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¿Quién es el villano?

Tras la sorpresa inicial de los resultados del domingo, un análisis sobre la potencia de la narrativa de Javier Milei.

El economista libertario en el centro de la escena.
El economista libertario en el centro de la escena. milei
Federico Rivas 17 agosto de 2023

"Ni reír ni llorar, comprender", dijo alguna vez el filósofo Baruch Spinoza.

Tras la sorpresa que significó para muchos argentinos el triunfo de Javier Milei en las PASO del domingo, en los días posteriores a la elección se abren muchos interrogantes sobre los cuales debemos reflexionar para comprender el rumbo que puede tomar la Argentina.

Uno de ellos tiene que ver con comprender los aciertos y desaciertos de las distintas campañas en materia de comunicación y discurso, entendiendo que las estrategias narrativas siempre son claves en el posicionamiento de una propuesta política y en la conexión racional y, sobre todo, emocional de un candidato con su electorado.

Podemos enumerar distintas estructuras narrativas aplicables a la política, sin embargo, todas ellas son hijas de una narrativa madre: la tríada VÍCTIMA-VILLANO-HÉROE. Esta narrativa, que podemos encontrar casi en cualquier historia, desde hace siglos nos ayuda a comprender el mundo y nuestro lugar en él, principalmente porque contextualiza, da respuestas y asigna responsabilidades.

En la política, esta tríada da forma y sentido a la manera en que los partidos y los candidatos se presentan a la sociedad; explican su pasado, su presente y su futuro; y ofrecen su visión de la realidad. Siempre estás vos, pueblo herido y sufriente por culpa de un villano malvado que busca hacerte daño. Y frente a eso estoy yo con mi propuesta política, que es la que te va a salvar.

Con esta narrativa se han ganado cientos de elecciones durante siglos en todo el mundo. Sin embargo, esta también ha contribuido a polarizar y fragmentar las sociedades. Ya sea Cristina contra el campo, Clarín, los poderes concentrados y el Poder Judicial; o Mauricio contra el peronismo/kirchnerismo padre de todos los males o contra quienes reciben asistencia social (por citar solo algunos ejemplos de este siglo), con esta lógica se ha dividido mucho más allá de lo razonable por la propia naturaleza adversativa de la política y la competencia electoral.

Es en esta tensión donde Milei hace una irrupción absolutamente novedosa en términos de narrativas políticas. Mientras los partidos tradicionales eligieron reproducir una vez más la tríada VÍCTIMA-VILLANO-HÉROE en su encuadre habitual, intentando captar a un porcentaje de la sociedad en detrimento de otro, Milei logró reescribirla desde una perspectiva aglutinante.

Hace algunos años, un señor un poco despeinado empezó a decirnos que los argentinos no tenemos que pelearnos entre nosotros, que ya no somos unitarios contra federales, progresistas contra conservadores, los de izquierda contra los de derecha. Sino que ahora tenemos que estar todos juntos, unidos contra un enemigo común: los políticos. Nos dice a los gritos que el verdadero villano de esta historia no es ningún sector de la sociedad, sino una dirigencia que hace décadas no nos da respuestas y que vive de nuestro esfuerzo, condenándonos a la inflación, la inseguridad, los impuestos extorsivos y el atraso.

Gracias a este reencuadre, Milei conectó emocionalmente con una sociedad frustrada y herida, y logró lo más difícil para un candidato: sentarse en la mesa de los argentinos. De TODOS los argentinos.

Porque con solo mirar los resultados del domingo vemos con claridad que Milei es hoy el más transversal de todos. Lo votaron los ricos y los pobres. Los peronistas, los radicales, los de izquierda y los del PRO. Lo votaron en el AMBA y en el interior. Lo votaron en el norte, en el centro y en el sur. Lo votó una sociedad harta que encontró un camino de unidad de la mano de quién le puso por delante un nuevo villano, ofreciéndose a su vez como el héroe salvador.

Esta transversalidad de Milei pone en una encrucijada seria a los candidatos que representan a los otros dos tercios de la elección. Con una economía sin un ápice de perspectiva positiva hacia adelante, las chances de Sergio Massa de aumentar su caudal electoral se tornan cada día más dudosas. Y todo lo que pierda, aunque parezca una gran contradicción, puede ser absorbido por Milei. Al mismo desafío se enfrenta Patricia Bullrich, que deberá no sólo retener sus votos de corte liberal frente a un candidato que se perfila ganador, sino que  deberá cumplir ese objetivo mientras avanza también sobre el centro, condición necesaria para llegar a un ballotage primero y ganarlo después.

El escenario todavía es incierto, pero lo que sí parece más seguro es que las decisiones en materia narrativa de Juntos por el Cambio y de Unión por la Patria deberán redefinirse para hacer frente a la potencia de Milei. Caso contrario, serán parte de los villanos derrotados por un héroe y su grito de guerra, acompañado por una sociedad unida que reclama libertad.

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