades en simultáneo con la primera vuelta presidencial: la provincia de Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Catamarca, Chubut, Santa Cruz y Formosa. 

El grueso de las elecciones provinciales desdobladas se concentra en la primera mitad del año. De hecho, 8 distritos celebrarán elecciones el próximo mes de mayo: Misiones, Jujuy y La Rioja el 7 del mes próximo; y La Pampa, Salta, San Juan, Tierra del Fuego y Tucumán el domingo siguiente. Córdoba elegirá gobernador el 25 de junio. 

  • Es decir que para cuando culmine el primer semestre, 12 de las 22 provincias que renuevan autoridades este año, y que representan a 28% del padrón a nivel nacional, ya habrán celebrado elecciones para gobernador.

Esta sucesión de elecciones provinciales irá preparando el clima previo a las PASO del 13 de agosto, atrayendo la atención de la dirigencia política y el así llamado "círculo rojo". 

Tal como ocurrió tras los comicios de Neuquén y Río Negro, distintos actores políticos buscarán presentar el resultado local como un evento que los beneficia de cara a la elección de octubre. Lo cual plantea una pregunta obvia: ¿hay alguna incidencia de las elecciones provinciales desdobladas sobre la elección presidencial?  ¿A qué habría que estar atento?

Quienes busquen extrapolar resultados de elecciones provinciales no concurrentes a la carrera presidencial en la gran mayoría de los casos se equivocarán. En primer lugar, los sistemas de partidos provinciales están lejos de ser una réplica del sistema de partidos a nivel nacional. 

Este último fin de semana el candidato ganador en Neuquén recibió el apoyo de una parte del PRO, pero también del Movimiento Evita. En Río Negro una facción del Frente de Todos apoyó la candidatura de Alberto Weretilneck, pero otras dos facciones presentaron candidatos propios. Esta situación se reproduce en diversas provincias. En Mendoza, por ejemplo, Libres del Sur, que integra el Frente de Todos a nivel nacional, es parte de Cambia Mendoza, la coalición que encabeza la UCR, que gobierna la provincia,  y es uno de los dos socios mayores de Juntos por el Cambio. 

A la desnacionalización del sistema de partidos agreguemos el hecho de que cada vez más distritos son gobernados por fuerzas provinciales, como las que triunfaron este último fin de semana en Neuquén y Río Negro; como el Partido de la Concertación FORJA que gobierna Tierra del Fuego y que, pese a ser socio del Frente de Todos, arrebató la gobernación al peronismo en 2019; como el Frente Renovador de la Concordia que gobierna Misiones desde 2003; o como el partido del gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, que en 2019 destronó al peronismo en una alianza que incluía entre otros partidos al PRO.

  • A su vez, cabe destacar que, más allá del batacazo que resultó el triunfo de Rolando Figueroa en Neuquén y que puso fin a la larga hegemonía del Movimiento Popular Neuquino, cuando se trata de elecciones provinciales, separadas o simultáneas con la elección presidencial, la continuidad es la regla y la alternancia la excepción. En las elecciones de 2019 solo 4 distritos cambiaron de signo partidario; en 2015, 5 y en 2011, 2.

Finalmente, el hecho de desdoblar la elección, en aquellos casos en los que es potestad del gobernador hacerlo, está claro que la intención es, por un lado, que la campaña se centre en temas locales antes que en la agenda nacional, y a la vez evitar el efecto arrastre, ya sea que una candidatura nacional débil hunde al oficialismo provincial o que el candidato opositor provincial se ve fortalecido por el tramo superior de la boleta. 

Aparte de la obvia cuestión del resultado: ¿qué habría que mirar atentamente en las elecciones provinciales? Dado el sentimiento de desencanto y pesimismo que predomina en la sociedad parece relevante atender a las siguientes variables: 1) el nivel de abstención electoral, voto en blanco/nulo; y 2) la variación en el apoyo electoral a las fuerzas políticas tradicionales. 

¿Por qué? Básicamente un aumento en los votos en blanco y nulos junto a una caída en la participación electoral estaría dando cuenta de un descontento profundo de la ciudadanía respecto de la oferta partidaria establecida, fenómeno que sí podría ser replicado a nivel nacional. 

A su vez, el aumento de la abstención y de los votos blancos/nulos en paralelo a una declinación electoral significativa de una fuerza política en particular, indicarían que quienes en el pasado votaron por ese partido, optan por ejercer una suerte de voto castigo pasivo, "votando con el pie",  antes que modificando su preferencia electoral. 

Finalmente, si observáramos que los socios locales de Javier Milei obtienen un caudal de votos significativo en una elección no simultánea en la que no se benefician del efecto arrastre, ello sugeriría que el candidato libertario probablemente obtendría un resultado mejor al esperado en las PASO del 13 de agosto. 

Fuera de ello, salvo que veamos una clara tendencia que se repite en todos los distritos, es decir una ola, extrapolar resultados locales a la carrera presidencial parece ante todo un ejercicio inútil y que puede llevar a extraer lecciones equivocadas de cara las PASO de agosto y la elección de octubre. 

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