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Elecciones patagónicas: lejos de los partidos nacionales y de la lucha por la Casa Rosada

Neuquén, Río Negro y Trelew muestran la preferencia popular por candidatos locales, con baja incidencia del peronismo, el radicalismo, el PRO o Milei

Elecciones patagónicas: lejos de los partidos nacionales y de la lucha por la Casa Rosada
Oscar Muiño 19 abril de 2023

Dos provincias y una ciudad patagónica -en total, poco menos del 4% del padrón nacional- votaron el domingo pasado de muy diversa manera. 

En Neuquén, lo que parecía una debacle del oficialista Movimiento Popular Neuquino terminó convirtiéndose en una ratificación de su predominio. El MPN no enfrentó a sus rivales sino a sí mismo y el comicio devino una interna de facto entre dos vice gobernadores del MPN: el vice de 2015-19 salió primero y su sucesor quedó segundo. El sector que perdió la provincia, retuvo la ciudad capital. Un Hegemón perfecto. Tocala vos, dámela a mí.

En Río Negro, de trece intendentes que buscaron la reelección, doce la consiguieron y  el premio mayor, la gobernación, consagró el tercer mandato para un veterano. Al revés que en Trelew, donde hubo voto castigo para el intendente peronista, cuya candidata quedó en un lejanísimo cuarto lugar, algo totalmente inusual en la historia electoral criolla.

Los partidos nacionales jugaron de comparsa en la mayoría de los casos. Ni Juntos por el Cambio ni el Frente de Todos pudieron unificar listas. El gobernador de Río Negro fue apoyado por colectoras radical y peronista; el triunfante neuquino recibió múltiples apoyos, mucho despistado confundió realidad con deseos y leyó una inexistente victoria del PRO. 

Mientras, el radicalismo y la Coalición Cívica neuquinos mordieron el polvo en una dura derrota. Inversamente, Trelew volverá a ser gobernada por un militante radical después de dos décadas. 

La Cámpora tuvo flacos resultados en casi todas partes.

Las tres elecciones muestran un sabor local dominante, casi excluyente, que no permite sacar más conclusiones que las obvias: la Argentina es plural, todo el mundo arma amplias coaliciones pero ni siquiera así puede acercarse al 50% de las voluntades. Y los votantes prefieren seguir con los que están, a menos que los evalúen muy ineficaces o puedan elegir entre opciones parecidamente valoradas.

La alta abstención en Río Negro (donde había un candidato claramente por encima del resto) y en Trelew (con el peronismo partido y una gestión municipal paupérrima) contrasta con la alta participación en Neuquén, movida acaso por una disputa muy pareja.

El Neuquén del MPN

El final abierto de Neuquén despertó interés especial y una muy fuerte polarización. A la inversa de Río Negro y Trelew, el comicio de Neuquén, mostró una gran participación popular, acaso alentada por una pelea reñida. De 546.166 electores habilitados, votó 76,09% (cierto medio llevó el porcentaje al 80%).

Rolando Figueroa se impuso con su lista Comunidad, con el 35,64% de los votos. Segundo, con el 33,14%, quedó el candidato oficial Marcos Koopmann, actual vicegobernador. El resto, muy lejos.

Rolando Figueroa se impuso con su lista Comunidad, con el 35,64% de los votos

Conocidos los resultados, algunos espíritus tan inquietos como irreflexivos se apresuraron a marcar la primera derrota electoral en sesenta años del interminable Movimiento Popular Neuquino. El matutino La Nación encabezaba su nota con la frase "una catástrofe para el Movimiento Popular Neuquino". Lo desmentiría al rato el supuesto verdugo.

Los que más festejaron, adjudicándose el triunfo y proyectando un resultado extensible a la próxima elección presidencial fueron los jefes del PRO.

Yendo de menor a mayor, Patricia Bullrich felicitó por redes sociales al flamante mandatario pero una legisladora del PRO (alineada con Horacio Rodríguez Larreta, por cierto) la amonestó: "Patricia, no apoyaste a PRO y tus referentes fueron funcionales a los que gobiernan Neuquén hace 60 años. Los hechos dicen más que las palabras".

Larreta se subió al triunfo: "Después de 60 años vamos a cambiar Neuquén con transformaciones necesarias. Celebro el cambio de rumbo que eligieron los neuquinos. No tengo dudas que es el camino a la transformación del país".

