El exdirigente libertario Ramiro Marra publicó una carta abierta dirigida al presidente Javier Milei en la que le reclamó la salida del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en medio del escándalo por su patrimonio. El fundador de La Libertad Avanza advirtió que la situación “desgasta al Gobierno”, opaca los logros de la gestión y pone en duda la promesa de terminar con los privilegios.
Sin mencionar directamente el caso, Marra sostuvo que existe una situación que “ocupa la agenda, tapa los logros y erosiona lo más valioso que tiene este proyecto, que es la palabra”. En ese sentido, afirmó que los argentinos votaron un cambio basado en la transparencia y cuestionó que haya funcionarios que parezcan estar por encima de las reglas que se prometieron respetar.
El exlegislador porteño también apuntó contra Milei por sostener a Adorni pese a los cuestionamientos. “Este proyecto no es suyo. No le pertenece a una persona, ni a una familia, ni a un círculo de confianza”, escribió. Y agregó que el Presidente tiene la responsabilidad de proteger el cambio impulsado por los votantes, incluso cuando eso implique tomar decisiones difíciles.
En otro tramo de la carta, Marra recordó su salida de La Libertad Avanza y cuestionó la forma en que fue apartado del espacio. “Me sacaron de manera unilateral, sin previo aviso, a través de un tuit, con excusas ridículas”, señaló, en una referencia directa a la decisión atribuida a Karina Milei. Además, remarcó que el proyecto político es “más grande” que cualquier dirigente, incluido el propio Presidente.
El planteo de Marra se suma a las presiones que ya enfrenta el Gobierno por la continuidad de Adorni. Desde el PRO, uno de los principales aliados legislativos del oficialismo, también reclamaron su salida. El diputado Fernando de Andreis afirmó recientemente que el jefe de Gabinete “no debería pasar un día más en el cargo”.
La carta abierta de Marra a Milei
"Carta abierta al Presidente de la Nación
Señor Presidente:
Le escribo no como un dirigente político, sino como lo que soy hoy: un ciudadano del sector privado. Uno más de los millones de argentinos que producen, que generan trabajo, que arriesgan su capital todos los días y que en su momento decidieron acompañar un cambio que parecía imposible.
Le escribo justamente porque creo en el modelo económico y las reformas que su gobierno está llevando adelante. Y porque creo en él, no puedo quedarme callado ante lo que está pasando. Confío en el cambio cultural que decidimos encarar los argentinos.
Hay una situación que usted conoce mejor que nadie y que no necesito nombrar. Una situación que viene desgastando al gobierno desde hace meses: ocupa la agenda, tapa los logros y erosiona lo más valioso que tiene este proyecto, que es la palabra. Los argentinos no votaron solamente números. Votaron la promesa de terminar con los privilegios, con los acomodos y con la idea de que hay funcionarios que están por encima del resto. Ese fue el contrato. Y ese contrato hoy se está poniendo en duda.
Acá está el punto que quiero dejarle, con todo el respeto: este proyecto no es suyo. No le pertenece a una persona, ni a una familia, ni a un círculo de confianza. Este proyecto es de la enorme mayoría de los argentinos que decidimos, democráticamente y en las urnas, dejar atrás décadas de malos hábitos. Usted es el representante de ese cambio y el principal responsable de cuidarlo. Pero no es su dueño. Y cuidarlo, muchas veces, significa tomar decisiones que duelen.
Porque las ideas y los proyectos valen más que cualquier relación personal o familiar que un presidente pueda tener. Más que cualquier afecto, cualquier lealtad y cualquier confianza individual, como la que en algún momento tuve en usted. El día que una relación personal pesa más que la coherencia del proyecto, el proyecto empieza a morir por dentro, aunque la economía siga funcionando.
Se lo digo con autoridad moral, porque a mí me tocó vivirlo del otro lado. Fui de los que fundó este espacio. Lo construí desde el principio, cuando casi nadie creía. Y un día me sacaron, de manera unilateral, sin preaviso, a través de un tuit, con excusas ridículas. Me dolió, claro que me dolió. Pero supe callar. No salí a romper nada, no le hice daño al proyecto y no me convertí en bandera de la oposición. Entendí que el proyecto era más grande que yo, y que mi orgullo personal no podía estar por encima de lo que millones de personas estaban esperando.
Si esa misma vara se aplicó conmigo —un fundador, apartado injustamente—, lo único que pido hoy es que se aplique con la misma firmeza con cualquier funcionario. Sin distinciones, sin blindajes y sin excepciones por cercanía. La coherencia no se reclama solo cuando es cómoda.
No le pido que me dé la razón. Le pido que tome la decisión que corresponde. La que cuida el modelo, la que protege la palabra empeñada y la que le devuelve al gobierno la fuerza moral que le dieron los argentinos.
Este cambio es más grande que cualquiera de nosotros. Más grande que yo, que ya lo viví en carne propia. Y más grande, también, que usted, Señor Presidente. Cuidarlo es su responsabilidad. Y todavía está a tiempo.
Con respeto, y con la sinceridad de quien quiere que esto salga bien,
Ramiro Marra".

