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Entre tribunales y el ajuste

Los episodios judiciales de Cristina Fernández de Kirchner son importantes desde el punto de vista institucional y mediático, pero que no tendrán gran impacto político de corto plazo.

Cristina logra cerrar filas peronistas y sacar el foco de la inflación.
Cristina logra cerrar filas peronistas y sacar el foco de la inflación.
Carlos Fara Carlos Fara 24-08-2022
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La enorme mayoría de la sociedad tiene una postura tomada hace mucho tiempo sobre la actual vicepresidenta, ya que jamás resulta indiferente. Eso hace que el impacto de las noticias en Comodoro Py sean un tanto relativas. Si bien las fuentes judiciales avizoran algún tipo de condena sobre ella, nada quedará definido en la instancia de este año. Su derrotero judicial viene para largo, con todo lo positivo y negativo que eso significa.

Para el público opositor, CFK es culpable. Para el público oficialista es mayormente inocente, y los que creen en la veracidad de las pruebas en su contra arguyen que “en la política todos roban, Macri también robó; por lo menos ella hizo cosas buenas para la gente humilde”. De modo que es muy poco probable que las noticias judiciales muevan la aguja de la opinión pública. Demás está decir que la probabilidad de que algún votante indiferente / distraído sobre estos acontecimientos piense favorablemente por Cristina, es muy baja.

Este escenario además tiene una dinámica en donde lo importante por lejos es la cuestión económica, particularmente la inflación. En nuestros estudios de los últimos días no hemos observado en el segmento de opinión filo Juntos por el Cambio ninguna mención espontánea respecto al tema corrupción, más allá de la percepción altamente negativa que tengan sobre la vicepresidenta. De modo que, salvo en los momentos de picos mediáticos, tampoco concita mucha atención en el público opositor.

Saliendo de cómo procesa la sociedad esas cuestiones, fue notable el poder de encolumnamiento que logra Cristina en el ámbito oficialista. Hubo una disciplinada condena hacia el proceso judicial, aún en personajes que habitualmente cultivan un perfil bajo en esos ítems. Ella confirma paso a paso quién es la líder del espacio y que, si se pierde la elección presidencial de 2023, de todos modos será la jefa de la oposición. Es decir, siempre jefa, pase lo que pase. 

Aunque suene extraño, el evento judicial ha despertado la mística en el cristinismo. Lo ha reconocido el propio Larroque, al hablar de que el peronismo “se despertó”, dando cuenta explícita de que estaba dormido. Desde su punto de vista suena lógico, ya que no podía militar a favor de Alberto y Guzmán. Tampoco despiertan a la militancia las medidas pro mercado de Massa. De modo que el devenir en tribunales les vino como anillo al dedo: hacía falta una épica propia a partir del reconocimiento de un enemigo claro y reconocible.

Esto se da en el contexto en el que Massa ha logrado elegir a un ortodoxo como viceministro, el Central está recuperando reservas, se van a limitar las importaciones, se pegó un tijeretazo a algunas partidas presupuestarias, se limita la incorporación de personal al Estado y se viene el tarifazo tan anunciado. La vicepresidenta no ha dicho una sola palabra sobre el golpe de timón económico. Se podría pensar que hubo un “plan canje” en la negociación entre Sergio y Cristina. Ella habría aceptado darle rienda suelta al nuevo ministro de Economía en materia de decisiones antipáticas para estabilizar la macroeconomía, mientras toda la tripulación del barco milita su solidaridad respecto a lo que acontece en tribunales. 

Todo esto que se analiza es para consumo puro y exclusivo puertas adentro del Frente de Todos, ya que sin resultados económicos el oficialismo se dirige a una derrota electoral el año que viene sin muchos atenuantes, además teniendo el antecedente de la legislativa de medio término. Con este nivel de inflación, pesimismo e incertidumbre no hay vuelta que darle. Para que se produzca el milagro necesitan que Massa “haga lo que haya que hacer” aunque sea difícil de tragar. El peronismo pragmático está ampliamente consciente de que esta es la última bala. Ya no quedará tiempo para otra prueba. 

 

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