Nadie celebró tanto como Mauricio Macri, cada día más liberado del Super Yo que trabajosamente le habían enquistado, como corsé, Marquitos Peña y Jaime Durán Barba.  Un eufórico Mauricio leyó en el resultado neuquino un anticipo de un urnazo nacional ultraliberal. Y resaltó: "Felicitaciones @Rolo_Figueroa por este histórico triunfo!!!".

 

Mauricio parece cada vez más lejano a aquella figura que durante dos décadas preparó con esmero y filigrana su victoria en las nacionales de 2015 y 2017. Ese Mauricio tolerante es reemplazado por un Macri fundamentalista. Este Macri imaginó el domingo el fin de todo oficialismo, de los partidos tradicionales y de las opiniones favorables al intervencionismo estatal en materia económica y social. "Estoy más convencido que nunca de que estamos ante un cambio de era", pronosticó.

Tal sueño se derritió en horas. El mismísimo y triunfante Figueroa dejó todo claro: "Soy un hombre del MPN", explicitó a José Del Rio en Comunidad de Negocios.

No fue el único mazazo para Macri. El flamante gobernador contradijo cada uno de los propósitos explícitos de Macri. Primero, aseguró que la elección en Neuquén significó un mensaje: "las grietas hacen mal y los verdaderos enemigos son los problemas de la gente". Agregó que "hay que dejar lo que está bien y cambiar todo lo que está mal", un rechazo rotundo a la dinamita que promueve Mauricio. Completó la trifecta con un elogio de la redistribución social: "muchos están acostumbrados a hablar de derrame, pero nosotros queremos que los neuquinos tengan el plato principal en nuestra provincia".

Un sector del peronismo y buena parte del PRO acompañó al ganador. En lo formal, apoyos variopintos: PRO, Desarrollo Ciudadano, Avanzar Neuquén, Arriba Neuquén, Nuevo Compromiso Neuquino, Frente Grande, Partido Socialista y el Frente Social por la Dignidad.

En cuanto al poder duro, la elección se convirtió en una interna abierta del MPN. La única novedad: la victoria fue de quien se separó de la estructura formal. Pero en la ciudad de Neuquén fue reelecto el actual intendente del MPN oficial, Mariano Gaido.

Siempre fue el MPN

La historia reciente era clarísima y estaba al alcance de quien quisiera leerla. Hace menos de dos años Figueroa había ganado ajustadamente las internas del MPN en las PASO 2021 frente a dos rivales  con 49,24% (64.121 votos). Sumadas sus tres listas, el Movimiento Popular Neuquino había cosechado el 35,53% (129.487 votos, Télam). 

Pero el gobernador Omar Gutiérrez (a quien Figueroa había secundado como vice hasta 2019) decidió que no hubiera PASO y ungió heredero a su vicegobernador Koopmann. 

Figueroa quedó sin chance para presentarse, salvo rompiendo y yendo por afuera del MPN. Es lo que hizo. Luego de toda una vida en el MPN y de haber sido vicegobernador 2015 - 2019 dejó la estructura formal del MPN hace un año.

No sólo el PRO erró el vizcachazo. El radical Pablo Cervi se obstinó en mantener la boleta de Juntos por el Cambio y se unió con la Coalición Cívica. No lo disuadió la migración del PRO y algunos radicales hacia el prometedor Figueroa. Le fue muy mal.  Salió quinto con apenas 3,75% de los votos, pese al acompañamiento de Elisa Carrió.

También fracasó La Cámpora, que puso a su líder provincial Ayelén Gutiérrez como candidata a vice de Rioseco en el Frente de Todos. 

Carlos Eguía, tránsfuga de Coalición Cívica, devino candidato de Javier Milei: perdió casi la mitad de los votos que sacó en 2021, cuando aún estaba junto con Carrió.

El voto cambió

Cervi y otros candidatos no advirtieron la mutación del escenario político. En menos de dos años el voto popular cambió muy fuerte en Neuquén. Este domingo último, radicales y cívicos perdieron ocho de cada nueve votos de aquellas PASO de 2021.

Hace veinte meses, en las PASO 2021, el radical Cervi había sido, individualmente, el candidato más votado. Más que Figueroa, con 18,15% (66.163 votos). 

La Coalición Cívica, por fuera de JxC, obtuvo 12,50% (45.586 votos). Es decir, JxC dirigido por el radical Cervi y los candidatos de Carrió, sumados, superaban el 30 por ciento de los votos, muy cerca del MPN. 

