La economía real está parada. La confianza medida por el "riesgo país" impide acudir a los mercados financieros para refinanciar las deudas. El BCRA no acumuló reservas. El gobierno, acorralado por autoacusaciones de corrupción, agita, en los mercados, el miedo a las consecuencias políticas de un resultado electoral desfavorable. La estrategia de un tiro en el pie.
Justamente, los dos pies con los que caminamos, el económico y el político, están heridos y el gobierno tiene que caminar hasta Octubre. Nadie duda que el "todo marcha de acuerdo al plan" será de continuidad imposible.
La estrategia gubernamental, que hasta aquí ha sido reducida a "financiar" la disminución de la tasa de inflación, está agotada. Los remedios usados han sido iatrogénicos. Las enfermedades se agravan. Si la idea es "continuidad" no se despeja el horizonte.
Hay que acumular Reservas y poner "la macro en orden". Hacen falta ideas y coraje.
La macro verdadera, la de los grandes agregados, inversión, consumo, exportaciones, empleo, compatible con estabilidad, equilibrio externo y salud de las cuentas públicas.
Para encaminar hay que cambiar. Lograr consensos, salir del enfrentamiento como objetivo. Consensos para poder cambiar: hacer "política" de construcción.
De tanto menear el particular equilibrio fiscal y la disminución de la tasa de inflación, los funcionarios se han olvidado de que, uno y otra, no son sustentables si se derrumban inversión, consumo, competitividad de las exportaciones y nivel del empleo. Y tampoco si el resultado es consecuencia de operaciones insostenibles a largo plazo: por ejemplo, el atraso cambiario o la supresión de la inversión mientras el deterioro de la infraestructura económica y social tornan alarmantes.
La economía es un sistema. Un sólo indicador no refleja el verdadero estado: p.ej. puede mejorar la distribución del ingreso, pero si baja la inversión ese proceso se torna insostenible: no hay derechos sin acumulación.
La lectura financiera "no la ve": es parcial. La razón es simple: puede haber ganancias individuales y pérdidas colectivas. La fórmula de los éxitos individuales no es la misma que la del éxito colectivo.
Si no gobierna la idea del "bien común", gobernar es castigar. Se acumulan pérdidas mayoritarias. La esperanza se agota. El vacío se juega en el tiempo electoral.
Aquí y ahora, si el resultado es favorable al gobierno, difícilmente sea suficiente para que el miedo agitado desaparezca. Agitar el miedo cultiva pesadillas: es peligroso porque se puede perder y, si se gana por el miedo, se cultiva la desconfianza y todo vuelve a empezar.
¡Que panorama! No es nuevo. ¿Qué nos pasa? ¿Por qué llevamos medio siglo paralizados?
"La mediocridad encuentra maneras estructurales de imponerse y perpetuarse". Está afirmación, del economista Víctor Beker (Clarín, 27/8), sintetiza su imperdible nota "La ventaja competitiva de la imbecilidad" que explica una parte sustantiva de nuestra decadencia, que es "lo que nos pasa" y cuya fecha de origen será discutible, pero cuyo presente evidente no necesita argumento.
Mediocridad e imbecilidad. Ejemplos abundan. Inexplicable, por otra razón, los que nos pasa hace medio siglo. Veamos.
Un ejemplo notable fue la participación de G. Francos - cínico lo calificó Lilita Carrio - funcionario de Corporación América que ha transitado gobiernos kirchneristas y ahora integra el libertario. En medio de la crisis Spagnuolo y la estampida Caputo, declaró "Resulta completamente indignante que ahora se disfracen de escoltas de la moral...". Francos fue durante 3 años y medio representante de Fernández, Guzmán, y Massa, con el salario más alto del gabinete K, en el BID; y lo fue por "amistad y membrecía al kirchnerismo". Fue el mentor programático de la candidatura de "Scioli-Zanini" en la que - la vida te da sorpresas - Milei fue el economista estrella, que acaba de decir, en un nuevo edificio de Eurnekian, que el actual programa que él conduce, es el mismo que sostenía la fórmula K "Scioli- Zanini". ¿? Dificil de entender.
Francos no se hace cargo de su, bien pagada, participación en el desastre del que él acusa a Fernández y al kirchnerismo: acusa al gobierno en el que participó y no pide perdón.
Este es un ejemplo de la descomunal mediocridad en la administración de la cosa pública, incluida la salud y la economía. Y de una innegable imbecilidad en algunas "justificaciones". Respecto de Spagnuolo, dijo Francos, es "una difamación sin fundamento" mientras al mismo tiempo la auditoría del ministro Lugones (socio de Barrionuevo y Nosiglia) señalaba que "que se encontraron "sobreprecios del 27% en compras de medicamentos" (Clarin 27/8) en el organismo que conducía Spagnuolo. Milei tardó cinco días en declarar que "lo que dijo Spagnuolo es mentira". Y que lo demandará. Poca eficiencia. ¿Mediocridad o imbecilidad?
