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Mauricio Macri tuvo su 18 de mayo y explotaron las comentarios y predicciones sobre los posibles efectos en el resultado electoral.

Macri anunció que no competirá en este año electoral.
Macri anunció que no competirá en este año electoral.
Juan Antonio Yannuzzi 01 marzo de 2023

Tal como hace casi 4 años hacia Cristina Kirchner al anunciar que iba a acompañar a Alberto Fernández en su candidatura a presidente, Mauricio Macri renuncia a la posibilidad de cualquier candidatura este año.

En el video de más de 6 minutos el expresidente critica fuertemente al oficialismo, llegando a tratar al Jefe de Estado de marioneta. En su mensaje se planta como quién viene a interrumpir ocho décadas de líderes mesiánicos, diciendo por un lado que ese personalismo que castiga a la Argentina es responsabilidad plena del peronismo, y por el otro que el augura que la próxima elección pondrá fin indefinido a esa tendencia.

Ahora, ¿la renuncia de Macri puede ser equiparada al anuncio de su némesis del 18 de mayo? Si ya tiene una respuesta es que está posicionado de un lado del espectro político bipolar. Esto se debe a que si ve en la decisión del líder del PRO una actitud por el bien de la Patria, sin considerar que haya hecho una evaluación de sus posibilidades electorales, probablemente no interprete en el accionar de Cristina la misma motivación.

Lo cierto es que son actitudes comparables. 

Ambos, con posibilidades de ganar, decidieron dar un paso al costado para asegurar la victoria de su fuerza política, y por ende, los ideales que defienden. El hecho de que Macri no se incline por nadie responde exclusivamente a la disputa de liderazgos dentro de su partido y a las características amplias de su coalición. 

Ninguna de las dos renuncias podría ser catalogadas como sacrificios por el bien de la Argentina, porque:

  1. Ninguno de los dos tenía asegurada la victoria 
  2. Se da por descontado que ambos serán referentes para sus esferas de influencia de por vida.

Volviendo al discurso de Macri, hay un claro guiño al mensaje que semanas atrás emitió Esteban Bullrich en un sincero intento de caracterizar a la grieta y atenuar sus implicancias. 

Sin embargo, aunque el expresidente demuestra haber entendido la parte de la crítica a los personalismos que afectaron a nuestro país, decide ignorar el perjuicio que genera continuar avivando la idea de que el adversario es el enemigo y todo lo que hace es pecado.

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