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Primero Argentina y después Ecuador y Guatemala: ¿por qué América Latina elige alternativas?

Las alternativas latinoamericanas están en una encrucijada: mientras son exitosas en el camino electoral, se enfrentan al desafío de negociar con el status al que pretenden vencer. El tiempo dirá si podrán enfrentarlo, o efectivamente, quedarán subsumidos por él.

La clase política tradicional no da las respuestas que demanda la ciudadanía.
La clase política tradicional no da las respuestas que demanda la ciudadanía. EE
Fernando Domínguez Sardou 24 agosto de 2023

Primero Argentina. Luego Ecuador y Guatemala. En el transcurso del mes de agosto, tres países de nuestro continente tuvieron elecciones presidenciales en distintas etapas -Argentina tuvo primarias, Ecuador tuvo la primera vuelta y Guatemala, su segunda vuelta-.

Los tres países tuvieron una constante: se impusieron fuerzas políticas y candidatos inesperados. Si bien en estas líneas no analizaremos el caso argentino, si analizaremos un rasgo común que nos incluye: ¿por qué América Latina elige alternativas inesperadas?

Ecuador llegó a las elecciones de este domingo 20 de agosto en un clima de profunda incertidumbre. Todo el año 2023 estuvo signado primero, por el juicio político al aún presidente Guillermo Lasso.

Cuando todo parecía indicar que la Asamblea Nacional ecuatoriana ya contaba con los números para destituir al presidente, Lasso firmó el decreto de "muerte cruzada", que implica disolver tanto su mandato como el de la Asamblea. Esto implicaba una convocatoria a elecciones generales en el mes de agosto, para elegir tanto a la fórmula presidencial, como a una nueva Asamblea Nacional, para completar el mandato de poco menos de dos años, hasta mayo de 2025. El país andino, más allá de la débil situación institucional, se encuentra en una profunda crisis de seguridad, con un fuerte incremento del narcotráfico y de mafias -particularmente en los distritos de la costa-.

En este contexto, en plena campaña, el candidato a presidente del Movimiento Construye, Fernando Villavicencio, es asesinado a la salida de un acto de campaña en Quito. Villavicencio, periodista de investigación y exasambleísta, era reconocido por su posición de denuncia constante a la corrupción, ya sea del movimiento del expresidente Rafael Correa, del narcotráfico y de mafias de las más diversas.

El homicidio aún no esclarecido de Villavicencio sacudió la previa al debate obligatorio, y obligó a todos los actores a volver a perfilar su campaña. El nuevo candidato de Construye, el otrora socio de Villavicencio, Christian Zurita, continuó con la agenda original de Villavicencio, incorporando también demandas de transparencia y justicia por el asesinato de su exsocio y amigo.

El resultado final de la elección dejó un sorpresivo mensaje. Daniel Noboa, candidato por la alianza ADN (e hijo del histórico dirigente y empresario Álvaro Noboa -quien fuera 5 veces candidato a la presidencia-) pasa a la segunda vuelta, frente a la candidata del correísmo Luisa González. Ahora bien, ¿qué convierte en sorpresivo a este resultado?

Noboa, hasta antes del debate, pugnaba por el último lugar en las encuestas. Con una campaña con una fuerte raigambre territorial -partiendo de la experiencia de su padre-, y con una agenda con temas diversos de agenda, Noboa logró interpelar a distintos tipos de electores. Este joven dirigente de 35 años fue la cara visible de una renovación de la clase política, en un país donde prácticamente 4 de cada 10 votantes tiene menos de 35 años.

A diferencia de la candidata del correísmo -que apeló constantemente al regreso al pasado-, o de los restantes candidatos -vinculados a los partidos tradicionales, o a experiencias previas de gobierno-, Noboa parece haber encarado en el nervio de los votantes que definieron la situación: es la economía, como también la seguridad, pero sobre todo la novedad, lo que cuenta.

En Guatemala, en un escenario distinto, Bernardo Arévalo, hijo de un expresidente de los años 50, y exponente de una nueva fuerza de centroizquierda, con una marcada agenda anticorrupción (el "Movimiento Semilla"), venció a Sandra Torres, viuda del expresidente Colom, y quien se esperaba se impusiera de acuerdo a todas las encuestas.

¿Qué aportó Arévalo al ecosistema político guatemalteco? Novedad: va a ser el primer presidente que no proviene del mundo político. Proviene del mundo diplomático y académico, y su agenda es contraria al status quo desde ese punto de vista.

En síntesis, los casos de Argentina, Ecuador y Guatemala nos indican que algo está ocurriendo debajo de la superficie del electorado. En primer lugar, los resultados electorales dejaron de ser predecibles. Los votantes están decidiendo a partir de patrones más complejos o sofisticados de lo acostumbrado. En segundo lugar, no hubo un solo electorado: las campañas se convirtieron en un menú de opciones, dentro de las cuales, cada elector, "arma su propia aventura" interpretando la campaña de cada candidato. Estos candidatos pueden tener su punto central de agenda (la economía, la seguridad, la corrupción, etc.), pero interpelan a los votantes desde lo humano antes que desde lo político: ofrecen un cambio radical en relación con las experiencias anteriores.

Estas diferencias observadas no guardan un patrón ideológico. Milei en Argentina, no es parecido desde lo ideológico a Noboa en Ecuador ni mucho menos a Arévalo en Guatemala. Asimismo, la crítica al status quo, en cada lugar, no es la misma. Pero el fondo de la cuestión es el mismo: la clase política tradicional no da las respuestas que demanda la ciudadanía.

La incógnita a resolver es si, efectivamente, este "relevo" (generacional o de posicionamiento) de dirigentes políticos podrá cumplir con las expectativas de electorados muy heterogéneos. Visto desde esta perspectiva, las alternativas latinoamericanas parecen encontrarse en una encrucijada: mientras que son exitosas en el camino electoral, se enfrentan al desafío de tener que negociar con el status quo al que pretenden vencer. El tiempo dirá si podrán enfrentarlo, o efectivamente, quedarán subsumidos por el ciclo de la política institucional.

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