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Interna a la mesa

Alberto Fernández convocó a una mesa política para definir las reglas electorales y explotan las lecturas sobre las tensiones internas de la coalición de gobierno.

A pesar de lo dicho, Alberto le tendrá que dedicar más de un segundo a la interna.
A pesar de lo dicho, Alberto le tendrá que dedicar más de un segundo a la interna. .
Juan Antonio Yannuzzi 06 febrero de 2023

En un extenso hilo de Twitter el presidente convocó a la mesa política del Frente de Todos. El mensaje es un banquete para hacer analista de discursos, por la variedad de destinatarios y por polémicos "significantes". Y sumado a su hilo en la red social, la entrevista que le dio a María O'Donnell tiene otros tantos elementos para desgranar.

En primer lugar, y como bien remarcó Carlos Fara, la expectativa de que la mesa del Frente de Todos se atenga a temas de normativa electoral interna es una fantasía. Dado que los últimos meses de gestión previos a las elecciones serán determinantes para la posibilidad de éxito del Frente (sea quién sea el candidato) es imposible de pensar que una mesa de pesos pesados se atenga a discusiones de candidaturas.

El presidente viene teniendo un cambio de estrategia discursiva cuyo primer elemento es que, ahora, es evidente que existe. Mientras que por momentos esa estrategia se veía difusa, mal implementada o poco efectiva, hoy es palpable la intención de arrancar el año electoral con otros aires.

No solo la planificación de su contenido en las redes sociales mejoró sustancialmente, si uno se toma el trabajo de obviar los recortes periodísticos y escucharlo de corrido, es inevitable notar el cambio. La "herencia recibida" tiene un nuevo libreto de explicación más amigable y determinante. La evaluación de lo que se hizo, a pesar de la pandemia y la guerra, refuerzan la defensa de una gestión que sin muchos resultados para mostrar, por lo menos empieza a poder defenderse. Uno de los cambios principales es el tono con el que se habla de "la interna". Ese fantasma que recorría la Casa Rosada hoy sale a la luz de las palabras, aunque restándole cualquier efecto en la toma de decisiones. 

En el hilo de Twitter Alberto deja algunos puntos claros:

  1. El presidente del PJ "soy yo". Aunque puedan dudar de mi poder presidencial (y aunque sea solo en el partido) la lapicera la voy a usar.
  2. El kirchnerismo esta por detrás del PJ y el Frente Renovador, ni se gasta en mencionarlo como un actor de discusión.
  3. En la mesa se discuten asuntos electorales, nada más. Que haya PASO o no en el peronismo, a nivel nacional y subnacional, es la competencia exclusiva de ese espacio.

Una lectura posible, y diría probable si se tiene en cuenta el cambio de estrategia discursiva, es que el presidente se encamina a posicionar a Wado de Pedro como contrincante. Competir con su ministro del interior le garantizaría cierto orden en la interna (dado que es su subalterno), la contención del kirchnerismo en la coalición, y altas posibilidades de éxito (al menos en la PASO). Con estos tres elementos es importante que le den contenido a la discusión intra coalición, no sería casualidad entonces que el presidente haya elegido retomar el tema de las diferencias en cuanto al acuerdo con el FMI.

 

 

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