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El sueño del “Pato”

30-08-2013
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Apalancado por la victoria en Entre Ríos, Urribarri relanza su pretensión presidencial al interior del kirchnerismo. Las claves de su estrategia.

Era lógico que casi ningún análisis político posterior a las PASO se centrara en algo que, aún hoy, resulta paradójico pensar: quienes quedaron, al interior del FpV, mejor posicionados para la etapa que se inicia y culminará en octubre de 2015. La única incógnita que se despejó luego de las PASO es que no habrá re-re para Cristina, lo cual no implica convalidar, como sosteníamos desde estas páginas, que iba a haber un intento si los resultados hubieran sido otros. Lo cierto es que hoy, con proyecto o sin él, no hay posibilidades. Es decir: el FpV tendrá que poner en 2015, si es que decide presentarse, a otro candidato.

Desde esta óptica, resulta interesante analizar los mejores rendimientos kirchneristas. La lista la integran Miguel Angel Pichetto, Jorge Capitanich, Juan Manuel Urtubey y Sergio Urribarri.

En Río Negro, el jefe de la bancada oficialista en la Cámara Alta, Miguel Angel Pichetto, se encamina a imponerse por un amplio margen y renovar su banca (y la de su acompañante en la boleta, Silvina García Larraburu). En Chaco, las cinco listas que presentó el FpV para la Cámara Baja obtuvieron casi 260.000 votos, poco más del 45%. En Salta, se impuso la lista del hermano del gobernador, Rodolfo, quien ingresaría al Senado en diciembre y le daría al FpV dos miembros leales a la bancada (actualmente, sólo cuenta con un aliado por esa provincia). El cuarto integrante de esta lista corta es el gobernador de Entre Ríos: las listas del FpV se impusieron en ambos tramos y renovarán las dos bancas del Senado y tendrán una ganancia neta de dos escaños en Cámara Baja (renueva uno y obtendría tres). La victoria en Entre Ríos tiene un agregado: es la séptima provincia más poblada del país (la segunda más populosa, luego de Tucumán, en la que ganó el Gobierno) y, de aquellas en las que se impuso el FpV, es la que tiene el mayor Producto Bruto Geográfico (PBG).

EL PATO VA

En la Casa Gris de Paraná, capital entrerriana, hubo festejos en la noche del 11 de agosto. Si bien reconocen, aunque (muy) por lo bajo, que no fueron tan gratos como creían. En primer lugar, porque esperaban llegar al 60% de los votos, 20 puntos más de los que obtuvieron. La lista del FpV dejó en el camino 16 puntos con respecto a 2011, algo que aún los mantiene perplejos. Para apuntalar la performance, Urribarri se puso la campaña al hombro, se colocó como senador suplente (foto incluida en las boletas) y tuvo mucha presencia en el territorio, uno de sus sellos de gestión distintivos. “Mi despacho es la provincia”, suele decir.

La inclusión como primer senador suplente, además de traccionar votos, tiene el objetivo de ofrecerle al “Pato” una salida en 2015 (ya que no puede presentarse nuevamente como gobernador) en caso de que no prospere el salto nacional. Volviendo al presente, nada indica que octubre será mejor: los votos que obtuvo Héctor Maya (unos 20.000) en la interna del FpV seguramente vayan, en su mayoría, a las opciones opositoras más competitivas (UCR, por un lado y Unión por Entre Ríos ?PRO?, por el otro) que, además, tendrán un gran incentivo para mejorar su performance: la banca de la minoría en el Senado. Por eso, no hay mucho margen para que el FpV (en rigor, el sello es Frente Justicialista para la Victoria) crezca mucho de cara a octubre.

En segundo lugar, en la Casa Gris esperaban una mejor elección a nivel nacional del FpV. El escenario ideal para Urribarri hubiera sido sacar más distancia en Entre Ríos para distinguirse aún más dentro del grupo de gobernadores peronistas alineados y populares y, al mismo tiempo, que su victoria haya sido acompañada por una mejor elección del FpV a nivel nacional. Eso hubiera elevado las chances que de que la Presidenta pueda designar a su sucesor entre los leales, replicando el “experimento Insaurralde” (a quien Urribarri acompañó en varias paradas de su campaña) en las presidenciales de 2015. El “dedo” de CFK salió debilitado. El aliciente es que otros potenciales rivales internos, como José Luis Gioja, perdieron algunas credenciales en materia electoral.

Pese a ello, el balance es positivo. “Seguimos en carrera”, analizan cerca del gobernador. “Sin dudas, va a estar en la discusión nacional”, aseguró el vice de Urribarri, José Cáceres. Por ahora, sólo son expresiones de la tropa propia que no repican más allá del río Paraná, y difícilmente lo hagan en el corto plazo. Por ahora, el objetivo es evitar nuevas fugas y asegurar gobernabilidad. Pero, tarde o temprano, el debate sucesorio vendrá. La ambición nacional de Urribarri, de 54 años, es conocida y clara desde hace algunos años. Cerca del “Pato” aseguran que aún sigue dolido por no haber sido nominado para la vicepresidencia en 2011, lo que produjo un cortocircuito con Amado Boudou por ese entonces. La estrategia, que incluye clases de actuación para mejorar su oratoria (uno de sus flancos débiles y un limitante serio para su proyección nacional), es de manual: ofrecer control territorial y lealtad aguas arriba, tal como hiciera, en su momento, con su antecesor, Jorge Busti. En la Casa Rosada lo reconocen, lo escuchan (puso el nombre de Miguel Galuccio sobre la mesa para YPF) y, cuando pueden, lo premian (mimos discursivos, invitaciones a las giras internacionales y, sobre todo, fondos y obras). “La tremenda generosidad de @CFKArgentina con ER es la razón de este triunfo electoral. Asi de sencillo. Gracias Presi” (sic), escribió el gobernador, oriundo de Arroyo Barú, en su Twitter. Precisamente, la estrategia de Urribarri incluye mucho activismo en las redes a través de la idea fuerza de “Un sueño entrerriano”.

El politólogo Diego Reynoso, de la Ude- SA, aporta cinco datos que favorecen al “Pato” en la carrera sucesoria dentro del FpV. “En primer lugar, produjo una derrota política muy importante en su territorio a un histórico caudillo peronista como Jorge Busti. En segundo término, aguantó la vara del lado del Gobierno Nacional en 2009, en medio de la crisis con el campo en una provincia 'sojera' y ello no le impidió ser reelecto en 2011. El tercer punto fuerte es que hoy Urribarri ostenta uno de los pocos triunfos electorales que el FpV puede contar en una de las siete provincias más grandes y ricas del país. En cuarto término, es el preferido por los sectores kirchneristas no 'pejotistas', frente a la posibilidad de que la alternativa sea Scioli. En quinto lugar, contaría con el apoyo de otros gobernadores frente al poderoso gobernador de Buenos Aires”, opina Reynoso.

Cuando el periodista Alejando Fantino le preguntó recientemente a Urribarri si es un “tapado” para 2015, el gobernador dijo que aún falta mucho y que “será nuestra conductora” la que decidirá: “Estaré donde ella lo pida”. No fue una mera respuesta de ocasión. Esa es, en efecto, la estrategia. La gran duda que se avecina es, por lo tanto, qué esquema sucesorio pergeñarán en la Casa Rosada. Hasta entonces, el “Pato” seguirá mostrándose en los entrenamientos.

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