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Región

La ausencia de escenarios y el futuro (no) deseado

Los países de la región muestran un contexto con nuevas amenazas, ¿Cómo responde Argentina ante este nuevo escenario?

La paz en la región no está asegurada.
La paz en la región no está asegurada.
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Un hackeo al Ministerio de Defensa de Chile, precisamente al Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas (EMCO), puso en evidencia una serie de documentos en los cuales se puede dilucidar el posicionamiento de dichas fuerzas trasandinas y dejar en claro las percepciones de amenazas que representa Argentina al mismo. 

El "Informe de estimación de riesgos de amenazas" plantea una serie de escenarios en los que se analiza a los países de la región y el posicionamiento del país frente a los problemas internos de los vecinos. En lo que respecta a Argentina, se presentan tres ejes en los cuales denotan la "preocupación" del Estado con respecto a la política nacional. 

En dicho sentido, se expuso que las Fuerzas Armadas chilenas prestan atención a la imagen del presidente Alberto Fernández en primer lugar, ya que lo consideran como un mandatario que "tiene la costumbre" de "inmiscuirse de algún modo en la política interna de países vecinos". Se habla precisamente del apoyo que dio el titular del Ejecutivo argentino a distintos gobiernos "de izquierda" en la región y, particularmente, al que le brindó a Gabriel Boric en el marco de su campaña. 

Otra cuestión que inquieta en el informe del EMCO es el posible despliegue de tropas argentinas en Tierra del Fuego. Dicho acto responde "a una estrategía para robustecer la presencia militar en el Sur". Por otro lado, el anuncio del puente aéreo entre Río Gallegos y Tierra del fuego, sumado a la extensión del radar militar que mejora la capacidad de vigilancia nacional, las bases argentinas en Ushuaia con proyección antártica, dejan en evidencia algunas de las cuestiones que se presentan como conflictivas para Chile, ya que implican escenarios donde el país competiría con las ambiciones argentinas y el objetivo de "consolidar un polo logístico de proyección antártica y oceánica, revalorizando estratégicamente la Patagonia como punto de proyección antártica". 

Ante lo anterior, el EMCO no descarta un conflicto directo con Argentina. El informe expone que existe un "46% de probabilidades de que se produzcan alteraciones a la seguridad nacional y al normal desarrollo de las relaciones diplomáticas bilaterales, a razón de exhibir un escenario anormal". Se exponen las "intenciones expansionistas" del Estado en lo cual en el informe destaca que se debe "tener cuidado" y por eso es necesario monitorear el país ante las "potenciales iniciativas de actores trasnacionales situados en el lado argentino". Esto marca un panorama en el cual la elite política debe prestar atención a dichos movimientos a la hora de diseñar estrategias con Argentina en el futuro. 

Chile no está solo en el proceso de escenificación en la cual marcan contextos convulsionados en la región y establecen probabilidades de conflictos en los distintos países que conforman el vecindario Sudamericano, Brasil en el 2020 siguiendo la modificación de su Libro Blanco de Defensa, documento que establece los principios políticos y establece los escenarios a los cuales se enfrenta Brasil inmerso en el plano global, regional e interno.

Brasil así establece un futuro de eventual complejidad política para América Latina, incluso en lo que hace a reequilibrios geopolíticos. Se puede denotar en este contexto que las Fuerzas Armadas de Brasil se preparan para responder a crisis agudas en América del Sur.

El documento manifiesta que América Latina dejó de ser una zona libre de conflictos bélicos. Se reconoce una variedad de hipótesis de conflicto y, en ese contexto, destaca que las Fuerzas Armadas de Brasil se orientan para responder a las distintas alternativas.

Brasil no desestima intervenir en la región para defender sus intereses vitales y sus posiciones estratégicas, estos se dan en particular en las regiones de la Selva de Amazonas y el Litoral Atlántico. "La Amazonía, así como el Atlántico Sur, es un área de interés geoestratégico para Brasil. La protección de la biodiversidad, de los recursos minerales, hídricos, además del potencial energético, es prioridad para el país" expone el Libro Blanco. 

Todo esto se enmarca en un contexto donde, a diferencia de las anteriores declaraciones estratégicas, se estipula que pueden surgir y existir tensiones y crisis en el entorno estratégico en la región. Lo que implicaría que Brasil deba intervenir para solucionar dichos conflictos o defender los intereses. Lo que expone un cambio de paradigma en el cual queda en evidencia que el continente genera y produce posibles amenazas y riesgos para el gigante sudamericano. 

Si bien no se nombra en particular a Argentina, el cambio de percepción de amenazas que representa el nuevo documento político de Brasil marca un contexto altamente desafiante para la élite política. 

Ante esto las preguntas que se generan naturalmente son: ¿Cómo Argentina mira a la región? además de saber si ¿existen hipótesis de conflicto con Brasil y Chile? En respuesta a la primera cuestión se toma los postulados de la última Directiva de Política de Defensa Nacional (DPDN) la cual establece que Argentina goza de una región pacífica. La DPDN reafirma la posición de Suramérica como "Zona de Paz" consagrada, esto aleja la posibilidad de hipótesis de conflictos en un futuro cercano. 

Cuando se presentan a los países analizados anteriormente se expone que, en primer lugar con Brasil se menciona que los Estados cuentan con fuertes vínculos de orden bilateral en materia de la Defensa, y que su vez, se establece un entendimiento mutuo entre las fuerzas armadas de los países que permite una estabilidad regional. Esto da apertura a vías de comunicación, mecanismos de construcción de entendimientos mutuos y esquemas de coordinación incluso en momentos de divergencias políticas y de redefinición de las prioridades estratégicas.

Con Chile la DPDN establece el vínculo como "crucial en el entorno estratégico del país". Si bien se reconoce la historia compartida en cuanto a los reclamos y conflictos con el país trasandino, se esclarece que la resolución de las discrepancias permitió la construcción de medidas de confianza mutua y al desarrollo de esfuerzos cooperativos en múltiples ámbitos.

En este punto se plantean dos posturas, aquellos que abogan por mantener la ausencia de hipótesis de conflicto ya que consideran que es fundamental porque no genera "revuelo" en los demás países, y por el otro lado, aquellos que exponen y denuncian que la ausencia de escenarios en los cuales Argentina no se prepara para los conflictos en la región lo muestran como débiles en pos de que depende de la buena voluntad de los terceros Estados para mantener la integridad del país. 

La producción de escenarios en el plano político en primer nivel y bajando al estratégico es fundamental para un Estado a la hora de querer establecer sus objetivos y en particular sus amenazas, esta deficiencia es pos de poder visualizar el futuro deseado o al menos prepararse para las alternativas que éste devenga marca un camino complejo a la hora de diseñar planes de contingencia ante las distintas adversidades. 

Con esto no se quiere exponer y reclamar que Argentina deba posicionar a los países de la región como posibles amenazas, sino que a sabiendas de los movimientos y cambios que plantean los marcos normativos y los documentos analizados el panorama futuro para estos es completamente antagónico a lo estipulado en el ordenamiento nacional. 

En este contexto, comprendiendo que los estados abogan por sus intereses estratégicos y su supervivencia, Argentina se encuentra ante el desafío de establecer así un marco analítico primero que tenga en cuenta un contexto en el cual la paz no sea la única alternativa, y segundo, establecer mecanismos para robustecer la defensa del país en pos de prever el futuro y no que en un futuro "un conflicto" lo sorprenda, sin la capacidad de enfrentar al mismo.  


 

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