La saga la comenzó Cristina Kirchner el jueves ratificando su cuestionamiento a la decisión de Axel Kicillof de desdoblar las elecciones en Buenos Aires a la que atribuye una responsabilidad central en la derrota sufrida en las legislativas nacionales.
Según la expresidenta, la elección provincial "operó como una PASO o como un balotaje que permitió reagrupar el voto antiperonista" en octubre. Desde el oficialismo provincial respondieron señalando que mantuvieron en octubre los votos obtenidos en septiembre.
Pero sí quedó en claro, como señaló Cristina, que votar para evitar que el peronismo vuelva a gobernar es un incentivo que moviliza a un segmento importante del electorado. Pero no asume, que en los últimos años, el dominio del kirchnerismo sobre el peronismo fue en gran medida el responsable de exacerbar ese comportamiento y que el fallido gobierno de Fernández está todavía muy presente en el recuerdo del electorado.
En cualquier caso, el mensaje de Cristina tuvo la virtud de dejar en claro las diferencias que existen el peronismo y que el reciente acuerdo interno se limitó a compartir las listas. La conclusión es que el panorama para el peronismo es complejo porque no hay unidad sin la participación de Cristina, pero su figura sigue siendo un limitante para lograr el apoyo de otros sectores del electorado.
La segunda carta relevante fue la Kicillof, pero no para responderle a Cristina sino para cuestionar a Javier Milei por no haberlo convocado a la reunión que mantuvo con 20 gobernadores. El gobernador bonaerense dirigiéndose a Milei afirma que "las provincias que usted decidió no convocar representan más del 40% de la población argentina".
Desde el punto de vista institucional el reclamo de Kicillof es razonable, pero el objetivo político de la convocatoria era reunir apoyos entre gobernadores más o menos afines para las reformas que quiere impulsar el Gobierno. Y que Kicillof no comparte como dejó en claro en su texto. La conclusión es que Milei y Kicillof seguirán expresando visiones del país completamente distintas en los próximos dos años que eventualmente las dirimirán en las elecciones de 2027.
La secuencia continuó con la carta de renuncia de Guillermo Francos a su cargo de jefe de gabinete de ministros. La rápida designación de Manuel Adorni con el respaldo de Karina Milei para reemplazarlo, dejó en claro que el ciclo de Francos estaba agotado.
Falta definir ahora las áreas que eventualmente quedarían bajo la órbita de Santiago Caputo. De todas maneras, reunir el poder real con el formal siempre sirve para hacer más transparente la gestión de un gobierno. La conclusión es que el presidente Milei procura limitar las internas y tener un gabinete más homogéneo.
La secuencia epistolar continuó con la carta de Mauricio Macri luego de su frustrante reunión con el Presidente.
El contexto para el encuentro no era el mejor porque fue simultáneo con la renuncia de Francos, se concretó el mismo día en el que varios diputados confirmaron su salida del PRO y oficializaron su incorporación a LLA y al poco tiempo de que Macri hiciese el poco creíble anuncio de que su partido aspira a tener un candidato presidencial propio en 2027.
Macri lamentó, como buena parte del arco político, la salida de Francos. Pero fue más allá porque cuestionó a Adorni por su inexperiencia y propuso para la jefatura de gabinete a Horacio Marín. Pero es una alternativa que Milei no consideró porque quiere que Marín siga al frente de una exitosa gestión en YPF.
La conclusión es que no habrá un desembarco del PR0 en el gobierno como se especulaba antes de las elecciones y que pasará un buen tiempo hasta que Milei y Macri vuelvan a reunirse.