El Frente de Todos había obtenido 15,48% (56.414 votos), el Frente de Izquierda y de Trabajadores- Unidad  7,88% (28.739 votos); el Movimiento Libres del Sur, 5,05% (18.426 votos); y  el Partido Socialista 2,19% (7.996 votos).

Río Negro: ¡Ahora quiero la tercera!

En lugar del '¡Que se vayan Todos!' los rionegrinos votaron '¡Que vuelva el de antes!'.

El senador de Juntos Somos Río Negro (JSRN) Alberto Weretilneck fue electo gobernador con 42,1% de los votos, según los datos oficiales del escrutinio provisorio, que indican que cosechó 146.361 votos de los 377.629 sufragios procesados. 

De los 46 legisladores que integran el parlamento provincial, el bloque de JSRN obtuvo 18 bancas; el frente Nos Une Río Negro otras cinco; el bloque Cambia Río Negro 14, Vamos Con Todos cuatro, Primero Río Negro dos escaños y la UCR otros dos (datos de Télam).

El continuismo es tan dominante que ganaron doce de los trece intendentes que buscaron la reelección. Los desafiantes perdieron todos con la única excepción de Allen, donde el radical Marcelo Román doblegó a las candidatas del gobernador y del intendente. 

Sólo en otras tres ciudades -donde el intendente no se reelegía- pierde el oficialismo. No se votó alcalde en cuatro municipios, incluyendo Bariloche (donde el ausentismo casi llegó al 40%).

Weretilneck, el candidato de Juntos Somos Río Negro aparecía en tres boletas diferentes: la propia, una radical y otra de La Cámpora. Igual que la selección argentina, Weretilneck, antes gobernador 2011-15 y 2015-19, quiso la tercera copa. Y la logró. 

Los grandes partidos nacionales carecieron de visibilidad, emboscados tras listas con nombres de fantasía: Juntos Somos Río Negro, Nos Une Río Negro, Cambia Río Negro, Vamos con Todo, Primero Río Negro. La Unión Cívica Radical usó sus colores, pero para apoyar al triunfador y lograr siete por ciento de los votos  y apenas dos (se atribuye un tercero, elegido por otra lista) de los cuarenta y seis legisladores provinciales.

Para el cristinista Página 12 "con el peronismo dividido y disgregado en tres listas --una de ellas colectora de Weretilneck--, la derecha a través de "Cambia Río Negro", ubicó al cipolleño de Cambiemos, Aníbal Tortoriello como segunda referencia política provincial".

Río Negro sufrió fuerte abstención. De los 591.000 electores.uno de cada tres no fue a votar (el mayor ausentismo desde 1983). Entre los que fueron, se triplicó el voto en blanco. Acudió el 66% por ciento de los ciudadanos habilitados, 7,1 % menos de asistencia que en 2019, cuando la anterior elección de gobernador. Los votos en blanco pasaron de 5.159 (1,28%) en el 2019 a 17.415 (4,6%) este domingo (datos del diario Río Negro). Preocupante.

El Trelew mestizo y radical

El radical Gerardo Merino ganó la intendencia de Trelew. Antes, había vencido en la interna de la Unión Cívica Radical. El ganador es vicepresidente del Comité Provincia de la UCR y exhibe larga prosapia radical: su tío abuelo fue intendente de Gaiman durante la presidencia de Arturo Illia, hace sesenta años. Hacía dos décadas que un radical no gobernaba Trelew. Una victoria extensiva a Juntos por el Cambio. 

Con el 32,26% de los votos, escrutadas el 95,42% de las mesas habilitadas, se informó oficialmente triunfó el radical Merino, de Juntos por el Cambio. Lejos quedó el candidato del Frente de Todos, Emanuel Coliñir, con el 15,76% y en tercer lugar se encontraba Gustavo Mac Karthy, por la Libertad Independiente Chubutense, con el 15,06% de los sufragios (Télam). 

Mac Karthy recibió el apoyo de Milei: algo sorpresivo ya que es un político tradicional ("casta pura"), por dos veces intendente de Trelew  y hasta vicegobernador por el justicialismo. 

Cerca está Leila Lloyd Jones (Somos Trelew), quien se aproxima al 14%.

En términos políticos, una paliza de Juntos por el Cambio, que tendrá seis de los diez concejales y afrontará el desafío de mejorar la pálida intendencia saliente y la más compleja tarea de restablecer una administración razonable en el ejecutivo municipal.

