"Caminante, son tus huellas el camino y nada más", decía A. Machado. F. Sturzenegger llamó "casta" a Natalio Grinman (Council of the Americas 8/25) por su cautelar a la eliminación de los aportes de 0,5% del salario que las empresas (incluso las no afiliadas) realizan al INACAP. Dijo FS: "Un privilegio ilegal" y "deben sostenerse con aportes voluntarios".
Grinman -defiende su "negocio"- dijo (25/2) que el actual proceso llevará a que "algunos vamos a quedar en el camino" y es "el precio que hay que pagar"... ¡pero la mía, no!
Dijo "es el único camino", pero "caminante; no hay camino, se hace camino al andar" (Machado).
Este es camino al cementerio del trabajo digno en donde habita 90% de la población. Grinman, una mala copia de Galperin. Este, un empresario "avispado", como dice Toto. Se radicó en Uruguay para no pagar Bienes Personales y recibe millones de dólares de "subsidio" por el "mérito tecnológico" de copiar a Amazon. Versión Siglo XXI del catálogo Harrods del Siglo XX con el que, desde el interior, las señoras compraban "sus cosas", las recibían en el pueblo y pagaban cuando venían a la Capital.
Galperin, anarcocapitalista, pide que lo protejan de los chinos y Natalio celebra que algunos quedarán en el camino. Su ignorancia (¿crueldad?) cree que "el destino primario de la Argentina está trazado". La ignorancia es soberbia. La ironía es el antídoto: "La historia de la seda y el calicó indios es tan conocida que no hace falta repetirla. Por suerte para Inglaterra no apareció ningún Ricardo de origen indio que convenciera a los ingleses de que, en virtud de las leyes de los costos comparados, hubiera sido conveniente que se transformaran en pastores e importaran de la India todos los productos textiles. Inglaterra promulgó leyes destinadas a impedir las importaciones de los productos manufacturados indios". Las máquinas del tiempo, Carlos M Cipolla. FCE 1998, pag. 84.
Machado, la historia (Cipolla), la filosofía (H. Bergson) nos dicen que el camino, o el futuro, es lo que estamos haciendo ahora. No lo que va a ocurrir. Es lo que hacen ahora Milei, Caputo II y Federico, la destrucción y sus escombros: ese es "el futuro" que estamos haciendo. Hay quienes dicen que el futuro está en la Cordillera: para llegar nos aventuramos a liquidar glaciares y arriesgamos a que el futuro se quede sin agua. Flagelo de gobernadores que sólo piensan en la próxima elección. Condenados a la miopía de pintar el corto plazo. El camino "es viaje".
Caminos que se repiten: por ejemplo, viajes al Fondo que tienen ese "no sé qué" de viajar a rascar "el fondo" de la lata. Se viaja al FMI porque estamos en el fondo. Mal.
Alguna vez el viaje implicó un alivio inmediato. El alivio que, antes de las elecciones, protagonizó el chileno J.C. Daza, íntimo y socio de correrías financieras del S. Bessent que trajo los dólares y nos salvó de la hecatombe, hija del fracaso del programa y, a la vez, rescató operaciones de carry.
La Argentina de Milei (no sólo de Milei) es la de la bicicleta como negocio financiero. Pero lo original libertario es que la bicicleta de dos ruedas es la nueva herramienta de los emprendedores que agregan valor con buenas piernas. Pedaleando, unos con la pizza atrás, y en la mesa de dinero otros. "O estamos en la mesa o somos parte del menú". No hace falta aclarar.
El chileno Daza trajo los dólares. Recordó D. Trump, en la cara de nuestro presidente italiano, con eso "te hicimos ganar la elección".
Desde 1976, el viaje al FMI, ha sido disparador de la política económica. Oxígeno para la gestión en curso. No alivio a la carga de "las crisis". Pocos rechazos. Pero sin éxitos, si entendemos por "éxito" la salida de nuestra "estanflación" la que se arrastra hace medio siglo.
El FMI - sin ser causa - ha sido compañero de la enfermedad, pero sin curarla. Sin él, tal vez, habría sido peor. Nos acompañó en estos 50 años en estanflación: que es nuestra enfermedad no diagnosticada por los policy makers en ejercicio.
Desde 1975 - en esto me acompañan hiper liberales como Cortés Conde y Della Paolera- el PIB de la Argentina "se estancó": el PIB ph en 50 años reptó a la tasa del 0,3% anual. El número de pobres se multiplicó por 20: la población se duplicó.
El estancamiento es una fábrica pobreza de largo plazo y por eso es resistente.
La tasa de inflación es un monstruo que goza de buena salud. Algunos años, ocultando desequilibrios, se desacelera y otros estalla.
La pobreza, en el margen, sube y baja según la tasa de inflación...pero el nivel, generado por el estancamiento, resiste.
A la pobreza, y en particular la pobreza infantil (el periodismo -que debe estar para señalar lo que otros ocultan-; la política -que se supone se ocupa del Bien Común- y los popes del sindicalismo -en particular el opíparo Gerardo Martínez, miembro del Consejo de Mayo- que supuestamente militan por los que más necesitan) por no hablar de ella, de hecho, la niegan. De "la pobreza infantil no se habla". Como me decía un auténtico dirigente sindical, que aún los hay: "La pobreza infantil es el mapa del futuro".
