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Hay 12,7 millones de votos nuevos para conquistar: la elección de octubre no está definida

Sumando a los que no fueron a votar, a los que votaron en blanco, los casi 300.000 anulados y los 725.000 sufragios que se quedaron sin candidatos llegamos a casi 13 millones de votos.

¿Quién es el candidato con más posibilidades de seducir a esos "nuevos" votantes?
¿Quién es el candidato con más posibilidades de seducir a esos "nuevos" votantes? .
18 agosto de 2023

Por Leandro Gómez

Los grandes números de la PASO están claros para los lectores de este medio. Quedan, sí, ríos de tinta para el análisis de lo que pasó. Pero aquí, una parte de esa tinta se destina a compartir qué es lo que podría pasar, y a qué podrían apelar los tres candidatos con chances de ganar la elección -o de pasar a la segunda vuelta del lejanísimo noviembre-.

Para la elección de octubre, un elemento central será la actitud que tomarán los casi 10,5 millones de ciudadanos que no fueron a votar en la primaria. A ellos se debe sumar el 1,1 millón de personas que votaron en blanco y los casi 300.000 votos anulados. También debe considerarse la cantidad de votos que fueron a precandidatos que quedaron afuera de las generales: son 725.000 sufragios. Un número para no despreciar. 

Así, el número total de votos a conquistar por Javier Milei, Patricia Bullich y Sergio Massa llega casi a los 12,7 millones: la elección de octubre no está definida

Al considerar los antecedentes, puede decirse que la participación aumenta entre 5 y 9 puntos de la PASO a la general. Podría suponerse que este año una parte importante de la ciudadanía está muy desencantada con la clase político-dirigencial y que ese afluencia, de haberla, sería menor. ¿Tres puntos más en octubre, para pasar de 69,6% a 73%, y quedar por debajo del respetable +/- 80% que se ha verificado desde 1983? Que la participación crezca al 73%, implicaría un crecimiento de 1,1 millón de nuevos votantes. La misma cantidad de los que votaron en blanco el 13-A.

¿Hacia dónde irían esos nuevos votos, que muy probablemente se involucrarían con la compulsa y elegirían una de las cinco boletas habilitadas? ¿Quién es el candidato con más posibilidades de seducir a esos "nuevos" votantes?

Esa pregunta se relaciona con la siguiente: ¿esos (ya casi famosos) 30 - 28 - 27 puntos de La Libertad Avanza, Juntos por el Cambio y Unión por la Patria, son sus pisos o son sus techos? En el caso de octubre, el piso de una fuerza podría ser el techo de otra, pero lo casi seguro es que las tres alianzas verán modificada la adhesión popular que lograron en agosto. Para bien... o para mal de ellas.

De cara a octubre, será central dilucidar si el voto a Milei y a La Libertad Avanza en todo el país fue más una expresión de castigo a la clase dirigente tradicional o si fue un voto especialmente convencido al líder libertario. Ese 30% de los votos habla, y mucho, de enojo de millones de ciudadanos que viven en un país que pese a su potencial, sigue enmarañado en problemas históricos, en el que muchos índices sociales empeoran cada año; en el que la asistencia social es decisiva para que se mantenga un mínimo de cierta paz social e institucional.

Con las PASO como antecedente, ¿todos los votantes de Milei volverán a darle su confianza? Es probable que sume a la gran mayoría de sus electores, porque una característica de la PASO a las presidenciales ha sido que quien gana la primaria, resulte también beneficiado con más votos. Pero eso incluye también a quienes en la primaria quedan en el segundo y tercer lugar -ya como candidato individual o con la suma de la agrupación política-. Así, lo decisivo será cuánto sumará cada uno, tras una primaria en la que la diferencia entre las tres alianzas fue de solamente 655 mil votos según recuento provisorio.

Un ejemplo de los cambios de la PASO a la general es el de la elección de Mauricio Macri en 2019: pasó de 32 puntos en la primaria a 40 en la general. Pero allí enfrentó a sólo una lista competitiva, la de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. Esta vez, los que corren de atrás tienen dos rivales fuertes. Y Juntos por el Cambio no tiene los resortes institucionales de la Nación ni de la Provincia de Buenos Aires.

¿Milei dosificará su discurso? ¿Volverá a hablar de comercio de órganos, de venta de bebés? ¿O se concentrará en sus propuestas económicas e institucionales? ¿Qué incentivo tendría Milei para modificar algunas de sus propuestas? Al escuchar sus exposiciones pos-PASO, nada hace pensar que vaya a atemperar sus declaraciones y busque captar algún voto con un sesgo levemente más moderado. Quizás ese 30% obtenido le da una confianza aún mayor para lo que viene.

