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Amplitud y unidad, en conflicto

Cada coalición es un mundo

La amplitud ideológica de Juntos por el Cambio supera cualquier expectativa y ya se ven problemas para consensuar causas comunes

Cada coalición es un mundo
Cada coalición es un mundo .
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El armado de la mesa federal de Juntos por el Cambio respondió a la necesidad de tener un espacio que aglutine a los tan distintos líderes partidarios que componen la coalición a nivel nacional. 

El principal objetivo es mantenerse juntos y, para ello, más que definir posturas comunes es necesario que no haya ofendidos entre los aliados. Para cumplir esta meta, entendida como medio necesario para el fin de llegar al ejecutivo en 2023, la única regla hoy parece la amplitud y la unidad.

La dificultad para consensuar causas comunes fue la característica de la consolidación de la mesa. La definición se resumió en criticar la situación económica, pedir la renuncia de Juan Cabandie y posicionarse a favor de Ucrania frente a la invasión rusa. La avanzada de Vladimir Putin es como un salvavidas para la coalición que no encuentra punto en común más que criticar a una administración con crecientes niveles de impopularidad. 

Si se consolida la senda de recuperación productiva y esto repercute en una estabilización económica, las razones para mantener la unión del conglomerado opositor será únicamente la ambición y funcionalidad política.

A eso se le agrega que la apertura de Juntos por el Cambio, para algunos, no ha terminado. Los “halcones” están confiados en la incorporación de José Luis Espert al espacio y, junto al Peronismo Republicano, seguirán tentando a Javier Milei y el resto de la derecha conservadora a sumarse. 

En la apertura de sesiones del Congreso se cristalizaron estas tensiones como nunca antes. Más allá de las diferencias entre algunos miembros de la coalición sobre la distribución de los subsidios y la actitud frente al acuerdo del FMI, este primero de marzo significará para la oposición un quiebre simbólico entre dialogismo y hermetismo. 

La facción de “Propuesta Republicana” olvidó su republicanismo y abandonó el recinto a la mitad del discurso del presidente. Del otro lado quedaron los diputados de los bloques de las UCR, la CC y Encuentro Federal, distinguiéndose de sus pares de coalición. 

El comienzo del periodo legislativo vaticina un año turbulento para el oficialismo en su objetivo de conseguir una mayoría que apoye el inicio de un plan económico que, tres años después, comienza a tener algunas definiciones. Pero las dificultades son compartidas por ambas coaliciones mayoritarias: Juntos tiene el enorme desafío de mantenerse unido y configurar alianzas internas que permitan, tanto la victoria, como un cierto grado de cohesión para gobernar.

La probabilidad de que la historia del 2019 se repita es cada vez mayor. Que un armado opositor sin otro fundamento para su unión más que el desprecio y el aprovechamiento del malhumor social llegue a la Casa Rosada está a la vuelta de la esquina. La incoherencia ideológica de la oferta electoral es la característica principal del actual sistema de partidos y la inacción por ausencia de propuestas consensuables, su consecuencia. 

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