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Federalismo

Ciudad "Dependiente" de Buenos Aires

Por declaraciones de políticos de primera línea, el histórico debate sobre la autonomía o dependencia del distrito capital recobra actualidad.

Los conflictos históricos sobre la ciudad capital siguen abiertos.
Los conflictos históricos sobre la ciudad capital siguen abiertos.
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“Hay que repensar el tema de esta bendita Ciudad de Buenos Aires”. De esta manera se refería la vicepresidenta en el Senado sobre la interpretación del artículo 129 de la Constitución Nacional, donde reza -La ciudad de Buenos Aires tendrá un régimen de Gobierno autónomo con facultades propias de legislación y jurisdicción-. Así, Cristina de Kirchner transformó la discusión sobre el conflicto policial por los manifestantes en su domicilio en una cuestión de relevancia federal.

La expresidenta llama a abrir este debate bajo una consigna jurídica particular; la CN llama a la Capital a darse un -Estatuto Organizativo de sus Instituciones-, no una Constitución, mientras que la autonomía refiere al trato del gobierno distrital con el nacional pero únicamente con relación a sus facultades particulares.

Unos días más tarde, en medio de una discusión pública con un intendente del PRO, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires lanzó la frase que hizo saltar gran parte de la dirigencia porteña. “Para nosotros la Capital Federal está hoy emplazada en nuestro territorio” afirmó convencido el sucesor de Rosas.

En un primer análisis del discurso del gobernador, se resalta que emite una opinión en nombre del oficialismo bonaerense. El concepto de que un distrito está “emplazado” manifiesta cierta usurpación, y al referirse a “nuestro territorio” emite un fuerte reclamo. No es casual que decida utilizar el término Capital Federal, acorde al período anterior a la Constitución del '94, previo a la autonomía.

Existen tres modelos de capitales, característicos especialmente de Estados federales. Argentina cuenta con la particularidad de haber transcurrido por estos tres estadios en sus últimos 200 años de historia. Anterior a 1853 y especialmente durante las gobernaciones de Dorrego y de Rosas, la estructura confederada pero asimétrica de las Provincias Unidas le daban a su hegemón subnacional facultades federales. Esa provincia de Buenos Aires, aún con su ciudad principal, dirigía las relaciones exteriores de la confederación pero sin la conformación de un Estado Federal.

La incorporación de la provincia a la Confederación y el traslado de la capital de Paraná a Buenos Aires luego de la batalla de Pavón dio inicio al segundo estadio de la “capital federal” en la Ciudad de Buenos Aires. Fue a partir de la federalización de la CBA en 1880 que este nuevo distrito pasó a estar controlado por el gobierno nacional. Su autonomía existía sólo en relación con la provincia a la cual supo pertenecer. La extirpación de los 203km2 se consolidó con el estatus cuasi provincial que ganó el distrito luego de la reforma del 1994, culminando la transición al tercer estadio.

Hoy los defensores de la autonomía porteña ven en la historia de la capital un proceso evolutivo de independización del resto del país, pero sobre todo de la provincia a la cual pertenecía. Esta lectura contiene un reclamo por un trato equitativo con las provincias que forman la Nación. Esta discusión se da en dos dimensiones principales: los recursos y las competencias. Por el lado de las transferencias nacionales, la Ciudad quedó por fuera de la Ley de Coparticipación por lo que su coeficiente depende de Decretos del Poder Ejecutivo Nacional. En este sentido, la dirigencia porteña aprovecha la confusión para acusar al PEN de arbitrario y confiscador. Sin embargo, no pueden obviarse los beneficios financieros indirectos por ser la sede del Gobierno Federal. Con respecto a las competencias, el Estado Nacional brinda servicios invaluables en el distrito capital, donde ejercen sus funciones más del 50% de su planta administrativa, y cuenta con las instituciones de servicios sociales más valoradas del país (1). 

La solución, si se quiere “repensar” la Ciudad de Buenos Aires, no va a estar en el pasado. Sin embargo, no se puede ignorar la historia a la hora de plantear los problemas de la autonomía. El fusilamiento de Dorrego fue un antes y un después para las posibilidades de una provincia de Buenos Aires que haga valer su lugar en la federación, pero no oprima a sus pares. 

La Ciudad hoy busca asumir la autonomía pero padeciendo la dependencia; a la provincia de Buenos Aires, por su ubicación e historia;  y al Estado Nacional, por su subrogancia y sus relaciones financieras. La superación del dilema histórico no estará en el pasado pero puede estar en el exterior. En los casos internacionales de descentralización de la administración pública nacional no solo se ha ayudado para la convergencia territorial, también se ha contribuido a una verdadera autonomía del distrito capital. 



1. Cuentas Federales y Asimetrías Regionales. Buenos Aires : Instituto IDEAS, 2022.


 

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