mar 28 May

BUE 8°C

Panorama

Las sorpresas giran en torno a la moderación

Ahora, la competencia tenderá a orientarse al centro, incluso cuando los actores (o algunos de ellos) tiendan a los extremos.

Sergio Massa
Sergio Massa .
Fernando Domínguez Sardou 23 octubre de 2023

Las elecciones del 22 de octubre dejaron sorpresas, aunque en el fondo nada haya sido sorprendente. Sin embargo, dejó una agenda bastante nítida, y mostró que el eje de la campaña puede estar modificándose. ¿Qué cambió entre las PASO y las elecciones generales? Cambió el desempeño del peronismo, cambió el rol de Juntos por el Cambio y emergió un actor inesperado.

  • La elección, pese a que arrojara un resultado que parece sorpresivo, se dio conforme a lo que podía esperarse. Las dos primeras fuerzas concentraron votos, y dentro de ellas, la que fue percibida como más viable, fue la que más creció. 
  • Por otra parte, también se volvió a evidenciar la clara diferencia entre el interior y el AMBA. Parecen emerger dos Argentinas distintas. 
  • Adicionalmente, también se volvió a observar la fuerte diferencia entre la política local y la política nacional. El desanclaje entre los gobiernos provinciales y el resultado nacional fue notorio, quedando marcado con el buen desempeño de Juntos por el Cambio en las provincias que eligieron gobernador (con los triunfos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Entre Ríos, y el segundo lugar en la provincia de Buenos Aires).

La primera nota de la elección fue el triunfo de Sergio Massa y del peronismo, volviendo a mostrar su capacidad de movilización y voto en lugares que tradicionalmente lo acompaña, como la provincia de Tucumán, o la primera y la tercera sección del conurbano bonaerense. 

¿Qué permitió al peronismo el triunfo? En primer lugar, la movilización territorial, que fue justamente, aquello que falló en las elecciones primarias. Esta movilización le permitió al peronismo volver a triunfar en algunas provincias (como Tucumán) y mejorar la cantidad de diputados y senadores esperada. La modificación esencial entre las primarias y la primera vuelta fue la capacidad de retención del voto con boleta completa, particularmente en el conurbano bonaerense -lo que le permitió, incluso, recuperar algunas intendencias- donde fortaleció al gobernador Axel Kicillof.

El rol de Juntos por el Cambio, por su parte, quedó completamente desdibujado en términos electorales, pero no en términos institucionales. Buenas elecciones en Entre Ríos y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires permiten a Juntos por el Cambio consolidar el argumento que expuso en el tramo final de la campaña: UCR, PRO y partidos provinciales que integran la coalición juntos conforman la fuerza política con más gobernadores en la Argentina. El despliegue territorial, junto con el peso que tienen en ambas cámaras del congreso, le permitiría a esta coalición ser un actor clave para la gobernabilidad desde noviembre de este año. 

El último balotaje: el de 2015
El último balotaje: el de 2015

No obstante, el pobre resultado de Patricia Bullrich le pone una sombra a ese resultado. ¿Podrá la coalición sobrevivir ante la avanzada que realizarán las dos fuerzas que pasaron a la segunda vuelta? Particularmente, ante la moderación que ya comenzó a mostrar Milei en su primer discurso después de las elecciones. Juntos por el Cambio ya no tiene el monopolio de la palabra cambio, pero puede encontrar un camino en el control de la institucionalidad.

El actor inesperado fue el centro. Pero invito a quién lea estas líneas a pensar el centro en términos amplios. Por un lado, el centro se vio representado por una opción política clara y nítida: Hacemos por Nuestro País, cuyo candidato Juan Schiaretti sacó prácticamente 7% de los votos. Schiaretti logró, con cierto éxito, introducir un discurso por fuera de la grieta, y apelando a un país normal. Estos 7 puntos serán los votantes que definirán la elección, lo que lleva a que los dos candidatos tengan incentivos suficientes para moderar su discurso. 

Milei no ocupó el centro: de hecho, no pudo obtener más votos (en términos relativos) de los que obtuvo en las elecciones primarias. El centro también es el espacio que ocupó parcialmente Patricia Bullrich, entre Milei y Massa. La particularidad es que, el eje para este centro, no fue la grieta kirchnerismo-antikirchnerismo. No obstante, el problema del escenario se da en que la campaña, al menos por parte de Milei, ya comenzó a ser planteada en esos términos. Por lo tanto, es factible esperar que la campaña aún tenga giros y cambios. Hablarle a los votantes de ambos lados de la grieta por separado no alcanza para ganar la segunda vuelta.

Las incógnitas en los próximos días, entonces, se cifrarán en cómo evolucionará la campaña. Tanto Massa como Milei, en la noche de la elección, se comportaron conforme a lo que se espera de los manuales.

La ciencia política sin luces diría que, en este escenario, la competencia tiende a orientarse al centro, incluso cuando los actores (o algunos de ellos) tiendan a los extremos. El espacio hacia los extremos ya no está disponible: solo queda disponible para los candidatos el espacio de la moderación. La incógnita a resolver de cara a la segunda vuelta es si Massa podrá retener al votante del centro -que suele ser el definitorio en una segunda vuelta- y eso le alcanzará para ganar, o si Milei representará un cambio viable que pueda imponerse. Todo ello, hace pensar que la Argentina va rumbo a una segunda vuelta ajustada, y a una campaña donde el juego, y el discurso que lo guíe, podrá cambiar hasta el 19 de noviembre. 

En esta nota

Lee también