El candidato más votado es indudablemente disruptivo. Sería el aspirante que más claramente dice lo que piensa y lo que estaría (está) dispuesto a hacer. Eso fue acompañado por sus votantes. Que después pueda llevar adelante las reformas que necesitan aprobación legislativa, es otra cuestión. Quedará por verificar si esas afirmaciones tajantes conquistan nuevos votantes.

En una de las veredas opuestas, ¿podrá Patricia Bullrich consolidar sus votos, y sumar -de mínima, la gran mayoría- de los que obtuvo Horacio Rodríguez Larreta? ¿Cuántos votantes larretistas acompañarán a Bullrich, que expresó posiciones más duras? Patricia y Horacio no ocultaron sus diferencias; sus principales colaboradores, menos aún. ¿Los votantes radicales, referenciados en el presidente del partido, Gerardo Morales, acompañarán a la ex ministra de De la Rúa y Macri? ¿Habrá alguna declaración explícita en ese sentido de parte de Morales y de otros dirigentes de la UCR? ¿Cuántos votos en la PASO fueron auténticamente bullrichistas, y no fueron expresión anti-Larreta?

¿Macri será el gran elector de Juntos por el Cambio, apoyando a su ex funcionaria? ¿O será más ambiguo y apostará a un ballotage entre ella y Javier Milei, con la tesis (por verificarse) de la batalla cultural ya ganada? Desde hace un mes, Milei no deja de despotricar contra Bullrich y a la vez de señalar que tiene un gran trato con el ex presidente. Este devuelve favores casi permanentemente, y dijo en el bunker (sin globos): "Es muy importante que, sumando lo de Milei más lo nuestro, es una mayoría de argentinos que plantea un cambio profundo como no existió en décadas en la Argentina", en claro guiño a La Libertad Avanza.

Macri casi se ha asimilado al "León". Sería interesante saber si eventualmente propugna una alianza legislativa con La Libertad Avanza, o si directamente da un salto hacia es fuerza con un determinado sector del Pro, el partido que fundó. En ese caso, ¿quiénes lo acompañarían? ¿Milei, en caso de ser electo, tomaría cuadros de ese sector para su gobierno? No tendría mucho más de dónde elegir. Elisa Carrió, confundadora de la vieja marca Cambiemos junto con Macri en 2015, advirtió semanas atrás que Mauricio "está" con Javier. Parece que esto se verifica.

Aunque pueda haber pasado desapercibido, Macri -Mauricio- fue uno de los ganadores del proceso electoral previo a las PASO: impuso a su primo como precandidato en un distrito que no era el suyo y ganó; en la provincia de Buenos Aires su amigo de la infancia, Néstor Grindetti, pudo superar a Diego Santilli en la interna para gobernador; y su precandidata favorita para la presidencia también se impuso en la PASO.

Un rol central volverá a ser el de los gobernadores. Un dato de la primaria presidencial es que allí donde se votó para gobernador (elección o primaria), Milei casi no obtuvo triunfos a nivel departamento/partido/comuna: tuvo elecciones relativamente flojas en Catamarca, Entre Ríos, la Ciudad Autónoma y en la provincia de Buenos Aires. La excepción fue en Santa Cruz, cuna del kirchnerismo: allí se votó gobernador y ganó el candidato del frente Por Santa Cruz (integrado por fuerzas provinciales y el Pro), pero en la primaria presidencial se impuso Milei. Así, ¿los gobernadores ya reelectos, o con sucesión resuelta, militarán en octubre con más fuerza a Patricia Bullrich o Sergio Massa? ¿O Milei tendría en esos territorios más chances esta vez?

Allí donde no se disputaron gobernaciones, ¿el (pan) peronismo jugó a fondo con Massa? ¿Los intendentes le dieron y le darán un apoyo indubitable esta vez? De movida, en su pago chico, Tigre, el intendente Julio Zamora, aliado ayer y sucesor suyo en el cargo, pudo ganarle a Malena Galmarini, esposa de Massa, yendo colgado solamente de la boleta de Juan Grabois. Pocas muestras más cabales de la capacidad que tienen los alcaldes en las votaciones.

La Libertad Avanza tiene una estructura chica en el "interior" del país, pero allí realizó sus mejores elecciones. Más allá de los acuerdos que estableció con, por ejemplo, Bussi en Tucumán, Romero en Salta y Martín Menem en La Rioja. Sabiéndose ganadora, la fuerza de Milei sumaría ahora fiscales que le custodien mejor aún los votos?

