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Por qué persiste la popularidad de Milei

Milei busca transmitir que la coalición electoral de votantes LLA y PRO es más que la suma de las partes. Es el comienzo de algo. Un inicio que anima e inspira a la acción.

Javier Milei lidera la agenda pública
Javier Milei lidera la agenda pública .
Viviana Isasi y Julio Burdman 22 noviembre de 2024

Cumpliendo once meses de gobierno, en nuestra última encuesta nacional, relevada entre los días 12 y 17 de noviembre, la imagen positiva de Milei está en 53%. Esto es, punto más punto menos, la mitad del electorado. Lo que es meritorio en nuestro contexto de crisis económica de larga duración. Pero, además de eso, Milei supera los desempeños de Mauricio Macri y Alberto Fernández para esta altura de su primer año de mandato. Como podemos ver en la tabla, en el onceavo mes ambos expresidentes tenían una imagen positiva de 42%. Milei les gana por una sota.

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¿Por qué? Por un lado, podemos decir que Milei lidera la agenda pública, y que eso suele ir de la mano con la popularidad. Las cosas que dice y hace Milei tienen alta aceptación -salvo en materia de universidades nacionales y jubilaciones, donde la opinión pública y las votaciones en el Congreso van en tándem-, y no hay muchas voces alternativas. Además, su ajuste logró bajar la inflación, que era la principal demanda social hasta hace pocos meses. 



Pero esas son interpretaciones bastante subjetivas del índice de popularidad: un intento de entender el apoyo según lo que, por decirlo de alguna forma, "la gente quiere". Pero nunca podemos estar verdaderamente seguro de qué quieren, o demandan, tantas personas. La mejor forma de explicar el apoyo a un político es con relación a sus decisiones electorales. Las razones detrás de un voto son insondables, pero el acto de votar es algo concreto: las personas eligen una boleta, y la depositan en una urna. Y en el caso de Milei, lo que podemos decir con bastante seguridad es que tiene una mejor relación con sus propios votantes que sus predecesores.

Detrás de los 53 puntos de popularidad de Milei, comparados con los 42 de Alberto Fernández y de Mauricio Macri, hay una mejor coalición de votantes. Aunque su gobierno es débil en términos parlamentarios, Milei es el único de los tres que consiguió reunir eficazmente dos electorados. Cruzando datos, a Milei lo siguen apoyando 9 de cada 10 de los votantes propios de primera vuelta, y 7 de cada 10 de los votantes de Patricia Bullrich, también en primera vuelta. Esta es la condición política del apoyo a Milei, que explica tanto su popularidad como la estabilidad de la misma a través de este primer año.

Ahora comparemos. Mauricio Macri ganó en segunda vuelta con el 51% de los votos, y allí había millones de votantes de Massa en primera vuelta que se fueron con Macri en el ballotage. Pero Macri, a diferencia de Milei, no solo marginó a sus aliados radicales y lilitos del Poder Ejecutivo: tampoco le dio nada a los votantes massistas. No nombró a Massa como ministro de Seguridad, ni a Gustavo Sáenz como ministro de Defensa.



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Algo similar podemos decir de Alberto Fernández, quien ganó en primera vuelta con 48% en el marco de una amplia coalición. En este caso, su núcleo electoral no atendido era el propio cristinismo, cuyos votantes "termos" se apartaron de él en las encuestas.

Por lo tanto, el secreto de Milei es "Patricia Bullrich adentro", y el blend que logró entre ambos electorados. Al votante de Bullrich no le gustan los modales del león ni la cuenta de la luz, pero acuerda con todo lo demás. Eso confirma la importancia de Bullrich para el Gobierno.



Y es un gran desafío para Mauricio Macri. La mayoría de los "macristas" quieren alianza entre el PRO y La Libertad Avanza. Bullrich y Macri están llamados a confluir, aunque sea en el discurso y el método, porque de lo contrario se trataría de la oferta electoral yendo en contra de la demanda electoral. 

Por su parte, y a sabiendas de esto, Milei continúa con formas que lo mantienen nítido en su perfil y hará todo lo que tenga que hacer para continuar liderando. Lo que pesa es la definición y la pertenencia, y focalizarse en crear una comunidad electoral con membresía y homogeneidad. Armar un mileismo que sea superador que la suma de ambos electorados. Transmitir que es coalición electoral de base entre votantes LLA y PRO es el comienzo de algo. Un inicio que anima e inspira a la acción. Porque, como decía Hannah Arendt, la política es la "libertad de hacer".