Una nueva batalla del petróleo

(Columna de Nicolás Gadano)

Hoy, el desafío es cerrar cuanto antes la brecha energética y recuperar el
autoabastecimiento.

Desde hace algunos años, la crisis energética argentina, reflejada en la persistente caída de la producción de petróleo y gas, se ha convertido en un problema de orden macroeconómico.

El aporte neto del sector energético a la balanza comercial, que en 2006 totalizó un saldo positivo de U$S 6.027 millones (la mitad del total del superávit comercial argentino en ese año), se convirtió en un déficit de U$S 6.316 millones en el 2013, con importaciones energéticas 21 veces superiores a las de diez años atrás. El creciente peso de las importaciones en la oferta de energía local ha provocado un incremento simultáneo de los subsidios fiscales al sector energético, necesarios para amortiguar en el mercado interno el impacto de los precios de importación (más elevados que los vigentes en nuestro país), y para financiar los programas de estímulo orientados a revertir la caída productiva. En 2013, los subsidios al sector totalizaron $ 81.405 millones, con un crecimiento del 343% respecto al monto de los subsidios transferidos cinco años atrás.

En el corto plazo, la combinación de insuficiencia energética y escasez de divisas somete a la economía argentina a la dinámica clásica del stop & go: si la economía se frena, como parece estar sucediendo este año, la demanda de combustibles y energía cede, y lo mismo ocurre con la presión sobre las importaciones. Pero en cuanto la economía se recupera y crece, el consumo de combustibles se expande y vuelve a presionar sobre las cuentas externas. Sigue leyendo

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Publicado en Edición 103 | Deja un comentario

Sciolistas y macristas creen que Massa irá perdiendo fuerza

El jueves 24, Daniel Scioli reunió a todos sus colaboradores, segundas y terceras líneas incluidas, en La Plata para darle un nuevo impulso a su campaña para las presidenciales de 2015.

Hasta ahora, disputaba votos con Mauricio Macri y Sergio Massa en el electorado general pero tenía relativamente despejado el camino en las primarias del FpV. Pero puede ser que la irrupción de Florencio Randazzo altere ese panorama porque las encuestas sobre intención de voto comienzan a registrarlo. Una mejora en el servicio ferroviario y el respaldo de Cristina, que aún tiene un sector importante de la sociedad que la apoya, le darán un fuerte impulso, confían los allegados del ministro y reconocen, por lo bajo, en la ciudad de Las Diagonales. Sigue leyendo

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Publicado en Edición 10 | Deja un comentario

Una campaña, nuevos temas

El paso de los años transforma poblaciones y electorados. Algo más de la mitad de los votantes de 2015 ha nacido después de 1976, con nulo registro de las décadas de los setenta y ochenta, borrosos recuerdos de los noventa, y el Siglo XXI como principal experiencia vivencial.

Nadie pudo demostrar que exista, en nuestro país al menos, una clara relación entre el fútbol y las elecciones. No podemos afirmar, como a veces se sospecha, que los resultados futbolísticos realmente inclinen la balanza de la opinión pública en tal o cual dirección. Los políticos no pueden capitalizar los goles que no jugaron: la popularidad del Gobierno no va a subir porque la Argentina haya salido subcampeón del mundo, ni hubiera bajado si nos quedábamos en la primera ronda.

Diferente es el caso de cuando los políticos intervienen en el fútbol. Hay registros de que la imagen de Carlos Menem aumentó considerablemente en Córdoba, en 1992, cuando batió el récord de la demagogia y declaró que se oponía a que Talleres descendiera. Siquiera argumentó su insólito planteo: Talleres no tenía que descender, aunque correspondiese. Dos días después viajó a Córdoba capital y una multitud fue a ovacionarlo al aeropuerto. Afortunadamente la AFA no le hizo caso, porque Macondo hubiera quedado en ridículo. Sigue leyendo

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Publicado en Edición 103 | Etiquetado | Deja un comentario

La provincia de Buenos Aires, ¿un Virreinato de pampas, mar y sierras?

(Columna de María Esperanza Casullo y Santiago A. Rodríguez)

La influencia del Poder Ejecutivo Nacional en la elección de los gobernadores de la principal provincia del país no se replica en los casos de la Capital Federal, Santa Fe y Córdoba.

