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¿Acuerdo grande o acuerdos chicos?

05-04-2011
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(Artículo especial para la edición online)

La mayoría de los dirigentes de la oposición cree que es necesario mostrar iniciativa para conformar una alternativa de poder frente al oficialismo. Si no se hace nada, Cristina Fernández ganará en la primera o, eventualmente, en la segunda vuelta.

La buena marcha de la economía, la unidad del peronismo en distritos clave como Santa Fe y Córdoba y un estilo menos confrontativo en el discurso presidencial potencian la oferta electoral del oficialismo.

Pero esas condiciones favorables se acentúan por la falta de una alternativa de poder real que aún no se vislumbra. Por eso, en los últimos días varias figuras del heterogéneo arco opositor hicieron llamados al diálogo para comenzar a avanzar en algunos acuerdos. Primero se conoció el documento firmado por varios candidatos presidenciales y algunos jefes de bloque. Luego vinieron las declaraciones de Maurico Macri proponiendo que hubiese un solo candidato en representación de la oposición.

Unificar la representación podría hacerse mediante dos vías: una gran primaria el 14 de agosto con varias fórmulas o por el desistimiento de aquellos que, según las encuestas, tengan peor intención de voto. Pero las preguntas son varias: ¿debe haber acuerdos amplios o circunscriptos a los partidos afines? ¿deben hacerse ahora, en junio como establece la reforma política o entre la primera y eventual segunda vuelta? ¿tiene sentido seguir adelante con candidaturas que van camino a convertirse en meramente testimoniales y restarle votos a los candidatos competitivos?

Si la oposición quiere ser competitiva deberá tener pronto las respuestas para esos interrogantes. Enfrentar al kirchnerismo puede justificar acuerdos políticos impensables en otro contexto, sostienen los más críticos del Gobierno mientras que otros creen que amontonar fuerzas con pocas afinidades entre sí termina perjudicando a todos.

Muchos partidos terminarían afectando su identidad a cambio de una estrategia electoral de resultado incierto. El debate entonces es sobre si conviene un acuerdo grande o acuerdos chicos. De acuerdo a las declaraciones más recientes, Macri, Cobos y Duhalde parecerían adherir a la primera opción mientras que Alfonsín, Binner, Carrió y Solanas se inclinan por la segunda.

Duhalde habla de Frente Amplio, que refiere a la exitosa experiencia uruguaya (hoy en el pdoer) y evita hablar de alianza, que trae malos recuerdos. A los radicales, a su vez, les preocupa que se hable de la Unión Democrática, la fracasada herramienta con la que enfrentaron a J. D. Perón en 1946 y de la cual recién se pudieron recuperar 37 años después.

El sector que prefiere acuerdos circunscriptos a los partidos afines invoca razones ideológicas pero también de conveniencia electoral. Carrió es muy crítica de Macri y del peronismo federal mientras que Solanas no quiere ningún acercamiento con los grandes partidos tradicionales.

Alfonsín, por su parte, estima que es inconveniente un acuerdo que involucre a la UCR con los partidos que están a su derecha porque eso le dejaría todo el campo del progresismo libre para el oficialismo. Peor aún: se podría conformar un frente de centroizquierda y, de esa manera, la oposición seguiría fragmentada y los radicales se habrían quedado junto con los que tienen menos afinidad.

Por lo tanto, un acuerdo amplio entre los dirigentes opositores está lejos aunque todos sepan que sino muestran iniciativas para cambiar el rumbo del proceso político el resultado puede anticiparse: habrá cuatro años para Cristina.

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