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MEGA DNU

Los posibles escenarios en el Senado

La aceptación o rechazo del decreto de necesidad y urgencia debe contar con el voto de la mayoría absoluta de los miembros presentes. Si estuviesen todos, dado que son 72 senadores, ese requisito se logra con 37 votos.

El Honorable Senado de la Nación.
El Honorable Senado de la Nación.
Ricardo Porto 14 marzo de 2024

Dos advertencias. Esta nota debe ser leída antes de que el Senado trate el Decreto de Necesidad y Urgencia 70/23 y el lector debe estar interesado en controversias parlamentarias. 

Como se sabe, diferentes senadores han solicitado reiteradamente a la presidenta del cuerpo, Victoria Villarruel, una sesión especial para considerar al mencionado DNU. Finalmente, la misma tendrá lugar hoy a las 11. 

Hay una primera posibilidad. Que la oposición logre rechazar el DNU. Unión por la Patria cuenta con 33 legisladores y si a ellos se suman 4 senadores ajenos a ese bloque se llegaría a los 37 votos que se requieren para objetar la polémica norma. Ello es así, ya que la Ley 26.122, que regula el tratamiento de estas medidas, exige que la aceptación o rechazo del decreto de necesidad y urgencia cuente con el voto de la mayoría absoluta de los miembros presentes. Si estuviesen todos, dado que son 72 senadores, ese requisito se logra con 37 votos. 

Pero las cosas podrían complicarse. Podría ocurrir que el polémico DNU figure en el temario de la sesión de hoy, pero que no se trate. Para que suceda esto un senador oficialista debería advertir que la consideración de la norma requiere el voto de las dos terceras partes de los senadores.

Esto requiere una explicación. Previo a las sesiones ordinarias los jefes de los diferentes bloques políticos se reúnen con la presidenta del Senado en lo que se llama Labor Parlamentaria. Allí establecen el Plan de Labor Parlamentaria, en donde se acuerdan los proyectos a ser tratados en el recinto. Si los proyectos cuentan con dictamen de comisión se tratan con mayoría simple o absoluta. Por el contrario, si no cuentan con dictamen, su tratamiento debe ser habilitado por las dos terceras partes de los senadores. También se requieren dos tercios de los votos para incluir en el temario un proyecto no contemplado en el Plan de Labor Parlamentaria.

Congreso
 

Teniendo presente estas circunstancias, algún miembro del oficialismo podría plantear que el DNU 70/23 no cuenta con dictamen de comisión, por lo cual, para habilitar su tratamiento se requiere el voto de dos tercios de los senadores. Es decir que existen dos momentos: en primer lugar, para habilitar el tratamiento del DNU, se requerirían dos terceras partes de los votos. Una vez autorizado el tratamiento, su aprobación o rechazo requeriría la mayoría absoluta de los senadores. Un número por cierto mucho menor en este caso.

Sin embargo, un senador opositor podría impugnar este planteo. Podría decir algo así: "Este caso es diferente. Acá no estamos en sesión ordinaria, sino especial. Las reglas son distintas. Por ejemplo, no se pueden incluir temas que no están en el temario de la sesión; como sí puede hacerse en una sesión ordinaria. 

Por otra parte, el DNU tiene una regulación específica. En efecto, la Ley 26.122 dispone que la Comisión Bicameral Permanente tiene un plazo de diez días hábiles contados desde la presentación efectuada por el Jefe de Gabinete, para expedirse acerca del decreto. Luego, agrega que elevado por la Comisión el dictamen al plenario de ambas Cámaras, éstas deben darle inmediato y expreso tratamiento. Por las dudas, se aclara que si se vence el plazo legal sin que la Comisión haya elevado el correspondiente despacho, las Cámaras se abocarán al expreso e inmediato tratamiento del decreto de que se trate". El senador opositor concluiría diciendo que debe tratarse el DNU ya mismo, sin dilaciones.

Desde luego, los contraargumentos oficialistas y opositores podrían multiplicarse hasta el infinito. En realidad, este tipo de discusiones han tenido lugar anteriormente en el Senado, ya que el Reglamento tiene zonas oscuras que han posibilitado las más diversas discusiones. 

Una tercera y última advertencia. Puede pasar algo totalmente diferente a lo aquí imaginado. Que el debate parlamentario pase por otros carriles, o que, sencillamente, la sesión se caiga por falta de quórum. Esto último sucedería si algunos gobernadores lograran convencer a los senadores de sus provincias que, por diferentes razones, tienen que llevarse bien con el presidente. Por eso, les recomendarían no bajar al recinto.

En el Congreso suele decirse que los legisladores tienen dos formas de votar: con la mano o dejando libres sus butacas. En realidad, el refrán es más vulgar. 

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