"Sólo le falta el moño" ... dijo Milei para un Acuerdo con el FMI "que implicará el desembolso de fondos frescos" (adicionales) que no "implicará un crecimiento de la deuda". (LN 10/2/25). Lenguaje de G. Orwell en "1984": "la contradicción...es confirmación". Difícilmente al FMI le cayó bien que dar "fondos frescos" no aumente sus acreencias. Hay cosas peores: el 9/2/22 (LN+), ante la escucha silenciosa y militante, de Jony Viale (el durísimo periodista que corrige las entrevistas a pedido del entrevistado) Milei dijo "el FMI no debería existir porque es una institución perversa...porque un país después de hacer un montón de zafarranchos y que ya nadie lo financia y está a punto de explotar... ¿Qué hace (el FMI) pone la guita y qué hace? ¿Le permite tirar el ajuste para adelante? ¿Qué es lo que está buscando este Gobierno... como este Gobierno no tiene credibilidad, no tiene reputación, o sea, no tiene voluntad de pago, no es solvente, qué hace: el ajuste se lo tira al próximo gobierno?". Palabras del diputado Milei quien votó negativamente el Acuerdo de Massa con el FMI por estas razones "de perversidad". El mismo Milei que pide auxilio desesperadamente porque no tiene acceso al crédito (en dólares) y sólo puede tomar deuda en la "ambulancia" para comprar tiempo y patear "el ajuste" para adelante.
Hoy "el ajuste" no es el "fiscal": Javier hizo el "ajuste más grande de la historia de la Humanidad". Sus palabras son medidas y decorosas.
En esta gestión el ajuste (detrás de todo Acuerdo FMI hay demanda de ajuste) que se "trasladará en el tiempo", gracias al FMI, es el ajuste del tipo de cambio.
¿Porqué? Para resistir con el nivel actual del tipo de cambio y su ajuste al 1% mensual, el BCRA necesita un vagón de dólares para evitar que la brecha se dispare. Si se disparara (además de la expectativa inflacionaria) se generaría una corrida que implicaría, entre otras crisis, el cierre del "carry trade". Sin dólares resistir sería un problemón: "muchos queriendo convertir pesos en dólares" y "pocos ofertándolos". Pesos hay, aunque Caputo II no los vea.
Nadie puede predecir cuál sería el impacto sobre el nivel de los precios. Pero el directo sobre algunos precios (bienes de consumo que se exportan y los que se importan) ha sido históricamente fuerte como para que se asista - aunque el nuevo tipo de cambio se estabilice - a un proceso inflacionario: la cadena de relaciones de los precios hasta un nuevo nivel de "estabilidad", sin política de ingresos, dura varios meses, es la experiencia argentina.
Por ésta y otras razones, la prioridad de la política es "fondos frescos" para sostener la estrategia cambiaria. La "idea central" es que exhibiendo un "fortalecimiento de las reservas" en el BCRA (aunque sean prestadas) "el mercado" confiará: no habrá riesgos de despilfarro de los "fondos frescos" como pasó con Caputo II con Mauricio. "Mostrando" el poder de fuego el mercado se aplacará y no se abrirá la brecha.
Esa idea no podía exponerla Luis Caputo ante el FMI: allí no olvidan que, este Caputo dilapidó los monumentales fondos aportados por C.Lagarde y D. Trump y no logró calmar a los amigos.
Por eso quien negocia es un ciudadano chileno, J.L. Daza -financista neoyorquino- de excelentes migas con la gente del Fondo: respetado por el Staff. Estamos en el extremo que un extranjero, de buena voluntad, sea nuestro "lenguaraz" para con los gringos de Washington. Para los argentinos de bien, nacidos y criados en la Patria, que no renunciamos a nuestra nacionalidad ni adoptamos otra por conveniencia, es una deshonrosa humillación que Milei (de nacionalidad italiana) haya resignado a designar a argentinos respetados -hay cientos entre los liberales y libertarios - y que haya acudido a extranjeros para suplir falta de conocimiento y respeto. Así estamos. Volvamos.
Puede haber otras razones estéticas pero la cuestión de fondo con el Fondo es "dólares frescos" adicionales a la refinanciación de los compromisos con el FMI. Los mercados quieren ver "verdes" en el horizonte (Vaca Muerta y la Cordillera están más lejos) y tienen dudas de los que ven hoy. Por eso el anuncio "el acuerdo está cerrado" o "se vienen 20 mil millones de dólares", alientan a los ciclistas del mercado, el carry, a mantenerse pedaleando mientras las tasas en pesos siguen por encima de la devaluación. No es toda la realidad, pero es una parte sustancial de la misma.
Anunciar, antes que el FMI concrete, que el Acuerdo está y que sólo falta el moño es una medida de la extrema necesidad de esos "fondos frescos". La refinanciación de la deuda con el Organismo es urgente para el FMI y también para nuestro país.
Dónde los caminos pueden bifurcarse es en los "fondos frescos". Los que es "bueno" para el gobierno, puede ser "malo" para el país. Para los argentinos la refinanciación de la deuda es imprescindible: sin ella pasaríamos a ser un paria internacional, es decir, hasta el swap chino se caería.
