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Por ahora, hay alivio: fronteras afuera, Milei también produce miedo

Desde el exterior se sigue con atención el proceso electoral, en un país que es más importante que lo que muchos argentinos están dispuestos a aceptar.

Una presidencia de Milei supondría un cambio sustancial en la política internacional argentina.
Una presidencia de Milei supondría un cambio sustancial en la política internacional argentina.
Tomás Múgica 29 octubre de 2023

Cuando en la noche del domingo, Sergio Massa obtuvo el 36,6% de los votos -un resultado que lo coloca en una posición favorable para el balotaje- en algunas capitales del exterior respiraron aliviados. Desde las primarias de agosto, el miedo a Javier Milei avanzó no sólo entre los votantes argentinos; también entre los gobiernos de países con intereses significativos en la relación con nuestro país, que prefieren a Massa por sobre el libertario.

La preocupación es lógica. Cualquier observador atento de la política exterior argentina sabe que la orientación ideológica del Poder Ejecutivo es clave para explicar su contenido: la identidad política del gobierno es un predictor fuerte de su política exterior. 

Una presidencia de Milei supondría un cambio sustancial en la política internacional argentina, con implicancias significativas para los principales socios internacionales de la Argentina. Massa, en cambio, es terreno conocido y, en principio, más propicio.

Los gobiernos de Estados Unidos, Brasil y China recibieron la noticia de manera favorable. En todos los casos, con diferentes matices, se impone una mirada que combina elementos geopolíticos e ideológicos.

En primer lugar, prefieren una Argentina estable, conducida por un líder pragmático y con experiencia de gobierno, a un país que podría entrar en un ciclo de convulsión social e ingobernabilidad y un presidente -Milei- imprevisible en lo emocional, sin experiencia y con una agenda ideológica radical.

En segundo lugar, la perspectiva de tratar con un líder que promete no hacer negocios con comunistas (concepto que a su criterio comprende a Lula), que llama a romper el Mercosur en nombre del libre comercio, y que expresa su afinidad con Jair Bolsonaro, Donald Trump y otros líderes de la derecha populista, no es muy promisoria.

En el caso de Estados Unidos, el Gobierno de Joe Biden -que se ha venido expresando a través de funcionarioscomo Juan González, Director Senior del Consejo de Seguridad Nacional para el Hemisferio Occidental-entiende que una administración de Massa es claramente preferible a una presidencia de Milei.

Aunque existen dudas respecto a su credibilidad para llevar adelante el programa de estabilización que las circunstancias demandan, Massa es un candidato cuyas preferencias en materia de política internacional y cuyacapacidad para movilizar apoyos políticos domésticos lo hacen más confiable que el libertario. Mantiene, además, mantiene un vínculo de larga data con diversos actores en Washington.

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Debe recordarse además que el respaldo de la administración Biden -orientado fundamentalmente a contener una inestabilidad argentina con potencial impacto en la región- fue clave para lograr un acuerdo con el FMIen julio pasado, colaborando para que la Argentina pueda afrontar el proceso electoral sin caer en default.

Sobre ese alivio financiero, Massa construyó parte de su campaña electoral: una vez obtenida la revisión del Fondo, el gobierno llevó adelante una expansión del gasto público contraria a las recomendaciones del organismo. En todo caso, la renegociación del acuerdo formará parte de la agenda de un eventual gobierno de Massa y será un nuevo test para el vínculo con Estados Unidos.

A pesar de su admiración por Estados Unidos, Milei es mirado con desconfianza por la Casa Blanca. Es visto como un potencial aliado de Trump en América Latina, una figura emergente de la alt-right que amenaza la democracia; y un líder cuyas políticas radicales podrían poner en riesgo la estabilidad de un país democrático, capaz de proveer en forma confiable alimentos y energía a Occidente.

En cuanto a Brasil, el Gobierno de Lula fue uno de los aliados más importantes de Massa en su campaña para la primera vuelta. La mirada negativa de Milei sobre el Mercosur (al que propuso eliminar) y su propuesta de dolarización preocupan a la administración del PT; a ello se suma su cercanía a Bolsonaro (basta recordar que Eduardo Bolsonaro viajó a Buenos Aires para apoyarlo el día de la elección).

Entre las muestras de apoyo de Lula, se cuenta el significativo aporte a la campaña del Ministro de Economía de un grupo de expertos en comunicación política vinculados al PT. Conocido el resultado electoral, en el gobierno brasileño festejaron: Paulo Pimenta, Ministro de la Secretaría de Comunicación Social felicitó al Ministro de Economía en las redes sociales y el propio Lula envió un mensaje privado a Massa, convenientemente filtrado a la prensa.  

Aunque no hubo manifestación oficial, para China el resultado electoral es una buena noticia. Mejora las perspectivas de Massa, quien propone profundizar el vínculo con China y efectivizar el ingreso de Argentina al BRICS, al tiempo que obstaculiza el ascenso de un crítico duro como Milei. A lo largo de la campaña, Milei atacórepetidamente al régimen político y el modelo económico de China. Tanto que poco después de las primarias, el vocero de la Cancillería China, Wang Wenbin le respondió: "Si Milei visita China es probable que llegue a conclusiones muy diferentes sobre la cuestión de la libertad y seguridad del pueblo chino".

Al igual que Estados Unidos, China -como parte de una mirada geopolítica que valora a la Argentina como socio en América del Sur- brindó un apoyo financiero fundamental para garantizar condiciones mínimas de gobernabilidad económica. En junio, antes de las primarias, se renovó el swap de divisas entre el BCRA y el Banco del Pueblo; pocos días antes de la primera vuelta, se amplió, por un monto equivalente a US$ 6.500 millones, a fin de fortalecer las reservas y hacer frente al pago de importaciones. El anuncio se realizó en el marco de la visita de Alberto Fernández a China para participar del III Foro de la Franja y la Ruta.

La primera aparición de Milei con un corte más formal, junto al embajador estadounidense Mark Stanley
Milei, junto al embajador estadounidense Mark Stanley

Finalmente, una nota sobre otro actor internacional relevante: la Santa Sede, que parece expresar, de manera discreta, su alivio por un resultado que complica seriamente las posibilidades de Milei de ser presidente. Más allá de los repetidos ataques personales al Papa Francisco, preocupa una visión de la sociedad que cuestiona abiertamente la doctrina social de la Iglesia Católica, en la cual la justicia social ocupa un lugar central, y la construcción de liderazgos mesiánicos y violentos. En una entrevista con la agencia Télam hace pocos días el propio Francisco llamó la atención sobre este punto: "El Mesías hubo uno solo que nos salvó a todos. Los demás son todos payasos de mesianismo".

Viene un mes interesante, que culminará en la elección de un nuevo presidente. Desde el exterior se sigue con atención el proceso electoral, en un país que es más importante que lo que muchos argentinos están dispuestos a aceptar. Por ahora, hay alivio: fronteras afuera, Milei también produce miedo.

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