Repito a Henri Bergson, "el futuro no es lo que va a ocurrir sino lo que estamos haciendo ahora". La fábrica de pobreza infantil continua a toda vela con despido, cierre y suspensión, lo que Grinman anuncia y celebra.
Las mediciones, como todas las del Indec, son débiles, imprecisas y peor aún, algunas impresentables: la canasta que mide la pobreza no computa alquiler y tampoco expensas. Una burla. No menor a la burla de lo que el Indec (con la OIT) llama "persona empleada" que es todo aquél que haya trabajado en la semana de referencia "una hora" y haya cobrado, por ejemplo, un sándwich. Hubo y hay, más pobres y desocupados que lo que las estadísticas oficiales revelan. 6.000 villas miseria (Obispo Carrara).
Medio siglo de estanflación, con algunos años en que salimos de la inflación y del estancamiento absoluto. Pero por breve tiempo y volvimos a caer en lo anterior: 50 años de diagnóstico equivocado.
La inflación, generalmente, asociada a "recalentamiento", demanda (consumo y exportación) creciendo e incapacidad de la oferta, nacional o importada, para satisfacerla. Pero si "se enfría" y la demanda se aplana, declina, incluyendo el freno de la inversión: entonces los precios pueden detenerse o bajar.
La "estanflación" es inflación con estancamiento. Lo vivimos en promedio hace medio siglo. Podemos sumar "desempleo" o "predominio del autoempleo o trabajo sin capital": productividad para el atraso.
El drama de la estanflación es que, la ortodoxia aplicada a combatir la inflación, profundiza el estancamiento. Y los métodos keynesianos, para combatir el estancamiento, aceleran la inflación. Ninguna de las dos metodologías acaba con ninguna de las dos enfermedades. Agravan las cosas
La palabra apareció en 1965. Iain Macleod (Parlamento inglés): "Estamos en el peor de los mundos, inflación y estancamiento: estanflación". Conservador, apoyaba al Estado de Bienestar y en 1947 consagró la Carta Industrial del Partido Conservador, como "una garantía de que, en aras de la eficiencia, el pleno empleo y la seguridad social, el conservadurismo moderno mantendría una fuerte orientación central sobre el funcionamiento de la economía".
D. Cavallo conquistó los titulares señalando que estamos en "estanflación". Cierto. No es nuevo: llevamos medio siglo tratando a la doble enfermedad como si fuera una sola, a la keynesiana o a la ortodoxa y naufragamos. C. Melconian lo dijo antes que Mingo.
Como ese es el diagnóstico, el tratamiento actual y los anteriores, están equivocados: los números de largo plazo lo avalan. Fábrica de pobres a toda vela.
La inflación destruye el salario. El estancamiento destruye al capital. Después de 50 años nuestra sociedad es más injusta y la economía tiene menos productividad.
Estanflación. El error de diagnóstico coyuntural se transformó en el desastre estructural que estamos viviendo y que Milei y Caputo II profundizan con la destrucción a la bartola.
"La ley de la discordia" (1910, JVG) sintetizó la pelea, entre los que ejercían el poder, por el balance territorial del desarrollo. La "grieta" es la distracción, que instaló la política, para negar la verdadera decadencia que es la incapacidad de satisfacer las necesidades sociales, mientras más de US$ 400.000 millones fugan al exterior y el Estado aumenta su deuda: un camino.
Daza volvió al FMI, al fondo de la lata. Con el apoyo de Bessent conseguirá oxígeno. El staff del FMI está inquieto. No es determinante. Bessent, por ahora, acaba con toda inquietud y genera celebraciones del FMI.
Pero el FMI siempre ha sido y será un parche. El tiempo agrava las cosas y el descenso al fondo, aún con el Fondo, hace cada vez más difícil retornar a la superficie. Se oyen ruidos y la memoria estalla.
Recordemos. El clima de desconfianza, que sugieren periodistas informados que ronda en el staff del Fondo, me vuelve al desplome de Grecia. "Contabilidad creativa", "estadísticas alteradas".
Grecia alteró cuentas para "cumplir" criterios de Maastricht. Goldman Sachs ayudó al anterior gobierno griego a colocar deuda "por fuera" de la contabilidad pública, entraba dinero que no se registraba como deuda. El gobierno, que sucedió a aquella Contabilidad Creativa, contó lo que se habría de saber. La mentira generó desconfianza sobre la capacidad de servir la deuda y todos recordamos el desbarajuste que sucedió.
Caputo II ha cometido un error al poner una sombra de duda sobre el índice de precios al consumidor del Indec. Todos sabemos que, más allá de la calidad del trabajo de los funcionarios, las canastas de precios al consumidor, de los precios mayoristas, del registro de la producción industrial son, por lo menos, desactualizados. No es responsabilidad de esta gestión. Pero la información es mala. La de Cuentas Nacionales y los Censos. La sana información es la fuente de la confianza. El camino se hace al andar y el de la desconfianza es el peor de los caminos, peor entre escombros.