Pero los fondos frescos, más deuda, sea para mostrarlos o para dilapidarlos, como ya hizo Caputo II, es una probable fortaleza para mantener la "ficción" de este nivel de tipo de cambio que es el que realmente atrasa la salida de la economía argentina, con la mayor cantidad de gente posible en pie.
Es una droga que se alimenta, hasta la fecha, con el 20% de las exportaciones (dólar blend) y con las abultadas intervenciones del BCRA para mantener a raya a la brecha con los dólares más o menos libres. Según JP Morgan en 2024 los dólares que podrían haber ido a las Reservas, pero que se "quemaron" en el "dólar blend", fueron aproximadamente US$ 19.000 millones a lo que habría que sumar US$ 4.000 millones de intervención del BCRA destinada a aplacar la brecha.
Mantener el tipo de cambio se ha convertido en una prioridad de ficción para sostener la caída de la inflación. Es casi la base de la subsistencia del programa. El equilibrio fiscal suma pero no alcanzaría: lo dijo dramáticamente R. Arriazu, el padre intelectual de estos programas: "Yo creo que, si devaluamos, chau, se acabó todo el programa, se acabó Milei, se acabó todo" (Rotary Club,21/8/24).
Es que Milei, el miércoles 13/12, soltó el dólar 118,3%, pero los precios al consumidor, desde entonces y hasta la fecha, crecieron 123%. Volvimos al nivel real del dólar que obligó a Caputo II a devaluar. En enero 2024 la utilización de la capacidad industrial instalada fue 54,6% y en enero de 2025 está en 55% (INDEC). Sin inversiones de capital fijo relevantes la productividad no aumentó y tal vez estemos igual de mal que entonces para poder competir. O peor, porque la mirada al futuro modifica la capacidad de competir, y resulta que de acuerdo con Manpower, citado por A. Radonjic, (El Economista 11/3/25) la Encuesta de Expectativas de Empleo, reporta una Expectativa Neta de Empleo de 0%, es decir "estancamiento futuro". Ni que hablar comparado con el promedio de 41 países: 25%. O de USA 34%, Brasil 26%, Colombia 19% y Chile 13%. Décadas de políticas en apariencia diferentes pero con el mismo canon que niega el que hizo un país próspero: "gobernar es crear trabajo productivo". Para este gobierno y para su oposición, que alguna vez fue gobierno (peronistas de todos los pelos y las mismas mañas, radicales de distintos implantes y el magma macrista), nunca la inversión reproductiva y el empleo productivo, tuvieron que ver o tienen que ver con el "arte de gobernar" desde hace 50 años cuando la pobreza (como dijo Milei) era 5% y no como hoy un porcentaje de la vergüenza. Nos irá mal, lo dice con claridad la Encuesta de Manpower: crecimiento del empleo O%, una foto espantosa del futuro. Foto tan precisa y compartida que el propio Milei, que al afirmar que ya realizó el 97 % de sus promesas no tiene mucho más que hacer y que con lo hecho ya es el mejor gobierno de la historia, entendió - al formalizar el DNU para evitar la discusión pública del Acuerdo que habría cerrado el lenguaraz chileno - que estamos bajo "circunstancias excepcionales" que hacen imposible el trámite ordinario de la sanción de las leyes. Dicen los fundamentos del DNU: "Situaciones de grave trastorno que amenacen la existencia, la seguridad o el orden público o económico, que deben ser conjuradas sin dilaciones", por ejemplo, menciona "la volatilidad de las variables económicas generada por la incertidumbre que provoca la baja calidad del activo del BCRA".
Pero, como vimos, dilapidó en 2024 arriba de US$ 20.000 millones, los que podría haber acumulado como Reservas que no tenemos. Lo hizo, rifo posibles Reservas, para mantener la ficción del tipo de cambio en el mismo nivel real que recibió de la desastrosa gestión de Massa y L. Madcur (quién hoy es su representante en el FMI ¿?). Milei sostiene que sin la ayuda del FMI se puede afectar "el éxito del programa de estabilización económica" ..."la gravedad de la situación descripta" "garantizar el orden público económico configuran circunstancias excepcionales" "exigencia imperiosa" "para evitar el impacto que de otro modo podrían traer consigo en el escenario económico presente". El uso de la capacidad instalada lleva tres meses de caída y desde que empezó el año los depósitos en dólares gotean hacia afuera: el efecto blanqueo afloja.
Cualquiera sea el plazo y monto de la refinanciación, imprescindibles, el Acuerdo con el FMI, para la política, se definirá por las metas de acumulación de Reservas que son la esencia de lo que cualquier acreedor reclama.
Con lo que volvemos a la cuestión central: acumular reservas es "ser más competitivo", sea que lo hagamos a partir de lo que tenemos y de nuestra capacidad para acumular capital (reproductivo, de organización o humano) o de nuestra capacidad de atraerlos de otro territorio.
Con esta estrategia de desinflación - que a Milei le ha dado muchos votos y confianza, aunque viene bajando lentamente - basada en el ancla cambiaria, la evidencia es que sin "pedir prestado" el esquema no aguanta. El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Los mandriles, no. ¿A quién se le chifla el moño?