Dos años después del triunfo presidencial de Javier Milei, en la provincia más grande del país, la ola cambió de dirección y dejó un mapa tan distinto como nítido.
El peronismo, hoy principal oposición nacional, se impuso en su histórico bastión con 47,28% de los votos frente al 33,71% de LLA, una diferencia de casi 14 puntos; ganó seis de ocho secciones electorales y se aseguró 34 bancas contra 26 de los violetas. Los cambios entre los resultados de 2023 y 2025 han sido tan fuertes que arrojaron datos inesperados. Como el caso de algunos municipios del campo: en tres secciones mayormente rurales (la segunda, la cuarta y la séptima) el peronismo volvió a ganar después de 20 años.
La participación rondó el 63%. El piso reciente había sido 70% en 2021 (en pandemia). Aun así, comparada con otras citas electorales cercanas, hubo más personas yendo a votar: 55% en las constituyentes de Santa Fe y 53% en las elecciones de mayo para la Legislatura porteña. El ausentismo no fue un argumento que el gobierno oficialista pudiera esgrimir como excusa.
Fue una elección importante por el peso político que se le adjudicó. El comicio, en definitiva, fue municipal y eso, también, importó: se eligieron concejales, pieza que da estabilidad a los intendentes —quienes 84 de los 135 son peronistas—.
La Primera Sección —que abarca la zona norte y oeste del conurbano y era clave para medir la fuerza del oficialismo— concentró la batalla central: Fuerza Patria, con Gabriel Katopodis al frente, le ganó a Diego Valenzuela (LLA) por 47% a 36%. LLA sólo sostuvo enclaves aliados: San Isidro, Vicente López y Tres de Febrero. El contraste ayuda: en las legislativas de 2017, para senadores provinciales, Cambiemos había obtenido 178.000 votos más que Unidad Ciudadana en la Primera Sección.
La Tercera sección —corazón histórico del PJ— mostró también una diferencia amplia: la lista de Fuerza Patria, encabezada por la vicegobernadora Verónica Magario, se impuso por 53% a 28% sobre LLA, que llevó como primer candidato a diputado bonaerense al excomisario Maximiliano Bondarenko.
Milei, en un tono sorprendentemente atemperado, reconoció el revés aunque prometió continuidad en el plan económico. Fue quizá la primera vez que de su boca salieron palabras como "derrota", "autocrítica" y "error". Atribuyó la caída a "errores políticos" no detallados, con dos sombras a la vista: el desgaste que dejaron denuncias de presunta corrupción y las fugas que provocó una ingeniería electoral cerrada en sí misma.

El resultado tuvo escala: perdió por casi 14 puntos en el distrito donde vota casi el 40% del padrón nacional y llegó al domingo con encuestas que ya registraban una caída de imagen —sobre todo, tras las filtraciones de los audios de Spagnuolo— de alrededor de 8 puntos porcentuales.
Del otro lado, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, consolidó un método: desdoblar las elecciones, despegarse de la línea más dura y ocupar el centro de la escena con campaña propia. Kicillof inauguró una nueva fase del peronismo con su marca de autor y a proyección nacional.
Tres elecciones —2019, 2023, 2025— tres victorias. La pregunta ya no es si domina la provincia, sino cómo administra ese capital en un peronismo que empieza a cantar "canciones nuevas".
El lunes tuvo traducción financiera: por la tarde en Argentina, el dólar operaba a $1.460, cerca del techo de la banda cambiaria (techo $1.471; piso $951). En el premarket de Nueva York, los ADR argentinos cayeron en bloque y, ya en la rueda, varias bajas superaron el 20%: BBVA -20,1%, Banco Macro -19,4%, Supervielle -18,3%, Transportadora de Gas del Sur -17,4%, YPF -12%. Los bonos globales retrocedieron entre -7% a -9%, y algunos bonares superaron el -10%. En la plaza local, el S&P Merval cedió -13% en pesos y, medido en dólares, -16%.El riesgo país subió: había cerrado el viernes, antes de las elecciones, en 901 puntos y este lunes superó las 1.000 unidades, con picos cercanos a 1.100.
La semana pasada el gobierno comenzó a intervenir a través del Tesoro, y habría usado cerca de US$ 500 millones para morigerar la suba. Si el dólar toca el techo de la banda, la posta pasaría al BCRA: reservas líquidas en torno a US$ 20.000 millones y una ventana de intervención acordada con el FMI cerca de $1.470. La incógnita es la voluntad de defender ese mismo hasta las elecciones nacionales del 26 de octubre.
