Elecciones en CABA

El juego de Karina

Las elecciones locales de la Ciudad de Buenos Aires concentran la atención mediática por los pronósticos de sucesión del Ejecutivo porteño y el calibre de los contendientes.

Karina Milei, la cabeza política del binomio dorado.
Karina Milei, la cabeza política del binomio dorado. e
6 mayo de 2025

Un excandidato a presidente que supo ser favorito, un vocero presidencial en funciones y un ex asesor presidencial están entre las figuras que se disputarán nada más y nada menos que... un asiento en la Legislatura porteña.

¿Qué llevó a una elección local de medio término a concentrar a figuras de la primera línea de la política nacional?

Si hubiera que ponerle un nombre propio a la respuesta, ese nombre sería Karina. La hermana de Javier Milei entendió desde el primer momento que la Ciudad de Buenos Aires, aunque no tenga peso electoral determinante en la arena federal, es clave desde lo simbólico. No sólo porque es el epicentro del sistema mediático nacional —donde se construyen y destruyen liderazgos—, sino porque es también la cuna de sus adversarios directos, tanto internos como externos. Es el terreno donde se formaron y aún resisten (y residen) el PRO, y la rama disidente pero fundadora de La Libertad Avanza.



El 18 de mayo será la primera elección en la que Karina Milei se mida directamente contra el partido que busca jubilar —el PRO— y contra uno de los principales responsables de que su hermano alcanzara la presidencia —Ramiro Marra—, a quien considera ahora un obstáculo.

La derrota de ambos se ha transformado en el objetivo central de su estrategia. Para Karina Milei, ese resultado representaría mucho más que un trofeo electoral: sería la consagración de su autoridad dentro del oficialismo y la consolidación de su discrecionalidad en el armado de listas y alianzas a nivel nacional. Una victoria le permitiría acelerar el traspaso de cuadros del PRO a La Libertad Avanza, limar resistencias internas y dejar en claro que no hay espacio para oficialistas con reservas.

Esta necesidad de afirmación tiene su síntoma en un hecho tan inédito como revelador: la presencia activa del presidente de la Nación en una campaña local. Una disputa que, institucionalmente, gira en torno a cuestiones como el orden del espacio público, ha puesto en movimiento a Javier Milei como si en ella se jugara el destino de su gobierno. Y tal vez así sea. 



Desde el 10 de diciembre de 2023, Karina Milei no ha sido sólo el brazo ejecutor del presidente. Ha sido su traductora política, su filtro institucional y su principal armadora. Por eso, esta elección no es una parada más en el calendario electoral. Es su primer desafío en las urnas, en el que su capacidad de conducción será evaluada por fuera del hermetismo de la Casa Rosada.

La posibilidad de que su candidato —aun contando con el cargo de vocero presidencial y con el respaldo pleno del binomio dorado— sea derrotado en la disputa por el voto de derecha en la Ciudad, abriría un escenario de fisuras internas con consecuencias difíciles de calcular. No sólo se pondría en duda la autoridad de Karina como jefa de armado político, sino que se vería debilitado el modelo partidario hiper verticalista que ella misma consolidó desde el inicio de la gestión.

Lo que se juega el 18 de mayo no es un simple recambio legislativo porteño. Lo que está en disputa es la legitimación o el debilitamiento del mando político más influyente del gobierno nacional. El día después marcará si Karina se consolida como arquitecta excluyente del proyecto libertario, o si se abre una etapa de renegociación del poder dentro del oficialismo.