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Una poselección distinta

Dando por descontado un triunfo opositor, números más, números menos, en la elección definitiva del 14 de noviembre, el mundo político, económico y periodístico centraba más su mirada en qué iba a pasar la semana siguiente.

Alberto y Cristina, la noche de la "catastrofe politica"
Carlos Fara Carlos Fara 24-11-2021
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Dando por descontado un triunfo opositor, números más, números menos, en la elección definitiva del 14 de noviembre, el mundo político, económico y periodístico centraba más su mirada en qué iba a pasar la semana siguiente, sobre todo teniendo en cuenta los antecedentes de la pos PASO, donde parecía que todo volaba por el aire. ¿Qué iban a hacer Alberto y Cristina?

Varios factores operaron para que este posoperatorio sea distinto al anterior, llevando “la fiesta en paz”. Veamos algunos de los más significativos.

  1. Ayudó la mejora del resultado del Frente de Todos, sobre todo en provincia de Buenos Aires. Eso cambió el ánimo interno, le permitió concluir al Presidente que era un “triunfo” y distendió un poco la relación con Cristina ya que ella afirma en la intimidad que, si Martín Guzmán hubiese reaccionado a tiempo, no habrían perdido. 
  2. La crisis pos PASO fue demasiado grande y los desgastó a todos. Quizá Cristina haya tomado nota de que, si se desdibuja Alberto, ella no queda inmune. Téngase en cuenta que 41% del electorado bonaerense cree que este es el gobierno de Ella vs. 15% que piensa que es el gobierno de El (42% opina que es de los dos).
  3. Alberto ya se había bancado la crisis de septiembre. ¿Pero qué pasaba si ella volvía a la carga con más condicionamientos? ¿Corría el riesgo de que hubiese ruptura real teniendo en cuenta el acto de apoyo anunciado por la CGT y los movimientos sociales? Ahora ya no lo sabremos, pero la presión tiene un límite aún con los más apocados.
  4. Si Cristina volvía a pedir cambios, ya no había mucho para modificar de relevancia. La opción hubiese sido mover a Matías Kulfas, Claudio Moroni y/o Guzmán. Con la eventual negociación del FMI por delante hubiese sido un “jaque”. Ella “juega al límite, pero no come vidrio”: astucia para los detalles no le falta.
  5. Cristina es muy hábil. “Alberto, ¿querés un gobernador? Que vaya Juan Manzur, aunque a mí no me guste” (Ya lo tiene entre ojos a causa de que lo hayan excluido de los procesamientos judiciales por el Plan Qunita). “¿Querés a Guzmán? Que se quede, a ver qué hace.  ¿Te quejás de que me meto demasiado? Entonces no me meto”. Por eso ella no fue el domingo y casi se llamó a silencio para que no le echen la culpa de nada. Claro, todos saben que sus silencios son ensordecedores. 
  6. Se va a levantar tormenta. Sin acuerdo con el FMI va a ser imposible generar alguna certidumbre económica en la plaza local y controlar el valor de los diferentes dólares. Hay poco resto para eso. Ergo, perdida la elección, es hora de ordenar variables haciendo concesiones desagradables, como sucedió pos 2013 (repasando: devaluación, arreglos con el Club de París y Repsol, conflictos en el CIADI, holdouts). Pues, para dar malas noticias, mejor que pongan la cara Alberto y Guzmán. 
  7. La situación actual económica y social es mucho peor que la de 2013, sumado al hecho de que el entonces Frente para la Victoria ganó a nivel nacional, deteriorado, pero lógicamente el impacto mayor fue la derrota frente a Sergio Massa en la provincia de Buenos Aires. De modo que hoy hay menos margen para jugadas de riesgo.
  8. ¿Todos unidos triunfaremos? La ruptura formal del FdT puede ser uno de los mejores caminos hacia la derrota en 2023. Por lo tanto, la caída en esta elección legislativa es un buen incentivo para que nadie saque los pies del plato. Eso sí, si no hay primarias dentro de dos años la política de contención se puede volver muy compleja. Por consiguiente, mejor no hacer olas. La plaza de todos fue en esa línea.


Pasada más de una semana del “perdiendo ganamos”, existieron diversos indicadores que hablan más de una oscilación que de un cambio de rumbo. Cristina parece haberle concedido, por ahora, el “primarias para todos”, al mismo tiempo que La Cámpora llegó tarde al acto del miércoles 17. Por ahora, los mercados creen más en el desbarranque que en el arreglo con el FMI. Esta es una novela que quizá nunca tenga una línea definitiva. La incertidumbre es el negocio político.