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Succession por el Cambio

La interna de JxC puede ser comparada con Succession, no a través de la equivalencia de personajes, sino de dinámicas y comportamientos

Succession por el Cambio
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“A vos que te gusta usar las series para analizar la política, dejá un rato House of Cards o Borgen y mírate Succession. Cuando la termines hablamos". Esa frase me tiró un amigo que siempre me empuja a escribir. Fue hace poco cuando salió la tercera temporada, así que aproveché, y miré las tres de un tirón. 

La interna de Juntos por el Cambio realmente puede ser comparada con Succession, no a través de la equivalencia de personajes, sino a través de las dinámicas y comportamientos. 

El conflicto principal de la serie está en su nombre, y es básicamente la resistencia de Logan Roy de abandonar el liderazgo de la familia, y del holding, en favor de su hijo, supuesto elegido, Kendall Roy. En esa disputa vale todo: manipulación, chantaje, alianzas temporales basadas en promesas que no se van a cumplir, etcétera. 

Es imposible no comparar a Mauricio Macri con Logan Roy, primero por el lugar que ocupa en la trama (el alfa que se niega a ser jubilado y resiste los embates primero de Kendall, luego de todos sus hijos), y a Horacio Rodríguez Larreta con Kendall, ya que es el heredero que reclama para sí el trono, busca expresar un cambio de rumbo con respecto a Logan, que se traduzca en una empresa más innovadora, aggiornada a los nuevos tiempos y nuevas agendas.

Al igual que en la serie, el escenario en Juntos por el Cambio lo domina Mauricio Macri: aún con las encuestas en contra, con personajes dentro de la coalición que “miden mejor”, lo cierto es que ninguno de los actores ha logrado romper con la centralidad del expresidente, e incluso en las ocasiones en las que alguno de los potenciales “challengers” se mostró con el Killer (cómo gustan nombrarlo Tomás Rebord y Luquitas Rodríguez), la gestualidad mostraba una sumisión notoria. 

Y es que la relación entre Logan y Kendall está absolutamente caracterizada por la sumisión: cuando hay que terminar la faena y tomar el toro por las astas, Kendall duda, falla, se asusta.

El resto de los integrantes de Juntos por el Cambio van yendo y viniendo entre “halcones y palomas” pero lo cierto es que la división de la coalición opositora no es estrictamente un conflicto programático-ideológico: es una sucesión no definida. 

Patricia Bullrich era vista como la candidata de Macri hasta que el Killer empezó a demostrar que lejos está de querer abandonar la escena. 

Eso actualmente la ubica en un lugar intermedio entre los dos polos, siendo ambivalente en sus jugadas, siempre enfrentada a Horacio, incapaz de confiar completamente en Mauricio, pero pensando por qué no yo (¿Patricia = Siobhan?).

¿Es capaz Mauricio de romper Juntos por el Cambio y buscar una alianza por derecha? Es muy temprano para intentar esbozar una respuesta. 

No voy a spoilear Succession (más allá de que han tenido tiempo suficiente para verla) pero el final de la temporada 3 puede ser bastante ilustrativa sobre hasta qué punto es capaz de llegar el alfa de la familia para demostrar que tiene la sartén por el mango. El killer juega con sus propias reglas, sin lealtades más que a él mismo, y no existirán cartas, ni comunicados partidarios que le entren en forma de balas.

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