En la Argentina, para eutanasia hay proyectos de ley: poner fin a una vida con sufrimiento sin perspectivas de cura. No comparto.
La eutanasia, no ha sido, no es, herramienta letal sólo para humanos. Hay sociedades que sufren y algunos entienden que sin perspectivas de cura deben "morir". La historia relata la muerte de Imperios. Ha habido elogios al golpe que dio fin a esos Imperios en largo proceso de enfermedad: se practicó la "eutanasia de ese Imperio" y hubo elogios para autores.
D. Trump, declaró: "Nada está beneficiando a Argentina...No tienen dinero... Me gusta el presidente de Argentina...Se están muriendo. ¿De acuerdo? Se están muriendo" (20/10). Afirmación grotesca que tiene algo de verdad y un elogio: "me gusta" quien preside el proceso.
Se percibe que nuestros signos vitales, en tanto Nación, son tenues. Que nuestra economía está postrada y que ese estancamiento ha debilitado la musculatura de un cuerpo enfermo.
Décadas de la economía declinando o estancamiento. B. Gracián: "Lo que no crece, declina".
Al ritmo de esa penosa economía, la idea de Nación, "el proyecto sugestivo de vida en común", declina. Se nos va la patria. ¡Hasta el presidente de la Nación, en ejercicio, se hizo ciudadano italiano! Ofensivo para el sentido de patria.
El gran estadista, que fue O.D Adamo, penaba por que el país se iba convirtiendo en un hotel. Allí donde se habita transitoriamente y en donde no se vive, ni se radica la fortuna, la acumulada y la suerte por venir, donde no está la residencia tributaria para evitar contribuir, con los bienes personales, a la patria. Milei elogia a los evasores.
La prolongada enfermedad de la economía ha debilitado el apetito de vida en común, ha alimentado los odios, la grieta, y esa "anorexia política" que ancla a la postración económica.
Esa retroalimentación negativa de economía y política agota la vitalidad de los proyectos que, además, hace décadas sólo se alimentan de la negación del otro. "La recíproca denegación de legitimidad" de T. Halperín Donghi
¿Cómo hacer Nación con falta de respeto al otro?
Estamos prestos a una elección en la que predomina la negativa.
La afirmación de Trump justifica un simulacro de rescate que no tiene sentido geopolítico para los EEUU. Una que tenga sentido requiere del país Centro asociación de intereses, profundos y permanentes, con la sociedad de la Periferia.
Por ejemplo, que esos US$ 40.000 millones, cuyo destino actual es un puente entre deudas de hoy y deudas de mañana, fueran aplicados a una apuesta a largo plazo y a tasa de interés similar a la de los bonos americanos, para financiar un plan de "geopolítica marshaliana". Aplicados a una red ferroviaria de alta velocidad en un territorio inmenso y despoblado, lo que ejecutó el Gral. Roca en 1880; para las rutas complementarias a esa red; para obras hidráulicas de energía limpia y capaces de generar superficies bajo riego; para una red de cloacas y de agua potable en los conurbanos; para resolver el despilfarro de las autopistas que descargan en la CABA, sea mediante monorrieles o sistemas que, a la vez, alivien la contaminación y los riesgos viales, para cadenas de frío en cada aeropuerto potencial exportador y así.
Esas palabras dibujan la verdadera debilidad estructural. Crédito para trabajo y multiplicación de la productividad sistémica que es, en sí misma, la capacidad de repago.
Esa sería la "geopolítica marshaliana" de un centro capaz de contribuir a salvar al país que lo ve "muriendo" y construir la dignidad de la periferia y no un contribuyente a rentas financieras que inexorablemente lo desangran.
No es el financiero el modo de satisfacer constructivamente la demanda geopolítica, si es que ella existiera. No lo es si se reduce a una alianza transitoria con una parcialidad que está transitoriamente en el gobierno, más allá de la ocasional identidad ideológica que, en este caso, está vinculada de manera excluyente al sistema financiero extractivo.
Esas ganancias extractivas fugan y al mismo tiempo, desvanecen la posibilidad de la "geopolítica marshaliana" que, si se llevara a cabo, sería por naturaleza de larga duración, constructiva y no extractiva.
Los propósitos de Scott Bessent tiene beneficiarios concretos y poco impacto sobre la recuperación de la Argentina a la que Trump ve "muriendo".
En la medida que se cumpla la aspiración de Bessent, que desea que el peso se revalúe para que EEUU -así lo dijo- pueda lograr ganancias, en la misma medida, nosotros generaremos pérdida de valor agregado.
La eutanasia de la economía argentina es la revaluación del peso: una condena a muerte por asfixia.
En el piso de la banda o a $600 por dólar (F. Furiase) ya habríamos muerto.
Dentro de la "banda" estamos quemando los últimos muebles. Caputo nos mantiene mientras nos estamos asfixiando.
Miremos el clima de desazón que vive la inmensa mayoría, en el presente y como piensa al futuro; y por contraste miremos los números de la vertiginosa prosperidad que viven los protagonistas de la matriz financiera que parasita a la Nación productiva.