Frente al agite de un "lunes negro", tras conocerse la derrota de LLA, el gobierno estuvo a la altura y operó para aliviar el estrés financiero cargado en una jornada de incertidumbre para los mercados. Si bien la derrota fue estridente, Milei reconoció rápido el resultado y mantuvo el apego a las instituciones, lo cual lo diferencia de pares regionales como Jair Bolsonaro.
Valga la referencia con un "lunes negro" similar. El lunes 12 de agosto de 2019, pos elecciones primarias, el dólar pasó de $46,55 del viernes 9 de agosto a $57,30 el lunes 12. Una devaluación de alrededor del 23 % —una de las más bruscas desde la convertibilidad—. En cambio, esta vez pasó de $1385 a $1460,una devaluación de 5,42 %.
El equipo económico del gobierno ratificó en el discurso y en el acto la continuidad del programa y dejó sobre la mesa el arsenal clásico para acotar la volatilidad: suba de tasas, ventas de futuros y eventual uso de líneas del BCRA y del FMI. Voces del mercado resumían el clima: presión cambiaria, aversión al riesgo y foco en la capacidad oficial para sostener el plan. Asimismo, en el plano más exclusivamente político, no se descartan cambios en el gabinete y el escenario del eventual veto a la ley de financiamiento universitario está en discusión. Cómo seguirá el gobierno de acá a octubre es un interrogante abierto.
Desde las huestes peronistas, en las próximas semanas será clave cómo Kicillof administre este decisivo resultado. El distanciamiento con el kirchnerismo —en especial con Máximo— venía creciendo y quedó expuesto hace casi un año en el club Atenas de La Plata. Aquella jornada, el diputado cuestionó a "dirigentes que buscan construir autoridad frente a Cristina" y la militancia de La Cámpora respondió con el canto: "Si querés otra canción, te presto la mía". Un año antes, en septiembre de 2023, el propio Kicillof había instalado la idea de cantar "canciones nuevas". Los resultados electorales obtenidos validan con contundencia su posición.
Sobre el tablero abierto en la política nacional reflexionan, cada uno con su mirada, los analistas consultados por El Economista: Florencia Angilletta, Julio Burdman, Daniel Lutzky y Raúl Timerman.

"Nadie ganó esta elección, Milei la perdió, y se terminó su aura de 'la luz al final del túnel'. No había luz, solo oscuridad", asegura el politólogo y profesor Daniel Lutzky en diálogo con El Economista. "En una entrevista de febrero de este año, titulada 'Lo que va a hacer caer a Milei va a ser él mismo, no la oposición', es lo que está pasando", asevera Lutzky con tono visionario. Y agrega: "El sentimiento antihegemónico de los argentinos se iba a expresar en el momento en que Milei se percibiera ganador absoluto, por encima de todo, se percibiera rey, y eso es lo que está pasando".
Lutzky sostiene que, una vez que la inflación bajó, las personas "se preguntaron: '¿y ahora qué? ¿Con la desocupación y los bajos salarios, qué? ¿Con el desprecio por los jubilados, qué?'". A su vez, afirma que, en cierto lugar, el gobierno creyó que podía ser inmune a las críticas por corrupción, y que esto es el resultado de todo eso.
"Es una elección que, por primera vez en casi dos años, no sigue de manera plena la direccionalidad de la época", reflexiona en el mismo sentido Florencia Angilletta, doctora en Letras y profesora de la UBA, en conversación con El Economista. "En principio, habría votado más del 60% del padrón, lo cual revierte la tendencia ausentista en curso. Axel Kicillof se consolida como ganador, en buena medida porque se mantuvo firme en la decisión de la elección desdoblada, incluso después del resultado en la Ciudad de Buenos Aires y de la condena a Cristina", asegura Angilletta.

"Se trata de un éxito que tanto Kicillof como Milei atribuyen a los intendentes del peronismo", plantea Julio Burdman, doctor en Ciencia Política. "Al desagregar la votación por municipio, se verifica que en cada distrito ganó el intendente. En los pocos casos donde se impuso La Libertad Avanza —Tres de Febrero, San Isidro, Vicente López, Mar del Plata— son distritos con intendentes oficialistas de La Libertad Avanza o afines (LLA y el PRO). Fue una elección de fuerte anclaje local: la boleta de concejales arrastró la de legisladores. En primer término, aparece un triunfo de la base de intendentes en la provincia de Buenos Aires, consistente con una tendencia visible en distintas provincias: la fortaleza de los intendentes."
Un segundo punto a considerar, evalúa Burdman, son los episodios de las últimas semanas —desde los audios hasta las internas en el gobierno—. "Desmoralizaron a candidatos y a operadores del oficialismo nacional y, además, pudieron provocar desmovilización en ese electorado. El desempeño quedó muy por debajo de su potencial, medido tanto por antecedentes de voto como por niveles de imagen".