Sergio Massa tiene decenas de problemas todos los días con la situación económica y financiera. Pero tampoco puede desentenderse de la campaña. Será fundamental para él sumar los votos que obtuvo Juan Grabois en su precandidatura. Sin ellos, no hay opción de que llegue al eventual ballotage de noviembre. Será vital también para él y para Unión por la Patria que en octubre vayan a votar aquellos que lo hicieron por el Frente de Todos en 2019 y que esta vez eligieron quedarse en su casa. ¿Qué los motivaría a ir a votar ahora? ¿Qué plan podría poner en funcionamiento el gobierno para movilizarlos? El peronismo tiene que reconquistar a «su» gente. ¿Lo logrará con este escenario? ¿Y si el escenario se complica aún más para octubre? 

¿Sería posible que Milei vuelva a ser el más votado (aunque probablemente debiendo ir a la segunda vuelta) aunque vuelva a resultar tercero en la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad Autónoma? Sería algo sorprendente. Axel Kicillof puede exhibir su triunfo en la primaria provincial, en la que no tuvo competidor interno. Axel tiene claramente un perfil más recostado a la izquierda, al revés que Massa. ¿Wado de Pedro hubiese realizado una mejor elección en la provincia, y en otros distritos? Hubiese sido un precandidato más diferenciado en sus ideas respecto a Milei y Bullrich.

En cuanto al futuro político-institucional del país, queda una incógnita: ¿Cristina Fernández de Kirchner se retiró de la política partidaria? ¿Este silencio atronador (tanto como el del presidente Alberto Fernández) post PASO habla de su futuro? ¿Ella como precandidata hubiese logrado engrosar ese 27% de Unión por la Patria hasta un -muy módico-, 30%? 35 puntos parecerían una utopía. Pero también cabe preguntarse si con ella al frente de la boleta, el número hubiese sido aún más bajo.

Párrafo aparte para las otras dos fórmulas. Una la liderada por Myriam Bregman del Frente de Izquierda de los Trabajdoers - Unidad: ¿captará más votos que en la PASO? ¿Sumará todos los que fueron a Gabriel Solano? ¿Y los de Manuela Castañeira y Marcelo Ramal? Los 2,6 puntos que sumó el FIT-U suenan sorprendentemente exiguos. La otra, la del cordobesismo encarnado en el gobernador saliente Juan Schiaretti, que no fue profeta en su tierra, porque allí ganó también Milei. Las adhesiones cosechadas por Schiaretti confinaron a Juntos por el Cambio a un discreto tercer lugar en Córdoba, segunda tierra ayer nomás del macrismo. A priori, poco podría cambiar en octubre. ¿Por qué los cordobeses quitarían su apoyo a su mandatario, que además fue premiado con la victoria de sus candidatos a gobernador y a intendente de la ciudad capital en elecciones separadas? Es también de esperar que los votos de Bregman y Solano, y también los de Castañeira y Ramal, permanezcan en la izquierda. De allí, Javier, Patricia y Sergio casi no podrían captar voluntades. Los tres frentes de izquierda sumaron 776.000 votos. Tampoco son despreciables en el actual esceneario.

Para Milei será decisivo sumar voluntades en la provincia de Buenos Aires. Si suma ostensiblemente sufragios allí, quedará a las puertas de la Presidencia de la Nación, tal vez en noviembre, aunque según cómo evolucione la situación, obtenga una victoria fulgurante que lo lleve al PEN tras la primera vuelta de octubre.

¿Ganará quien más acierte? En ese caso, ¿qué sería «acertar»? ¿O prevalecerá quien menos se equivoque? ¿Perderá quien se enoje? ¿Un resbalón podría ser una caída mortal, en lo electoral? ¿Los cinco candidatos participarán de los dos debates obligatorios que marca la ley? ¿Esas dos instancias podrían tener un efecto concreto en el electorado, ya sea para reafirmar sus ideas, o para cambiarlas? Sería una oportunidad especialmente para Bullrich y Massa, que vienen de atrás.

La situación social y económica diste de ser positiva, y nada hace pensar que mejore sensiblemente de aquí a la elección de octubre. En rigor, se presume todo lo contrario. Llegado a votar en octubre, cómo influirá ese miedo en los argentinos? ¿Milei y La Libertad Avanza volverán a ser los principales beneficiarios? ¿Bullrich y Juntos por el Cambio serán vistos como una mejor solución, y una especie de punto intermedio entre el oficialismo actual y los libertarios? En ese escenario, ¿qué esperanzas electorales puede tener Sergio Massa y Unión por la Patria?

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