Casi todos los consultores lo han expuesto porque, finalmente, están alarmados: como dijo Trump "muriendo".
A Trump le "gusta el presidente de Argentina" que preside esta agonía.
Camino a las urnas. La adhesión a LLA difícilmente supere al 25% del padrón. Adhesión a J. Milei y a su hermana. El carácter del poder no cambia. Cualquiera sea el resultado, los hermanos Milei seguirán siendo los mismos. Podrá avanzar El Mago del Kremlin, o Toto o Francos. Nadie lo sabe.
Pero la vocación de someter, que es lo que lo llevó al triunfo, no va a retroceder. Y si retrocede habrá dejado de ser su gobierno.
LLA no es un partido político como lo fueron las organizaciones fundamentales de la vida democrática: convención partidaria, discusión de posicionamientos en todos los temas, debates entre los líderes, distintos matices. Eso no existe en la LLA. Milei "es el partido y el programa". ¿Entonces gobierno de quién?
Lo mismo respecto del partido, lamentable, le cabe a toda la política que disputa la voluntad popular.
Es cierto, a medida que se reduce el caudal electoral, aumenta la densidad de pensamiento o programática.
A medida que aumenta el caudal electoral, esa densidad de pensamiento o programática se diluye.
La fuerza que compite, de igual a igual, en caudal con la LLA, a la que el periodismo identifica con "el peronismo", aglutina votos del pasado. Y al igual que en LLA, en esa oferta, no hay convención partidaria, discusión de posicionamiento de todos los temas o debates entre líderes de distintos matices. Hoy simulacro de convergencia para hacer campaña.
Milei es "Kirchnerismo, nunca más". Consigna negativa y pobre, denegatoria de "la política", la que no existe sin conversación. Una torpeza.
"Nunca más" es un grito de dolor de una Argentina ensangrentada. Mucha discordia en nuestra joven Nación. Pudimos olvidar. Tal vez, no perdonar. Enfermos de ausencia de perdón.
Pero desde el cruel asesinato de P. E. Aramburu vivimos largos años, como nunca, de violencia fratricida "in crescendo": pasamos de la muerte y el terror, a la sevicia.
Como señaló el filósofo marxista y exguerrillero, O. del Barco: "No existe ningún 'ideal' que justifique la muerte". "El principio que funda toda comunidad es el no matarás". "Siempre los asesinos, tanto de un lado como del otro, se declaran justos, buenos y salvadores. Pero si no se debe matar y se mata, el que mata es un asesino, el que participa es un asesino, el que apoya, aunque sólo sea con su simpatía, es un asesino. Y mientras no asumamos la responsabilidad de reconocer el crimen, el crimen sigue vigente". Una responsabilidad no asumida aún hoy -salvo contadas excepciones- por unos y otros.
Por eso es inadmisible bastardear el "Nunca más": por lo menos es un compromiso que, en voz alta o en silencio, los argentinos hemos asumido.
Del otro lado la consigna de algunos peronismos es "frenar a Milei". Consigna igualmente negativa, pobre y denegación "de la política".
Las dos denegaciones mayoritarias enfrentadas generan estancamiento y declinación.
Con tanta ausencia de futuro hay que preguntarse ¿qué cosa es "la política"?
Ortega y Gasset dijo: política es tener "ideas claras para, desde el Estado, construir una Nación".
La primera condición, entonces, es pensar, desarrollar ideas, y predicar en términos de fraternidad, compartirlas, en pos de comunión.
Hacerlo, a pesar de que por dentro estemos parasitados por la desgracia del odio. Debe predominar, aunque se sienta cínico, en cada uno el respeto (que no es tolerancia) por los otros. A propósito de este "cinismo" recordemos la exquisita novela de M. de Unamuno: "San Manuel Bueno, mártir", que murió "creyendo no creer" pero que practicaba y predicaba el Evangelio.
Como también dice O. del Barco en su carta, algo así como "sin amor al prójimo no podría existir la sociedad humana", digo, sin las consecuencias del amor al prójimo.
Esta elección, planteada desde la negación, será el "colmo" de la grieta. El resultado probable es que la suma de las grandes grietas no supere largamente al 50% del electorado: grieta y divorcio.
Las consecuencias son imprevisibles: todo débil. Desde que empezó la intervención del Tesoro, el dólar no ha dejado de subir y el riesgo país está lejos de la capacidad de financiar la deuda en el mercado.
Los tiempos que vienen son de una deuda enorme y "el mercado" en el último mes y medio (JM Tellechea) devoró US$ 21.000 millones de dólares que pusieron el Tesoro, el BCRA, el agro y Bessent.
Este programa fracasó, si prefiere la "autonomía" de este programa fracaso.
Caputo II cree que debe continuar. Arriazu dijo que si cambia, todo explota. De ese lado del pensamiento las respuestas han muerto.
E. Feinmann: "El 80% de la gente está endeudada, nadie tiene plata". Milei respondió: "¿Y cómo quiere que lo arregle?". Feinmann: "Usted es el especialista en crecimiento con y sin dinero, presidente". No lo es.
Por eso sólo tiene en su haber "el elogio de la eutanasia" ¿La podremos evitar?

