Desafío ¿Qué hay de nuevo, viejo?
La presidencia de Javier Milei representa una mezcla de elementos novedosos y tradicionales. La realidad es que su gobierno no está exento de las limitaciones institucionales argentinas.
La presidencia de Javier Milei representa una mezcla de elementos novedosos y tradicionales. La realidad es que su gobierno no está exento de las limitaciones institucionales argentinas.
Ni siquiera todos los cargos jerárquicos de mayor importancia en el Estado Nacional han sido ocupados por funcionarios que respondan al Presidente.
El Gobierno de a ratos parece querer transitar el camino del pragmatismo, pero a veces hace falso contacto.
La consolidación de Milei, su estilo de liderazgo, relación con la clase política en general y los efectos de la implementación de sus políticas públicas está moviendo el tablero del sistema de partidos.
El clima opuesto entre la producción y el mundo financiero conviven con la resistente popularidad de un presidente anómalo.
Si Milei está dispuesto a negociar ajuste por gobernabilidad, lo que pasó con los gobernadores patagónicos es una oportunidad.
El estruendoso fracaso del mega-proyecto de ley enviado por Milei al Congreso expuso a plena luz del día la debilidad del armado político sobre el cual se sustenta el gobierno.
Luego de cuatro décadas de democracia, el gobierno de Milei enfrentará el desafío de llevar a cabo las reformas entre lo ideológico y lo posible.