Hay algo en común entre la multiplicación escandalosa de la facturación al sector público de Droguería Suizo Argentina, que tiene un penetrante olor a coima; y la multiplicación de la tasa de interés para contener al dólar, que tiene fuerte olor a recesión provocada y daños colaterales.
El Gobierno apuesta a los futuros (pan para hoy, hambre para mañana a la manera de Kicillof) pero no mejora la confianza: el riesgo país escala mientras suben los encajes bancarios camino a la "Banca Simon" Inmovilización de depósitos y tasas volando: consecuencias recesivas.
Las dos cosas (coima y recesión)- salvando las distancias - tienen la misma matriz "cultural" del "costo o el sacrificio inútil" para la sociedad
que sufre las consecuencias de la mediocridad de los que, desde hace décadas, se suceden en el Poder (vaya si se repiten: ¿de dónde vienen los Menem, los Pareja, los Franco, los Ritondo, Leila Gianni, etc.?) y de la ventaja sistémica que tiene la imbecilidad.
"La coima" encarece (y prostituye) al servicio público y la recesión, destruye recursos y su prolongación derrumba la moral social.
Llevamos décadas de práctico estancamiento en el PIB por habitante: esa es la fuente de la multiplicación de la pobreza y del deterioro del producto potencial.
A nadie se le puede ocurrir que "la coima" tenga un justificativo moral. Pero la recesión tampoco puede tenerlo. Si ocurre como consecuencia de factores externos, todo responsable público tratará de evitarla. Es de manual. Si es la consecuencia de errores previos, exactamente lo mismo. Pero nadie, en su sano juicio, puede utilizar a la recesión como método de sanación, porque en sí mismo, la existencia de recursos ociosos (máquinas paradas, personas sin empleo), es la consagración de la mayor inmoralidad social.
Cuando la recesión empieza y es librada "a los mercados" - especialmente cuando se trata de una recesión provocada - nadie puede saber cómo ni cuándo termina. El costo a reparar es siempre muchísimo más alto que el que, antes que se desencadene el tropiezo, habría que sufragar.
No hay objetivo alguno (desaceleración de la inflación, equilibrio fiscal, cancelación de deudas públicas) que justifique provocar el despilfarro de la recesión o el despilfarro de la coima. En ambos casos "los beneficiarios" son esos tipos que lucran con la desgracia. Sí, en ambos casos.
Ambas- coima y recesión provocada - más allá de la jerarquía moral en que Ud. desee colocarlas, son hijas de la mediocridad. Es obvio que la continuidad recesiva generará efectos deflacionarios que reproducen la dinámica recesiva que es una fuente de desequilibrio fiscal y una traba para el cumplimiento de los programas de financiamiento que, sí o sí, se basan en la expansión de la actividad como fuente de recursos genuinos.
No olvidar, la Droguería Suizo Argentina SA firmó contratos por $3.898 millones en 2024 y por $108.299 millones en 2025: 27 veces. Y sin embargo Milei "compartió" el comunicado de los Kovaliker identificados, por el vocero Spagnulo, como el vehículo de las coimas. La empresa, después que los dueños huían o trataban de huir, con dólares, mientras la policía los iba a buscar, dijo "Suizo Argentina desarrolla sus actividades de forma íntegra, transparente, con responsabilidad social empresaria y en conformidad con un estricto Código de Ética ..." Emoción Patria huyendo de Nordelta, con billetes, sobres, gomitas, cajas fuertes abiertas y celulares bloqueados..
Raro que el presidente se solidarice con una empresa cuya facturación al sector público, durante su gestión, se multiplicó por 27 y que una auditoría oficial determinó 27% de sobreprecios en compras de medicamentos. Javier aseguró que los opositores "están molestos porque les estamos afanando los choreos".
Es mediocres creer que "está bien" paralizar una economía, que opera muy por debajo del producto potencial, para mantener la "fantasía" de una economía "ordenada" porque el dólar no vuela por fuera de la banda o porque la tasa de inflación parece estancada. El consumo se desploma, la inversión se paraliza y lo que gobierna es el miedo y no la confianza.
El miedo que se alienta con la imagen del retorno de los "kukas". Un boomerang: encuestas que dicen que a medida que el presente empeora, la imagen de lo kuka, mejora. "La ventaja competitiva de la imbecilidad".
Lule Menem escribió "Conozco el trabajo que lleva adelante este gobierno contra la corrupción y no dudo de la integridad de ninguno de los funcionarios mencionados". (LN 25/8). Dijo de ... "ninguno" ... de los funcionarios". No "de todos los funcionarios". Dijo de "ninguno".
Como dice Beker, es la "ventaja competitiva de la imbecilidad" la que hace que rumbo y volante de la Patria, estén en manos de gente como ellos desde hace añares. "Robo para la Corona" y en los días que corren la exhibición impúdica de fortunas acuñadas desde entonces y el recuerdo que el Tribunal citó a declarar al expresidente Carlos Menem, 24 de febrero del 2021, por la voladura de Rio Tercero, un hecho "intencional, programado y organizado" ... 10 días antes de la cita Menem murió y cerró para siempre la posibilidad de justicia. Tal vez una metáfora.

