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Crisis

Una fiesta

El presidente se mostró expectante con la disminución del riesgo país y la calma del dólar, en un contexto de profundización de la estanflación.

Esperanza y motosierra.
Esperanza y motosierra.
19 febrero de 2024

 Javier Milei calificó como "una fiesta" a las perspectivas argentinas frente a la estabilización o mejora de algunas variables económicas. Esto se da con el marco del salto de 10 puntos en la pobreza, medida por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina. 

La contradicción entre la lectura del presidente, las variables económicas y la situación social, son la descripción más clara de estos meses de gobierno. Con un mandatario enfocado en ordenar la macro desde una posición dogmática, ve las expectativas positivas del mercado como la consecuencia directa de sus políticas de ajuste. Con este objetivo principal, cualquier contratiempo que no afecte el camino hacia el superávit fiscal es ninguneado. Así, el revés parlamentario fue algo positivo bajo la idea de que expone a "la casta" y sigue dividiendo las aguas entre el Gobierno y la oposición.

Todo esto tendría sentido estratégico si en los próximos meses se comienza a recomponer el poder de compra del salario, de la mano de una inflación y un dólar estables. Si este fuese el caso, el único responsable sería la troika libertaria y "los enemigos del pueblo" se quedarían sin argumentos. 

Sin embargo, el presidente y sus dos consejeros (Karina Milei y Santiago Caputo), no le dan importancia a un elemento que podría estar del otro lado de la ecuación. La troika ve al apoyo parlamentario como algo que se conseguirá en 2025, y catapultará su gobierno con las reformas estructurales que necesitan. Hasta entonces en el nivel legislativo el esfuerzo está puesto en polarizar y mantener vivo el fantasma de la casta corrupta.

La otra lectura, descartada por el oficialismo, es que no habrá tal éxito del programa sin un acuerdo de mínimos, tanto en el eje ideológico-parlamentario como en el territorial. Las bases del consenso ya están construidas, con un sistema de partidos que juega en favor del Gobierno, y de dónde podría sacar una mayoría para hacer cambios profundos, estables, y con menos incertidumbre sobre el resultado.

Es temprano para afirmar que la estrategia se mantendrá en el camino de la confrontación, o puede haber replanteos sobre la marcha. Mientras tanto, las relaciones con los grupos parlamentarios y los gobernadores se desgastan, dejando el peor escenario preparado en caso de que los resultados esperados por el Gobierno no lleguen a tiempo.

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