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1945: Cuando Argentina “descubre” China

china-argentina
03-09-2015
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Hace setenta años, se iniciaban las relaciones diplomáticas. Perón veía con simpatías a Chiang Kai-shek.

En agosto de 1945, José Arce ?médico cirujano, ex rector de la Universidad de Buenos Aires y ex diputado del partido conservador, una figura de prestigio nacional e internacional pero sin experiencia diplomática hasta entonces? emprendía viaje hacia China junto a su esposa, encomendado por el canciller César Ameghino para representar al país como primer embajador ante el gobierno que encabezaba el mariscal Chiang Kai-shek. Eran los momentos finales de la Segunda Guerra Mundial y Argentina y China, países que habían vivido de muy diferente modo la contienda, acababan de establecer relaciones diplomáticas, el 1º de junio de ese año.

El relato de Arce sobre el modo en que se produce el ofrecimiento de representar al país en China, en un encuentro informal y sin mayor trascendencia, resulta elocuente: “Era una mañana del mes de julio de 1945. Por algún motivo que ahora no recuerdo ?no debió ser muy importante? me encontraba en el despacho de mi grande y buen amigo, el doctor César Ameghino, a la sazón ministro de Relaciones Exteriores. A punto de despedirme miróme fijamente y me dijo: - ¿Te gustaría ir a China? Después de cambiar algunas bromas a propósito de tan inesperada invitación, agregó: ?Hemos creado la Embajada en China y te ofrezco nuestra representación”?.

Por esos días, las potencias aliadas iniciaban la Conferencia de Potsdam, en la Alemania recién liberada, exigían a Japón su rendición incondicional y empezaban a delinear la agenda de la posguerra, conteniendo todos los asuntos relacionados con los tratados de paz y el tratamiento de las consecuencias y secuelas de la devastadora contienda. En Argentina, el gobierno provisional presidido por el general Edelmiro Farrell ?en el que el coronel Perón actuaba como verdadero “hombre fuerte” ocupando la vicepresidencia, el Ministerio de Guerra y la Secretaría de Trabajo y Previsión? había comenzado a normalizar sus relaciones con los países americanos y europeos y se aseguraba un lugar en la conferencia constitutiva de las Naciones Unidas, que se realiza en San Francisco entre el 25 de abril y el 26 de junio.

La inclusión de Argentina en el grupo de miembros fundadores del nuevo organismo internacional sería tema de tratamiento especial en las reuniones secretas mantenidas entre los “cinco grandes” (Estados Unidos, Unión Soviética, Gran Bretaña, Francia y China). Una de las condiciones para esta reinserción internacional del país sudamericano era el establecimiento de relaciones diplomáticas con el Estado chino. Luego de los primeros intercambios diplomáticos bilaterales, los gobiernos argentino y chino dieron a publicidad el inicio de relaciones el 1º de junio de 1945, fecha a partir de la cual ambas partes reconocerán anualmente el inicio de las relaciones bilaterales.

El 24 de julio se oficializa el nombramiento de Arce como embajador extraordinario y plenipotenciario en la República de China. Los preparativos de su viaje en barco le insumen poco más de un mes. El 29 de agosto zarpa desde Buenos Aires en el vapor danés Zelandia rumbo a Durban, en la costa este de la Unión Sudafricana. La partida de la misión ocurría semanas después de la capitulación japonesa y en las vísperas de la finalización formal de la Segunda Guerra Mundial. La Conferencia de Potsdam ya había concluido. Para ese momento, Ameghino no era el canciller: había sido reemplazado por Juan Isaac Cooke, un dirigente de origen radical, como parte de una reorganización del gabinete que mucho tenía que ver con los compromisos internacionales asumidos por el gobierno argentino en la Conferencia de San Francisco, incluyendo la convocatoria de elecciones libres.

El viaje de Arce a China dura tres meses, entre agosto y noviembre del '45, incluyendo tramos en barco, tren y avión y escalas intermedias en Sudáfrica y la India. Informado de que el gobierno chino vería con satisfacción cualquier medida tendente a apresurar la presentación de cartas credenciales, Arce resuelve acelerar su travesía y trasladarse por vía aérea a Chongqing, ciudad mediterránea donde el gobierno nacionalista del Kuomintang había establecido la capital provisional. Llega allí por primera vez el 26 de noviembre de 1945 por la tarde, acompañado de dos asistentes, un agregado civil, Eduardo Squirru, y uno militar, el mayor Octavio Soria.

El 4 de diciembre Arce presenta cartas credenciales ante Chiang Kai-shek. En su discurso, leído en inglés, define la importancia que le asigna a su misión recalcando que ella deriva de los compromisos asumidos ante la comunidad internacional en la reconstrucción de la posguerra: “China es uno de los grandes poderes de la Tierra. Me será grato y quiero expresarlo fácil, trabajar en la misión diplomática que me toca desempeñar, no solamente con el fin de estrechar los vínculos de amistad que nos unirán en el futuro, sino que también con el alto propósito de luchar por el entendimiento y amistad de todos los pueblos del mundo, que han aceptado las condiciones impuestas por la Carta de las Naciones Unidas”.

Quien había sido el principal negociador chino en la Conferencia de San Francisco, Chen Chieh, fue designado primer embajador de la República de China en Argentina el 15 de agosto de 1945, presentando cartas credenciales el 13 de abril del '46 ante el presidente Farrell. Arce encontró una China recién liberada de la dominación japonesa y convulsionada por las dispu tas entre los nacionalistas liderados por Chiang Kai-shek y los comunistas liderados por Mao Tsé-tung, las que poco después desembocarían en una cruenta guerra civil. Para ese entonces, Perón había ganado las elecciones y asumido la presidencia designando a Juan Atilio Bramuglia como canciller. Al poco tiempo, convoca a Arce para otra misión: lo designa como embajador ante la ONU. Meses más tarde, el 10 de febrero de 1947, Bramuglia y Chen Chieh firmarán en Buenos Aires el primer Tratado de Cooperación y Amistad chinoargentina. Perón anunciaba por entonces los principios de la Tercera Posición en un mundo que se internaba en la Guerra Fría.