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Luna de miel en la mano

¿Qué puede esperar Javier Milei de su popularidad presidencial?

Una luna de miel no se le niega a nadie
Una luna de miel no se le niega a nadie
Guido Moscoso 23 enero de 2024

Inspirada en el período de entusiasmo y respaldo característico de los comienzos de un matrimonio, la luna de miel presidencial es un concepto que describe el período inicial en el cual los presidentes cuentan con altos niveles de popularidad y confianza. 

Los presidentes entrantes generan un cambio de expectativas, fruto de la legitimidad de origen que proporcionan los triunfos electorales, logrando que la opinión pública sea más tolerante, comprensiva y con menor propensión a la crítica.

No obstante, este idilio político no suele ser eterno y está sujeto a diversos factores que pueden alterar su extensión y alcance. La duración promedio de la luna de miel presidencial varía según distintos contextos y épocas, pero típicamente se podría ubicar entre los primeros tres o cuatro meses de gobierno. 

En este sentido, ¿qué ha sucedido con la popularidad inicial de los presidentes argentinos en los últimos 20 años, y qué podemos esperar que ocurra en el Gobierno de Javier Milei?

Para entender la popularidad de los presidentes al inicio de sus gobiernos se deben considerar al menos dos indicadores complementarios. 

En primer lugar, es crucial determinar si efectivamente durante los primeros noventa días de gestión los presidentes experimentan un período de mayor confianza en comparación con el resto de sus mandatos. 

Segundo, se debe establecer la duración de la luna de miel; es decir, por cuánto tiempo los presidentes mantienen un mayor respaldo que desaprobación en la opinión pública.

Con el objetivo de analizar estos indicadores de las lunas de miel presidenciales, la siguiente tabla presenta datos sobre la evaluación y la confianza en el gobierno para las últimas cinco presidencias de los últimos veinte años en Argentina.

Tabla 1

Evaluación y confianza en el gobierno en Argentina, 2003-2023

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Fuente: Elaboración propia en base al Índice de Confianza en el Gobierno. Escuela de Gobierno. Universidad Torcuato Di Tella. https://www.utdt.edu/icg

Conforme a lo esperado, tanto N. Kirchner como C. Fernández en sus dos mandatos, M. Macri y A. Fernández obtuvieron, en promedio, mayores niveles de adhesión y popularidad durante los primeros tres meses que durante el resto de sus gobiernos. Para todas las presidencias consideradas, el promedio del Índice de Confianza en el Gobierno de los primeros noventa días es mayor que el promedio del total de cada gestión. 

De esta manera, durante la luna de miel los presidentes obtienen aproximadamente un 30% de confianza extra. Es interesante destacar que este fenómeno también está presente en las reelecciones presidenciales: al inicio de su segundo mandato, C. Fernández recuperó popularidad y apoyo. 

Como parece desprenderse de los datos, una luna de miel no se le niega a nadie.

Ahora bien, la duración de esas lunas de miel sí registran diferencias importantes entre las distintas presidencias. Al considerar la cantidad de meses con evaluación más positiva que negativa al inicio de cada gestión, se observa mucha variabilidad entre las distintas presidencias. 

N. Kirchner y M. Macri tuvieron los períodos más largos de popularidad, el primero durante todo su mandato, mientras que el segundo durante más de la mitad del mismo. 

Por el contrario, C. Fernández y A. Fernández tuvieron períodos de gracia en la opinión pública mucho más acotados. En el caso de CFK, su primera presidencia solo tuvo cuatro meses iniciales de evaluación más positiva que negativa, mientras que en su segundo mandato llegó a siete meses. A. Fernández, por su parte, logró prácticamente un año de evaluación favorable, pandemia mediante.

En función de la experiencia de los últimos 20 años, ¿qué puede esperar entonces Javier Milei en términos de su popularidad inicial como presidente? 

Es previsible que Milei también transite su propia luna de miel, registrando altos niveles de confianza y popularidad durante los primeros meses de su gobierno. Esto le abriría una ventana de oportunidad para implementar su agenda y paquete de reformas, intentando que el apoyo en la opinión pública también se traduzca en respaldo legislativo en el Congreso. 

No obstante, esta popularidad inicial podría verse interrumpida o acortada si el actual Gobierno no lograra tener éxito en la sanción de sus proyectos legislativos, si tomara decisiones impopulares, mal manejadas en términos de comunicación política, y especialmente si la economía entrara en un proceso recesivo extenso, con menor consumo y mayor desempleo.

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