En nuestro último artículo, en la serie en la que venimos analizando la política bonaerense, desarrollamos la hipótesis por la cual los gobernadores de la provincia de Buenos Aires deben “subir” al escenario nacional, ya sea al Congreso Nacional como al Poder Ejecutivo para “bajar” al sillón de Dardo Rocha en La Plata. A esta regularidad la denominamos “ley de hierro de la política bonaerense”: para ser gobernador de Buenos Aires, el poder territorial local no es suficiente. Por más fuerte que sea, parece condición necesaria (a) un paso por el escenario grande la política nacional y (b) la bendición del presidente (o presidenta) de la Nación. La regularidad empírica encontrada es muy fuerte; aislar todas las causas probablemente requiere una mayor investigación. Sin embargo, a partir del análisis que hemos llevado adelante, surgen tres hipótesis.

1. El ojo del presidente: La PBA es una provincia excepcional, en tanto y en cuanto todos y cada uno de los presidentes de la Nación han buscado mantener un cierto grado de control sobre el gobernador bonaerense: de ahí la sucesiva elección de personas cercanas o de supuesta confianza, sobre todo vicepresidentes. Además de cercano, un gobernador de Buenos Aires debe ser, idealmente, políticamente débil. Un gobernador que “baja” a provincia sin base territorial propia no será visto, probablemente, como una amenaza. Y dado que ninguna provincia depende tanto financieramente de Nación como la PBA, el presidente tiene ahí una palanca adicional. Sigue leyendo

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Publicado en Edición 102 | Deja un comentario

El mundial, el neoliberalismo y el sistema de partidos

¿Existe relación entre fútbol y política? Sí, pero menos de la que proclama el relato

La polvareda del séptimo gol no se había disipado cuando un mail entró en mi casilla. El asunto era “El fútbol y el sistema de partidos”; el remitente, un gran politólogo brasileño. “Sólo nos queda hinchar para que de esta debacle emerja una reforma. No va a ser fácil: nuestro fútbol está bloqueado por el poder político de los clubes chicos, así como nuestro sistema partidario está trabado por los pequeños partidos”. Octavio Amorim Neto sabe de lo que habla: como experto en las relaciones entre el Congreso y el Ejecutivo, sufre la experiencia de estudiar al Parlamento más fragmentado del mundo. Continúa Octavio: “Los clubes chicos, gracias al apoyo de las élites políticas locales, impiden el establecimiento de criterios exigentes para la organización financiera y de criterios competitivos para los campeonatos estaduales y nacionales”. De reformas políticas se habla en Brasil hace décadas pero sólo se pusieron parches, agrega, y teme el mismo futuro para las reformas en el fútbol. Argumentos similares repitió, días más tarde, Juca Kfouri en la Folha de São Paulo. Sigue leyendo

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Boudou, la excepción y la regla

Para el kirchnerismo, no hay espacios neutrales donde dirimir lo lícito de lo ilícito. Todo se trata de un “choque de discrecionalidades”.

¿Cuánto más aguantará el vicepresidente Amado Boudou en su cargo? No hay salidas “buenas” para este dilema en el que el Gobierno se ha metido, al comprometer su capital simbólico en el destino de una figura que fue dejando jirones de prestigio y respetabilidad pública en el camino, en desmedro de la alta investidura que ocupa. Ocurre que sostener al vicepresidente procesado por corrupción no es algo que le traiga beneficio alguno al Gobierno ni sirva para fortalecerlo en su imagen interna y externa. Pero dejar de tenerlo tampoco dejaría bien parado al Gobierno, que perdería una de sus cabezas; ni a la propia Presidenta, que lo ha ungido y defendido a capa y espada.

No es sólo por las denuncias y testimonios e investigaciones que el vicepresidente Boudou quedó seriamente afectado. El mismo se ha encargado de confirmarlo encarnando una manera de hacer política y meterse en los negocios –públicos y privados– que merece además de la investigación judicial y el proceso penal, unas cuantas observaciones éticas y políticas. Para refrendar las presunciones, llegó el procesamiento, dictado por el juez Ariel Lijo, de todos los involucrados en las tratativas entre la empresa calcográfica impresora de billetes y el Estado Nacional. Allí aparece Boudou implicado en negociaciones incompatibles con la función pública y cohecho pasivo. Sigue leyendo

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