mie 27 May

BUE 14�C

Prioridades en disputa

La tensi�n entre agenda p�blica y agenda de gobierno

Entre el mandato antiinflacionario y nuevas demandas sociales que emergen con fuerza, el Gobierno enfrenta un dilema central: c�mo sostener una estrategia sin perder de vista que los problemas p�blicos son din�micos y la agenda no puede ser est�tica.

El gobierno de Javier Milei llegó al poder con un mandato claro, casi excluyente: bajar la inflación.
El gobierno de Javier Milei lleg� al poder con un mandato claro, casi excluyente: bajar la inflaci�n. ee

En toda democracia, pero particularmente en sistemas como el argentino, la construcci�n de la agenda de gobierno no es solo una cuesti�n t�cnica, sino profundamente pol�tica. En efecto, decidir sobre qu� problemas intervenir, cu�ndo y con qu� intensidad constituye la decisi�n m�s relevante de cualquier gesti�n. All� se define no solo el rumbo, sino tambi�n las posibilidades de �xito o fracaso.

Sin embargo, no todos los problemas logran ingresar a esa agenda. Tal como plantea Aguilar Villanueva (1993), en su obra "Problemas p�blicos y agenda de gobierno" existe una diferencia fundamental entre dos tipos de agenda: por un lado, la agenda sist�mica o p�blica, integrada por aquellos temas que la sociedad percibe como merecedores de atenci�n; por otro, la agenda institucional o gubernamental, compuesta por los asuntos que efectivamente son seleccionados por quienes toman decisiones para ser objeto de acci�n estatal. Entre una y otra no hay una relaci�n autom�tica, sino un proceso de selecci�n, jerarquizaci�n y, en muchos casos, exclusi�n.

Es en esa distancia donde se juega buena parte de la calidad de una gesti�n. Porque si bien la agenda es formalmente del gobierno, los problemas que la componen nacen en la sociedad, se transforman con ella y responden a din�micas que no siempre coinciden con los tiempos pol�ticos. En otras palabras, los problemas p�blicos no son est�ticos: evolucionan, se reconfiguran y, en ocasiones, desplazan a otros que hab�an ocupado el centro de la escena.

El caso argentino actual resulta particularmente ilustrativo. El gobierno de Javier Milei lleg� al poder con un mandato claro, casi excluyente: bajar la inflaci�n. Ese objetivo no solo estructur� su discurso de campa�a, sino que tambi�n organiz� su agenda de gobierno en los primeros meses de gesti�n. Sin embargo, la evidencia emp�rica comienza a mostrar que la centralidad de los problemas en la sociedad est� cambiando.

Para reflejar con datos lo que se est� planteando en este art�culo, resulta de inter�s analizar los problemas percibidos por la sociedad en tres momentos distintos: Marzo 2024 - 2025 - 2026; tomando como fuente la Encuesta de Satisfacci�n Pol�tica y Opini�n P�blica, un estudio bimestral desarrollado por Laboratorio de Observaci�n de la Opini�n P�blica de la Universidad de San Andr�s.

Al respecto, en la imagen 1, correspondiente al mes de marzo del a�o 2024, puede visualizarse que la inflaci�n era percibida por amplia mayor�a como el principal problema que afectaba al pa�s. Seguido por la delincuencia y los bajos salarios, entre otros.

Imagen 1 - Principales problemas (marzo 2024)

1.
Fuente: Encuesta de Satisfacci�n Pol�tica y Opini�n P�blica - Marzo 2024 - UDESA.

Mientras que en la im�gen 2 (marzo 2025) se observa claramente un cambio en los problemas identificados, quedando en primer lugar la inseguridad, luego la pobreza, y los bajos salarios, entre otros; pasando la inflaci�n de estar en 1er lugar al octavo.

Im�gen 2 - Principales problemas (marzo 2025)

1.
Fuente: Encuesta de Satisfacci�n Pol�tica y Opini�n P�blica - Marzo 2025 - UDESA

Finalmente, de acuerdo con la Encuesta de Satisfacci�n Pol�tica y Opini�n P�blica de marzo de 2026 de la Universidad de San Andr�s, los bajos salarios y la falta de trabajo se han consolidado como las principales preocupaciones de los argentinos, seguidos por la corrupci�n, mientras que la inflaci�n ha perdido peso relativo en la percepci�n social. Este dato no es menor: indica que, aun cuando el gobierno logre avances en su objetivo principal, la sociedad comienza a reordenar sus prioridades. Asimismo, y en definitiva, no es solo un cambio de prioridades, sino algo m�s profundo: la velocidad con la que la sociedad redefine qu� es urgente.

Imagen 3 - Principales problemas (marzo 2026)

1.
Fuente: Encuesta de Satisfacci�n Pol�tica y Opini�n P�blica - Marzo 2026 - UDESA.

En este punto, el problema no radica en haber definido una agenda clara, sino en la dificultad para adaptarla a un contexto cambiante. Gobernar implica, necesariamente, elegir. Pero tambi�n implica revisar esas elecciones a la luz de nuevas demandas. Cuando la agenda gubernamental se torna r�gida y deja de dialogar con la agenda p�blica, lo que se produce no es solo un desfasaje t�cnico, sino una desconexi�n pol�tica.

Ahora bien, esta tensi�n no es exclusiva de un gobierno en particular, sino que responde a una l�gica m�s profunda del sistema pol�tico argentino. La tendencia a construir agendas cerradas, poco flexibles y fuertemente ancladas en el corto plazo dificulta la incorporaci�n de problemas emergentes. En ese marco, cuestiones que para amplios sectores de la sociedad resultan urgentes pueden quedar relegadas o demoradas en su tratamiento.

Por eso, el verdadero desaf�o no es �nicamente definir prioridades, sino construir una agenda con capacidad de adaptaci�n. Una agenda que, sin perder coherencia estrat�gica, sea lo suficientemente permeable como para incorporar nuevas demandas sin entrar en contradicci�n con sus objetivos iniciales.

En definitiva, gobernar no es solo resolver los problemas que llevaron al poder, sino tambi�n reconocer aquellos que van surgiendo en el ejercicio mismo del gobierno. Porque si la agenda marca el rumbo, su capacidad de actualizaci�n define, en �ltima instancia, la posibilidad de sostener ese rumbo en el tiempo.

Ahora bien, reconocer este dinamismo no implica caer en una l�gica fragmentada de la acci�n p�blica. No se trata de abordar los problemas de manera secuencial —primero la inflaci�n, luego la inseguridad, despu�s los salarios— siguiendo linealmente el ranking de preocupaciones sociales tomado como fuente.

Ese enfoque, adem�s de simplificador, desconoce la propia naturaleza de los problemas p�blicos. Por el contrario, lo que aqu� se plantea es la necesidad de un enfoque sist�mico: entender que cada una de estas dimensiones forma parte de un entramado m�s amplio, donde las variables econ�micas, sociales e institucionales se condicionan mutuamente.

La inflaci�n impacta sobre los salarios, los salarios sobre las condiciones de vida, y estas, a su vez, sobre la conflictividad social y la percepci�n de inseguridad. Trabajar en serio sobre la agenda p�blica exige, entonces, intervenir de manera coordinada y en paralelo, evitando que la priorizaci�n coyuntural de un problema derive en la desatenci�n de otros. En este sentido, no soslayar el dinamismo de las agendas p�blicas implica, justamente, no perder de vista la complejidad del todo.

