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La extrema derecha nos trajo un proyecto unificado

El avance de la extrema derecha agrega incertidumbre al sistema de partidos de cara al 2023.

La derecha avanza sobre partidos y batallas culturales.
La derecha avanza sobre partidos y batallas culturales. -
Celeste Tossolini Celeste Tossolini 02-06-2022
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En junio de 2022 hablar del avance de la extrema derecha ya es asunto del pasado. Javier Milei lidera el auge de la derecha radical en Argentina. Un panorama incierto recorre el sistema de partidos políticos hacia el escenario electoral de 2023. 

Hasta este momento, un outsider sin estructura partidaria nacional consolidada ha logrado un crecimiento inigualable. El desafío actual para La Libertad Avanza es crecer y expandirse a nivel nacional en medio de un país que vive una creciente crisis económica y social.  Ante este escenario, la extrema derecha de Argentina nos presenta un proyecto político y económico unificado guiado por una filosofía liberal. 

Las propuestas del líder político implican una serie de reformas estructurales organizadas en tres generaciones que tienen el objetivo de guiar la economía nacional. La primera se concentra en una transformación estatal con el fin de disminuir el gasto público y una modificación tributaria para lograr una reducción de impuestos, la flexibilización del mercado laboral y una apertura económica unilateral al comercio internacional. En paralelo, esta primera generación involucra una reforma del sistema financiero que le permita avanzar hacia una banca libre y una libre competencia de la moneda. La segunda generación implica una reforma previsional, con incentivos salariales por productividad para los empleados del estado y retiros voluntarios para reducir el empleo público y una modificación del sistema de coparticipación de impuestos. La tercera generación camina hacia transformaciones del sistema de educación y de salud. La primera enfocada a eliminar el “adoctrinamiento en la educación” y la segunda con el fin de excluir los sindicatos como intermediarios pasando a un libre mercado de seguros de salud y prestaciones médicas. 

No obstante, el crecimiento de la extrema derecha representada por Milei a la cabeza no se limita a su estrategia política y económica. El proyecto político recurre a una intersección de diversos asuntos que resultan inspiradores para un gran sector de la ciudadanía; una receta que mezcla principios y argumentos teóricos liberales acompañados de una imagen exacerbada, gritos y una narrativa retórica que vislumbra un espectáculo de emociones rebeldes contra la política. 

Esta novedosa performance conquista corazones, dando la impresión de que la extrema derecha ha entendido muy bien la relevancia de la política cultural actual, en la que el descontento y el descreimiento de la ciudadanía con la “casta política” son la materia prima y el combustible de la misma.  

 

La libertad ¿avanza?

Todo el proyecto político se apoya en un eje seductor: la libertad individual. La misma, es acompañada de una igualdad ante la ley.  Pero ¿de qué libertad e igualdad estamos hablando? 

Bajo los principios de la teoría liberal todas las personas deben ser tratadas de igual manera ante la ley, esto es lo que se denomina espíritu democratico (Hayek, 1980). Y se comprende como lo “natural” que conduciría a una igualdad de derechos entre los individuos. La igualdad no es nada más ni nada menos que el igual trato de todos los individuos.

Estos postulados conducen a una explicación de las desigualdades bastante simplista, manifestando que las mismas dependen de las capacidades y la inteligencia de cada individuo, toda una cuestión de mérito propio.  

El gran problema en esta teoría es la realidad que se hace evidente, y el feminismo tiene mucho para decir de ello. Las condiciones de vida no son las mismas para todos, por lo tanto una igualdad ante la ley no garantiza el fin de las desigualdades estructurales de nuestras sociedades. Esto no funciona así para las desigualdades de género, un ejemplo ilustrativo de esto, es la inequidad de ingresos existente entre mujeres y varones.

Si la rebelión natural es la liberal ¿contra qué statu quo se rebela Milei?  Porque parece que quien afirma ser el francotirador de los privilegios, no hace más que defender los suyos. 


¿Por qué importa el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad? 

El individualismo exacerbado camuflado de libertad nos deja entrever que la jerarquía, pese a que se afirme lo contrario, es un pilar fundamental en la sociedad que imaginan Milei y sus seguidores. Por lo tanto, todo lo que la desafíe es considerado un gran enemigo. Aquí es donde aparece el interés de estos sectores en arrebatar un Ministerio que tiene el objetivo de trabajar en políticas que permitan el avance de derechos de las mujeres y diversidades frente a las desigualdades, jerarquías y violencias en la sociedad.

El Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad ha impulsado un plan de gestión concentrado en traducir mediante políticas públicas efectivas las necesidades y demandas más urgentes que los movimientos feministas pusieron en agenda. Entre ellas destaca el programa acompañar dirigido a fortalecer la independencia económica de la población de mujeres y LGBTI+ en situación de violencia de género que cerró el año 2021 con más de 118.000 mujeres y LGBTI+ de todo el país ingresados al programa, y la Línea 144 que es un dispositivo de atención, contención y asesoramiento a personas en situación de violencia de género que entre enero y diciembre de 2021 ha recibido 113.340 comunicaciones.

En un país en donde se produce un femicidio cada 28 horas, la búsqueda por institucionalizar espacios de acción con el fin de prevenir y erradicar las formas de violencia que atraviesan a la sociedad no debería ser objeto de discusión. 

El enojo contra la denominada ideología de género cumple un papel fundamental en la batalla de la extrema derecha, especialmente entendiendo a ésta como una intensa respuesta a la conquista de derechos por algunas minorías (Verbal, 2020). En el mismo enojo, se reúnen voces de actores religiosos, organizaciones sociales y líderes de opinión. Bajo esta narrativa el patriarcado se convierte en un invento del feminismo. Mismo movimiento que ataca las estructuras naturales de la sociedad, como la familia y el mercado, intentando imponer un orden "contra-natural". De esta manera, se identifica un enemigo popular que complementa su discurso y le permite arrebatarse contra el denominado “marxismo cultural”. 

No es una novedad que las identidades políticas se constituyan diferenciándose de un enemigo común, el peligro en las derechas extremas es que sus adversarios, bajo su concepción y su cosmovisión, son tan aberrantes que pierden todos sus derechos, incluso el de existir. 


 

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