El intendente Adrián Maderna fue el gran derrotado: había apoyado la candidatura de la diputada provincial Leila Lloyd Jones, del partido municipal Somos Trelew que salió cuarto.

El gobernador Mariano Arcioni -también muy cuestionado en las encuestas- trató de sacudir responsabilidades propias e impulsar la reunificación del Partido Justicialista para la próxima elección provincial: "Perdió el justicialismo, hay cinco candidatos que han decidido ir por afuera, con partidos propios, pero por eso necesitábamos este recambio y creo que es un puntapié muy importante lo que ha hecho Emanuel Coliñir para poder reconducir el Partido Justicialista (...) es indudable que la gente buscaba un cambio y dio un rechazo absoluto para con la gestión municipal, cuya candidata ha quedado cuarta".

Emanuel Coliñir, candidato del Frente de Todos de Trelew, milita en La Cámpora y  coordina Región Patagónica dentro del Ministerio del Interior de la Nación.

Los comicios trelewenses recogen y entremezclan -dato más que positivo- la historia étnica del valle del Río Chubut. Un candidato de estirpe indoamericana como Coliñir convive con Jones, el más galés de los apellidos. 

Desciende de los colonos que vinieron del país de Gales en el siglo XIX; otro candidato, Mac Karthy (un apellido escocés), también exhibe una abuela descendiente de los galeses del pueblito de Dolavon. El ganador Merino se trenza en las corrientes mediterráneas de la colonización mayoritaria y el mestizaje. La expresión más cabal del valioso crisol trelewense.

También hay cuestiones preocupantes. Entristece la baja participación, menor al 70%. Votaron 5.000 personas menos que en 2019, a pesar que el padrón había engordado. De hecho, los no votantes pasaron de 19.550 a 28.544 (datos del diario trelewense Jornada). 

Para algunos, se trata de votantes oficialistas desanimados por la mala gestión municipal. Otros atribuyen el desinterés a la diáspora que presentó el peronismo. Como fuere, una democracia fuerte necesita mayor protagonismo popular.

El momento de una reflexión: Chubut viene soportando administraciones de baja calidad. Un ejemplo: el lunes 3 de abril, el gobernador Arcioni junto con Santiago Maggiotti, ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat, entregaron en Rawson 95 viviendas del Programa Reconstruir. 

De ellas, sólo 24 parecen haber logrado tener  el gas que provee la empresa Camuzzi, que comenzó a proveer el acceso luego de entregadas las viviendas (canal 12). Que en Chubut falte la energía, francamente....

A pesar de todo hay algunos indicios estimulantes. La primera concejala trelewense de Juntos por el Cambio. Claudia Monají, elogió "el gesto que tuvieron el intendente Maderna y la diputada Lloyd Jones; fue muy bueno que nos vengan a ver al local y a felicitarnos por el triunfo, creo que muestra una grandeza importantísima y augura una buena transición".

Otro dato a favor: la enormidad de los recursos chubutenses. Gran superficie, poca población, recursos energéticos, polos turísticos en el Atlántico y la Cordillera. La gran producción de aluminio en Puerto Madryn y la pesca atlántica. El derrumbe del precio de la lana y la desindustrialización, en cambio, van al debe. El centro de la provincia padece, pero la costa y la cordillera conservan su potencia. Igual que los recursos energéticos -tanto renovables como no renovables - muestran una provincia con potencialidad para retomar un vigoroso crecimiento auto sustentable.

Milei con la casta, lo bueno y lo malo

La caída de la asistencia, la baja visibilidad de las fuerzas tradicionales y la debilidad de los partidos nacionales auguran problemas. La democracia no se mantiene sin corrientes estables que representen y expresen la opinión de los ciudadanos.

Milei debutó con candidatos gastados. Todo lo contrario de su prédica. Encabezaron sus listas dirigentes veteranos surgidos de la despreciada casta. Ninguno  logró dos dígitos ni entrar al podio en Neuquén ni en Río Negro, con figuras que habían pasado por JxC. En Trelew su candidato era un desgastado peronista que había gobernado la ciudad dos veces y sido vicegobernador del Chubut por el PJ.

No sólo fue un mal resultado para Milei, sino también un retroceso para el resto de los  catastrofistas. Todos los triunfadores prometieron diálogo con sus rivales y con el gobierno nacional, atención a los grupos más vulnerables. Nadie reivindicó la Grieta ni promete dinamitar todo lo que existe, sean fuerzas rivales o estructuras. Algo es algo...

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