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Buenos Aires para algunos

Con 4 de cada 10 votantes, la Provincia de Buenos Aires es decisiva en las elecciones nacionales, con una fuerte tendencia en favor del peronismo.

La UCR y el PJ han hegemonizado el sistema partidario mejor que cualquier otra configuración.
La UCR y el PJ han hegemonizado el sistema partidario mejor que cualquier otra configuración.
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Buenos Aires tiene más población que 20 provincias argentinas juntas. La madre de todas las batallas es un tema inevitable al hablar de la historia democrática argentina. Los resultados de las elecciones nacionales están prácticamente determinados por las preferencias de los votantes bonaerenses. Es por esto que ninguna fuerza política o candidato que aspire a ser competitivo en unas elecciones presidenciales puede relegar su posicionamiento en el “hegemón” federal.

Está demás decir que la historia democrática argentina desde la segunda mitad del siglo pasado está protagonizada por dos espacios mutantes. El radicalismo y el justicialismo han hegemonizado el sistema partidario mejor que cualquier otra configuración en la historia de la confederación. Con sus divisiones internas, desprendimientos y alianzas cruzadas continúan siendo los movimientos más determinantes en la política contemporánea.

Desde el retorno de la democracia hasta las últimas elecciones el justicialismo sufrió numerosas fracturas internas. En las 20 elecciones nacionales que se dieron a partir del 83' el peronismo fue divido en 11 de ellas.

La UCR fue la gran castigada por el deshielo del sistema de partidos luego de la crisis del 2001. A partir de allí el histórico piso electoral del radicalismo se diluyó, empujando al partido a conformar frentes electorales con otros espacios que supieron conquistar a su histórico electorado. Aunque hoy el PJ y la UCR, como estructuras partidarias, no monopolizan la representación política, su evolución y accionar continúa condicionando a la democracia argentina.

Y si hablamos de condicionamientos en la política argentina, en la dimensión demográfica-territorial la que abarca casi el 40% del panorama es la Provincia de Buenos Aires. Por esto, uno de los temas más importantes en la política argentina es la evolución de las dos formaciones partidarias más importantes en el principal distrito nacional.

La Provincia en las elecciones legislativas del 2021 aporto el 38,2% de los votantes nacionales, porcentaje que se mantuvo relativamente estable desde el retorno de la democracia. En 32 años la participación del principal distrito aumentó apenas un 0,7%. Este leve crecimiento de la contribución al total de votantes argentinos significó un aumento del 80% del electorado entre el 83' y el 2019. Un dato distintivo es que las cuatro elecciones donde los bonaerenses más electores aportaron sobre el total nacional fueron durante gobiernos peronistas (13', 05' y 09', 11'). 

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La estadística del porcentaje de votantes bonaerenses sobre los nacionales por espacio político muestra con aún más fuerza la tendencia peronista del elector bonaerense y por otro lado la dependencia absoluta del PJ a su performance en la Provincia. La facción peronista (cualquiera sea) que ganó a nivel nacional tuvo un promedio del 41% de bonaerenses en su total de votos, mientras que para los radicales fue del 32%. Aunque no hay diferencias entre el promedio de elecciones presidenciales y legislativas, los dos casos anómalos para el peronismo fueron en intermedias; en el 85', donde en la división interna el Frente Justicialista de Liberación le ganó a nivel nacional al Frente Renovador aunque este último lo superó ampliamente en la provincia; y en el 17', donde Unidad Ciudadana obtuvo el 70% de sus votos en el tierras bonaerenses. 

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El radicalismo, por su parte, sufrió dos grandes tendencias a la baja de participación de votantes de la provincia en los últimos 40 años. Del 99' al 03' perdieron mucho terreno en el principal distrito electoral argentino, donde Buenos Aires pasó de representar el 40% de su electorado al 18%. Otro declive semejante fue el de 2013, cuando el porcentaje de votantes bonaerenses bajó del 34% al 19% para luego recuperarse cuando se conformó Cambiemos en 2015. 

No se puede dejar de destacar el ascenso del Propuesta Republicana (PRO), que en última instancia llevó al radicalismo a formalizar la alianza. El 2015 cristalizó el riesgo para la UCR de perder su lugar en el sistema de partidos producto del posicionamiento de la figura de Mauricio Macri a nivel nacional. El radicalismo hoy se sigue encontrando en desventaja frente al PRO en Juntos por el Cambio, aunque ya no tiene la dependencia que supo tener en 2015. La fortaleza del PRO frente a la UCR se resume en su control territorial en distritos claves de la Provincia de Buenos Aires. Propuesta Republicana controla las intendencias de algunos de los municipios bonaerenses más poblados como; La Plata, Gral. Pueyrredón, Lanús, Tres de Febrero y Bahía Blanca. En resumen, hoy el PRO tiene una clara preminencia en los centros urbanos más poblados no peronistas y este es un factor que los radicales han sabido aceptar.

La información que más debería preocupar al Frente de Todos y a Juntos por el Cambio (especialmente al peronismo en la coyuntura actual) es la diferencia entre los porcentajes de votos recibidos en la provincia y el del resto del país. Un buen desempeño en la provincia es necesario pero no suficiente, un paradigma de esto es Unidad Ciudadana en el 2017. Para el FDT el conurbano bonaerense puede ser su bastión, su lugar de resistencia, pero si no logra afianzar su estrategia en los otros centros urbanos más poblados la victoria nacional es inalcanzable. 

Este es el dilema del peronismo con la vicepresidenta, que es necesaria para garantizar un piso de votos (proveniente en su mayoría del GBA y el Norte del país) pero que complica cualquier proyección en las provincias del Centro. Es por esto que la opción de una candidatura de Cristina Fernández al senado nacional por la Provincia de Buenos Aires puede ser acertada en pos de retener el piso bonaerense, pero dando más libertad para expresiones justicialistas renovadoras en el interior del país.

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Desde el 83' a la fecha, con 20 elecciones de por medio, el partido peronista vencedor solo ha obtenido en dos oportunidades menor porcentaje en la provincia que a nivel nacional: 2001 y 2013. Ambas elecciones legislativas y la última con la particularidad de que el Frente Renovador de Massa ganó en la Provincia arrebatándole al Frente para la Victoria su bastión por más de 10 p.p.

El lugar que ocupará Cristina, tanto en las boletas como en la campaña, será un gran condicionante para que le Frente de Todos logre mantener su promedio en la estadística de participación del voto bonaerense sobre el total. Para la oposición el desafío a largo plazo es claro: desanclara al peronismo de su bastión, que es fundamentalmente la tercera sección electoral de la provincia. Por el contexto socioeconómico y los errores de la gestión del FDT, la próxima elección será clave para Juntos por el Cambio en su búsqueda de romper el “voto duro” justicialista para comenzar a conformar un sistema de partidos más equilibrado.

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