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Elecciones 2023

Lecciones que dejan las elecciones para los economistas

La política debe escuchar más a la sociedad y menos a los economistas.

Lecciones que dejan las elecciones para los economistas
25 octubre de 2023

Por Edgardo Figueroa

La remontada del oficialismo el domingo pasado deja una serie de enseñanzas para el mundo autóctono de los economistas. Lo primero que deberíamos señalar es que parecería que los desequilibrios macroeconómicos que son reiteradamente señalados por la profesión económica no parecen permear en las decisiones del electorado. Ni la inflación, ni el déficit fiscal, ni la emisión monetaria, ni la cuestión de las Leliq parecen que no han sido del todo determinantes en el voto.

Los diagnósticos económicos que los economistas venden al sector privado no aplican a las recomendaciones que los economistas le hacen a los candidatos. Aunque esos diagnósticos sean acertados, el electorado no es un profesional de la economía. El candidato -generalmente con poca formación económica- repite lo que su asesor económico le dice que diga. Y lo que le dice que diga siempre está vinculado a la macro. La visión macro esta desvinculada de la visión micro. El electorado sólo sabe de su situación micro y, en base a ella, toma decisiones. Las cuestiones macro le son lejanas a su economía diaria. No tiene porqué entender de causalidades ni de mecanismos de transmisión.

Por el contrario, el anuncio de la eliminación del Impuesto a las Ganancias para la cuarta categoría, la devolución del IVA en los alimentos, el aumento de la ayuda social o el anuncio de un probable aumento en el boleto de trenes si ganara la oposición sí son cuestiones que el elector las percibe porque hacen a su mundo micro.

Este elector padece la cuestión inflacionaria y la pérdida de su poder adquisitivo pero sabe por otro lado que el peronismo siempre tiene un parche chino que ofrecer para aliviar el dolor de la micro diaria del votante. Eso fue lo que aconteció para compensar el golpe que significó la devaluación pos-PASO. Muchos señalarán que todo este paquete de estímulos son inflacionarios y profundizarán los desequilibrios y tienen razón, pero esos problemas vendrán después.

Se olvidan que lo única que importa es lo que acontece en el corto plazo más aún en una sociedad con un mínimo de 40% de pobreza. Este sector, sumado a sectores medios empobrecidos necesitan que le vayan resolviendo el día a día. Para este colectivo social las soluciones de mediano y largo plazo que pregonan ajustes en el nivel de vida con la promesa incierta de un largo plazo promisorio no venden. No nos olvidemos que el pasado fue, que el futuro es incierto y lo único que importa es el hoy, es el presente. Y ello donde más se visualiza es en los sectores de bajos ingresos. La capacidad de proyectar un futuro es patrimonio de los sectores satisfechos porque es su nivel de satisfacción una condición de partida que les permite proyectar.

No puede prometer sacrificios y ajustes una clase política que no se verá afectada por los mismos

En definitiva, todos quieren una macro saneada pero que ese saneamiento no afecte en el corto plazo su situación micro. Puede parecer esta afirmación una contradicción en si misma pero así funcionan las sociedades.

Todo proceso de reordenamiento macro y de precios relativos supone necesariamente explicitar quien asumirá los costos de este reordenamiento y asimismo ofrecer los estímulos microeconómicos que permitan compensar los costos del mismo.

Palabras como dolarización o bimonetarismo a la luz del reciente resultado electoral han perdido consistencia y atractivo. La magia de estas palabras ha llegado a su fin. La sociedad acompañará en la segunda vuelta a quien sea capaz de ofrecer una hoja de ruta que proponga un sendero de crecimiento, y que reparta las cargas y sacrificios en función de las capacidades económicas de los distintos sectores sociales.

La política debe escuchar más a la sociedad y menos a los economistas.

 

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