La designación de Chiarella en la UCR

Después de las señales, empieza la política

Señales de cambio en un partido en crisis que aún no resuelve su identidad.

Leonel Chiarella, intendente de Venado Tuerto y ahora el presidente de la UCR.
Leonel Chiarella, intendente de Venado Tuerto y ahora el presidente de la UCR. .
Augusto Milano 16 diciembre de 2025

En el momento de mayor debilidad de su larga historia, la UCR acaba de elegir a sus autoridades.  Con la designación de Leonel Chiarella para presidir el Comité Nacional se pretendió enviar varios mensajes porque reúne todas las condiciones necesarias para intentar demostrar que el partido tomó nota del clima de época y que es consciente de sus debilidades.

Se trata de una persona joven y que es un intendente exitoso al frente de una ciudad como Venado Tuerto que forma parte del corazón productivo de Argentina. Y será acompañado por Piera Fernández que se destacó por su militancia en el movimiento estudiantil, el único ámbito en el que todavía el radicalismo es una expresión mayoritaria. Para la interna partidaria constituyen activos que Chiarella haya desarrollado su actividad política exclusivamente dentro del radicalismo y que tenga un fuerte vínculo con Pullaro, que es el gobernador de la provincia más importante que gobierna el partido.

Pero luego de las señales, llega la etapa, dicho en lenguaje radical, "de las efectividades conducentes". Chiarella, estará al frente de un partido totalmente fragmentado y volver a reunir a los distintos sectores detrás de un proyecto común será su primer desafío. Su juventud es una ventaja para esa tarea porque no tiene la cantidad de facturas pendientes que suelen arrastrar dirigentes con trayectoria más dilatada.



La primera fractura, y la más importante, que tiene que saldar el Comité Nacional es la estrategia política. ¿Cuál es la ubicación hoy de la UCR?  ¿A quiénes intenta representar? No hay una única respuesta.

En las elecciones legislativas de 2025, por ejemplo, la UCR hizo acuerdos con LLA en Mendoza y Chaco, fue sola en Córdoba, en la CABA enfrentó a LLA y al PRO con los que a su vez acordó en Entre Ríos, en Santa Fe compitió como Provincias Unidas en alianza con el PRO contra LLA y en la provincia de Buenos Aires no tuvo lista oficial.   

Chiarella sostiene que se deben respetar las realidades de cada provincia y que en cada una de ellas el radicalismo debe definir la estrategia que considere más adecuada. Pero ese respeto al federalismo encuentra un límite en la necesidad de definir una mínima estrategia que involucre a todos, de lo contrario sería una confederación de partidos provinciales autónomos.  El respeto al federalismo no puede ser una coartada para disimular la incapacidad para debatir y acordar una línea política de alcance nacional.    



En lo inmediato la tarea es Chiarella será la de unificar a los radicales en el Congreso. Aun en las épocas de mayor confrontación interna, el radicalismo mantuvo unidos a sus bloques parlamentarios. Un pequeño grupo de diputados radicales forma parte de un interbloque con el PRO y otro, igual de pequeño, está en Provincias Unidas.

Si el radicalismo no define con claridad cuál es su lugar en el escenario político, que debe ser algo más que afirmar que no es ni libertario ni kirchnerista, corre el riesgo de que dentro de dos años su representación parlamentaria sea aún más reducida y pierda algunas de las gobernaciones e intendencias que hoy controla.