Un aspecto menos considerado sobre el que Burdman pone énfasis es el armado de la oferta electoral, y la dispersión de una porción significativa de votos afines al oficialismo nacional en listas menores con apelación semejante. "Casi diez puntos se fugaron por ese carril. Fuerza Patria más La Libertad Avanza junto al PRO reunieron ochenta puntos, La Izquierda y Somos sumaron diez, y los otros diez se distribuyeron entre partidos por debajo del 1,4%. Ejemplos: Potencia —alianza construida principalmente por López Murphy— obtuvo 1,38%; Unión y Libertad, 1,36%; Partido Libertario, 0,71%; Unión Liberal, 0,66%. Debió evitarse la proliferación de sellos con la palabra 'libertad'", detalla Burdman.

Angilletta sobre la dimensión política de los resultados subraya: "Lo que deja la jornada de ayer, además del resultado electoral, es un dato político: aunque reconocen el resultado, ni Milei ni Cristina felicitan directa ni únicamente a Axel. Eso muestra que Kicillof mantiene una doble apuesta."
"La estrategia de desdoblar (y no diluir este resultado en el, quizá, color violeta nacional de octubre) forzó al gobierno de Milei a reconocer una derrota electoral —la primera de impacto público significativo— y, al mismo tiempo, consolidó a Kicillof como un líder distinto dentro de la renovación. No es Alberto, ni Massa, ni Scioli. Nadie lo ungió. Es el resultado de las urnas el que lo convierte en candidato para 2027", reflexiona Angilletta.
El analista político Raúl Timerman, consultado por El Economista, plantea: "En principio, lo que queda en evidencia es que Axel tenía razón: la elección debía separarse y él debía marcar distancia de Cristina. Indudablemente, si no lo hubiera hecho, el liderazgo del proceso electoral lo hubiera tenido ella el 26 de octubre. Al separar la elección, en esta instancia el liderazgo lo tuvo Axel y pudo desplegar su propia campaña".
"Ese es un punto a favor de Kicillof. Por otro lado —observa Timerman—, en el gobierno llama poderosamente la atención el discurso de Milei: reconoce el triunfo del adversario, admite que fue un resultado importante y que ellos fueron derrotados, acepta que hay que escuchar la voz de las urnas, aunque sostiene que no va a cambiar absolutamente nada, que todo seguirá igual. Habrá que ver si los mercados le perdonan esa postura de continuidad total".
Kicillof, según Timerman, hizo lo que debía: "Tomó el bastón de mariscal y generó un liderazgo nuevo. Desde ahora su liderazgo es indiscutible. Lo acompañaron absolutamente todos, incluso Sergio Massa, Wado de Pedro y Jorge Taiana".
"Cuando se armaron las listas para la elección del 26 de octubre, el oficialismo creía que arrasaba y eligió a José Luis Espert, quien no es un buen candidato. El peronismo, en cambio, pensaba que perdía y eligió a Jorge Taiana, que tampoco era visto como un gran candidato. A la luz de este nuevo resultado, habrá que observar cuál será el desempeño de ambos. Lo cierto es que Taiana recibe un empujón enorme", analiza Timerman. Y subraya: "Quedará por verse qué campaña harán, porque la que llevó adelante Axel fue excelente. Esta es la tercera elección que lidera y en las tres salió ganador. Es, indudablemente, algo nuevo".
"Hoy resulta imposible predecir qué ocurrirá el 26 de octubre. Lo que sí parece claro es que la gobernabilidad del presidente se complica: basta leer el tuit del gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro y de otros gobernadores, incluso de los más cercanos, para notar que el mensaje es unívoco: Milei debe tomar nota de lo que está pasando y aceptar que así no se puede seguir", remata Timerman.
Burdman mira en perspectiva: "El 47% obtenido se parece mucho a la elección del peronismo para gobernador; es el porcentaje que Kicillof alcanzó en 2023". Y agrega: "Se vio una movilización casi ejecutiva de un peronismo y kirchnerismo unido. Del otro lado ocurrió lo contrario: desde el análisis se sobrestimó la idea de un partido cohesionado; la evidencia mostró que esa unidad no existía".
"Las nuevas canciones han sido plebiscitadas. Habrá que analizar los efectos en la semana de lo que pasó: en el dólar, en los bonos, en las líneas de crédito y en el bolsillo. Es decir, todo lo demás está por verse", puntualiza Angilletta.
Sobre el futuro inmediato, Lutzky advierte: "Ahora viene un período de vacío simbólico y se abre el panorama para la construcción de otro vínculo entre la gente y la representación política".