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Tercera Vía

Se rearma el Centro

La ancha avenida del centro tuvo su lanzamiento y resta conocer cómo quedará conformada su oferta partidaria.

Schiaretti y Urtubey acordaron ir juntos a las PASO.
Schiaretti y Urtubey acordaron ir juntos a las PASO.
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Luego de algunas experiencias fallidas, el "centro" se rearma para ofrecer una alternativa política para la conducción del Estado Nacional. Muchas veces se termina utilizando el término de "peronismo no K" para describir a estas posiciones dialoguistas independientes, pero vale aclarar que suelen ser más que eso. No sólo el socialismo suele inclinarse por conformar este tipo de alternativas, sino que también socioculturalmente buscan representar a un sujeto político que no se relaciona necesariamente con el peronismo y que está fuertemente decepcionado de la política tradicional.

El líder de esta alternativa es el gobernador de Córdoba. Juan Schiaretti no sólo es mandatario de la segunda provincia más poblada del país, también cuenta con la simpatía de muchos referentes de las dos grandes coaliciones. Su alianza formal con Juan Manuel Urtubey y su diálogo con Alberto Rodríguez Saá ya lo posiciona entre los precandidatos a ser tenidos en cuenta. 

El cordobés ya fue parte del armado inicial de varios espacios que fracasaron queriendo ocupar un lugar importante en el sistema político argentino. Es por ello que ya cuenta con ventaja y se debería esperar de él más habilidad que sus antecesores. Uno de los puntos claves sería pensar el lugar de un espacio semejante frente a las PASO, que pueden dar un certificado de defunción temprana si no se logra captar la atención necesaria. Lejos está de ser simplemente una encuesta, un resultado magro puede condenar las expectativas del espacio.

El fantasma de lo que pudo haber sido "Alternativa Federal" en 2019 sobrevuela a los referentes interesados en conformar este espacio. Sin embargo, es notoria la dificultad que tendrán para tener presencia en todo el país, y más complicado aún si pretenden presentar más de una fórmula competitiva para la presidencia. Una opción podría ser consensuar listas en los principales distritos pero ir a las PASO con dos duplas presidenciales. Sobre esto no hay ninguna certeza, y dependerá de los movimientos dentro de Juntos por el Cambio y del Frente de Todos.

Lo único certero es el entusiasmo que generó el anuncio entre muchos referentes de esta "tercera posición" que ya se sentían huérfanos del sistema de partidos. El socialismo santafesino y dirigentes de Randazzo, Camaño y Lavagna de la Provincia de Buenos Aires recibieron el acuerdo del 11 de enero como la mejor noticia para el nuevo año. 

Massa, Randazzo, Lavagna y ahora Schiaretti tienen varias cosas en común. Más allá de haber querido representar espacios moderados independientes, los tres fueron (y son) acusados despectivamente de tibios. Sobre este punto hay un debate interesante entre quienes defienden la negociación y quienes lo consideran parte de una práctica política corrupta. La creciente ola de anti política generó un nicho social que adhiere fuertemente a esta segunda posición, extremando la crítica al punto que ven al diálogo con el adversario como un pecado.

Aquí se produce una grieta transversal a las ideologías políticas. Sin embargo, el crecimiento de la derecha intolerante produce que se termine asociando las posiciones más dialoguistas al espectro izquierdo del mapa ideológico. Sobre esto vale aclarar que muchas veces se confunde tibieza, que no es más que un intermedio entre dos extremos, con indecisión o falta de convicción. Esto es un error de asociación, y la mejor manera discursiva de rebatir esas acusaciones es mostrando gestión. Esto es un gran punto a favor del gobernador Schiaretti con respecto a sus antecesores. Su gestión se caracteriza por una carga impositiva significativamente menor al resto de las provincias, un crecimiento económico sobre el promedio nacional y prestaciones sociales exhaustivas. En resumen, una buena puesta en práctica de lo que pregona: "todo el mercado que sea posible y todo el Estado que sea necesario".

Esta alternativa de centro cuenta con otros factores para tener más ilusión que en experiencias pasadas. El peronismo kirchnerista llega en pisos históricos, la oferta antiperonista está dividida y la principal coalición opositora puede tener serios problemas de cohesión. A su vez, el hecho de que en ambas coaliciones mayoritarias existan conflictos de liderazgo que se deban dirimir en unas internas simultáneas y obligatorias, abre la posibilidad de que el candidato ganador del espacio no sea el mejor posicionado para pelear las generales. En este contexto, si una opción de centro independiente ordenada logra atraer al sujeto político que representa socioculturalmente, puede entrar a la recta final de octubre con (al menos) las esperanzas intactas.


 

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